“Ser parisino es un estado de ánimo”

Pero es también un determinado estilo de vida. No es cuestión de ir allí donde va todo el mundo. El parisino quiere exclusividad, vanguardia, pero manteniendo sus costumbres y, sobre todo, calidad: tanto en la mesa, como en el museo o en una coctelería. Aquí no hablamos del Louvre o de la Torre Eiffel: este es un fin de semana en París fuera de los caminos trillados (o casi).

¡A COMER!

¿Dónde comen los verdaderos parisinos?
  • Un desayuno : “Le Parisien” propuesto por el elegante boutique-hotel Thoumieux (Enlace externo) (distrito 7). Una fórmula servida en la mesa privada de Sylvestre Wahid, chef con dos estrellas Michelin. En el plato: un zumo de frutas recién exprimido, una bebida caliente, una cesta de bollos, pan tostado y una macedonia con frutas de temporada. Todo está bueno y es casero.
  • Una comida en la barra del bar La Robe de la Girafe (Enlace externo) (distrito 11). En medio de una alegre algarabía y una decoración con baldosas de época, unas pequeñas mesas de madera y una gran barra, disfrutamos de los buenos platos reconfortantes del chef. Recomendamos el filete de atún a la plancha la hamburguesa vegetariana.
  • Un cena en Bijou (Enlace externo) (distrito 18), la joya de la pizza semi-gastronómica. Porque, en efecto, al parisino le encanta la pizza. Situado a los pies de la colina de Montmartre, este establecimiento presenta cinco pizzas en el menú (dos contemporáneas y tres clásicas). Todas están confeccionadas por el pizzaiolo napolitano Gennaro Nasti. Lo recomendamos especialmente por la auténtica mozzarella, la albahaca y los tomates.

PAUSA CULTURAL

Beaubourg, más que un centro cultural: un arte de vivir típicamente parisino…

...en el Centro Georges Pompidou (Enlace externo) (distrito 4). Una referencia para todo parisino que se precie. El Centro Pompidou reúne uno de los mejores museos nacionales de arte moderno del mundo pero también la muy reputada Biblioteca Nacional de Información . Además, a los parisinos les encanta pasearse o descansar alrededor del edificio, verdadera obra de arte arquitectónico. Detrás de la explanada, no hay que perderse la fantástica fuente Stravinsky, obra de la artista Niki de St Phalle. La exposición del momento: “Bacon en toutes lettres” (Enlace externo) , amplia retrospectiva dedicada al pintor Francis Bacon hasta el 20 de enero de 2020.

PAUSA PARA EL CAFÉ

La crema de los cafés preferidos por los parisinos

Solo/a o acompañado/a, debes saber que beber un café a cualquier hora del día simplemente mirando a la gente es una verdadera institución parisina. Si buscas la gloria debes ir al Café de Flore (Enlace externo) (distrito 6). Sin duda el más literario y el más conocido, debido a las decenas de escritores (Sartre, Beauvoir, Boris Vian...) que han sido clientes asiduos. Si eras más bien purista, debes ir con los ojos cerrados al Lomi (Enlace externo) (distrito 18), la casa de torrefacción que puede enorgullecerse de tener su propia plantación en Brasil y tostar su café en París. Y si prefieres combinar café y sosiego, debes elegir La Chambre aux oiseaux (Enlace externo) (distrito 10), el más “cocooning” de los cafés parisinos gracias a su decoración de antaño, sus sillones confortables y el ambiente acogedor que reina gracias al crepitar de los discos de vinilo.

Chin chin

Top de los bares parisinos para iniciados
  • El bar de vinos con baile: nos subimos a las mesas Chez Georges (Enlace externo) (distrito 6), lugar de cita de los juerguistas en el barrio de Mabillon. En el interior de este pequeño bar con pátinas a la antigua, una bodega abovedada, bancos rojos y buen vino en vasos de cantina. Detrás de los platos del DJ el tiempo parece haberse detenido en los años 80 y 90… ¡y nos encanta!
  • La coctelería de los que saben: Le Comptoir Général (Enlace externo) (distrito 10), un lugar diferente. Disimulado en un callejón a orillas del Canal Saint-Martin, este bar excéntrico hay que merecerlo. Una vez en su interior, nos maravillamos ante el inmenso gabinete de curiosidades frente a nosotros. Cómodamente sentados en uno de los inmensos canapés vintage, nos tomamos unos deliciosos cócteles con sabores de África. Buen provecho.
  • La terraza escondida: le Bar à Bulles (Enlace externo) , pequeño oasis de paz situado en la azotea de La Machine du Moulin Rouge. Allí, una terraza vegetalizada protegida del tumulto, parquet de madera y el suave giro de la hélice del molino, tan emblemático de Pigalle.

EL HOTEL PARISINO

Poco convencional, exótico, glamuroso… L’Hôtel Particulier (Enlace externo) de Montmartre (Lien externe) es un poco como un rincón en el campo para los parisinos que anhelan un poco de vegetación. Es también el hotel más pequeño de París ya que cuenta únicamente con cinco suites entre 35 y 85 m², todas ellas imaginadas por artistas plásticos. Una fórmula singular de altos vuelos que permite sentirse todavía más privilegiado. Mención especial para el Très Particulier (Enlace externo) (jardín coctelería) y su increíble speakeasy.