Palacio de la Marina de París, las primeras imágenes de la renovación

Desde el siglo XVIII, el Palacio de la Marina vela desde su hermosa fachada neoclásica sobre la plaza de la Concorde en París. Cuando finalicen las obras en 2020, su excepcional patrimonio, símbolo del arte de vivir a la francesa, estará a la visita próximamente (fecha de apertura inicialmente prevista para el verano de 2020 aplazada por razones sanitarias relacionadas con el Covid19). Te descubrimos los secretos de la renovación de un futuro monumento destacado de la capital.

A un edificio de gala corresponde una decoración fastuosa. De libre acceso, el patrio de honor del Palacio de la Marina una vez restaurado contará con un verdadero jardín de luz gracias a cientos de leds colocados en el pavimento, como un contrapunto contemporáneo a las artes decorativas de antaño. Cuando la tecnología reinventa el patrimonio...

Marina

Símbolos y escenas marítimas decoran la rampa de la escalera de honor que recuerda la segunda vida del edificio. A partir de la Revolución Francesa, el Ministerio de la Marina se instaló en una parte del palacio que perdió su función de guardamuebles.

Gabinete de Espejos

Entre restitución del mobiliario original y museografía inmersiva, los visitantes tendrán la sensación de remontar en el tiempo tras los pasos de los intendentes que inspiraron estos apartamentos. En el Gabinete de Espejos, los “putti” (ángeles) fueron encargados por el segundo intendente a quien no le gustaban las escenas galantes que introdujo el primero.

Espejo y cristal

El Patio del Intendente será el punto de partida de los circuitos con sus auriculares interactivos en 8 idiomas, denominados “confident”. Está cubierto por una deslumbrante cristalera de 330 m2 en vidrio laminado que recuerda los volúmenes originales.

En primera fila

Dominando la plaza de la Concorde, la galería cubierta siempre ha sido un testigo destacado de grandes hechos históricos, como la ejecución de Luis XVI en 1793 o la llegada del obelisco en 1836. Y el 14 de julio de 1989, diversos jefes de Estado y de gobierno del mundo entero se reunieron en ella para admirar el desfile del bicentenario de la Revolución Francesa organizado por Jean-Paul Goude.

En primera fila

Dominando la plaza de la Concorde, la galería cubierta siempre ha sido un testigo destacado de grandes hechos históricos, como la ejecución de Luis XVI en 1793 o la llegada del obelisco en 1836. Y el 14 de julio de 1989, diversos jefes de Estado y de gobierno del mundo entero se reunieron en ella para admirar el desfile del bicentenario de la Revolución Francesa organizado por Jean-Paul Goude.

Prestigio

Guardián del lugar y de sus colecciones inestimables, el intendente disponía de apartamentos a la medida de su prestigio. Un trabajo colosal de investigación ha sido realizado para devolver todo el atractivo y singularidad del lugar, incluso en la escalera cuya decoración, toda de mármol y piedras a juego, ha sido reconstituida.

Plaza de la Concorde

Con 64 metros de largo y 17 de alto, el edificio monumental se prepara a abrir 6.200 m2 de espacios al público. Inicialmente de carácter decorativo, el edificio proyectado por el arquitecto del rey Luis XV se convirtió en el símbolo de la Marina. Pero la minuciosa restauración llevada a cabo por el Centro de Monumentos Nacionales rinde homenaje a su función de guardamuebles. Detrás de la fachada, que vemos aquí desde la fuente de Fleuves en la plaza de la Concorde, el Palacio de la Marina se dispone a mostrar sus nuevos ropajes.