De turismo de aventura en Millau

Viaducto de Millau desde el río Tarn-Ciudad de Millau
Millau es una pequeña ciudad del sur de Francia, situada en el departamento de Aveyron, en Occitania-Sur de Francia, a apenas 100 kilómetros de Montpellier y 200 kilómetros de Perpiñán. Es una de esas ciudades desconocidas por el público en general, por lo que visitarla y disfrutarla es una sorpresa aún mayor. ¡Quién se podría esperar que esta pequeña ciudad tuviera tantas cosas para hacer!

Y es que Millau es la entrada al Parque natural regional de las Grands Causses, las grandes mesetas calcáreas cortadas por profundas gargantas de vertientes escarpadas y boscosas, un paraje ideal para estar en contacto con la naturaleza y para la práctica de deportes de aventura, como la espeleología, el barranquismo, las vías ferratas, el parapente o el rafting.

El paisaje y la economía de este parque natural fue moldeado por el pastoreo y la ganadería (ovina y bovina), base para la producción de lana y de quesos como el pélardon o el roquefort. Es de tal importancia esta forma de vivir tan ligada a la tierra, que el parque natural entró en la lista de Patrimonio de la Humanidad en el año 2011.

Pero hay otro atractivo que ha puesto a Millau en el mapa. Se trata del gran viaducto de Millau (Enlace externo) inaugurado en 2005.

El viaducto de Millau

Millau es paso obligado para todos los habitantes de París y norte de Francia que deseen llegar a la costa mediterránea. Esto ocasionaba muchos atascos y problemas de tráfico en los meses de verano, ya que los automovilistas tenían que atravesar las estrechas calles de Millau para cruzar el río Tarn, que forma un cañón a ambos lados de la ciudad.

Para solucionar este problema de tráfico, se decidió construir un viaducto que salvase el cañón del río Tarn. El encargo recayó en el estudio de arquitectura de Norman Foster, que para integrarse con el paisaje con el menor impacto visual posible, diseñó un puente atirantado sostenido por siete pilares, todos de distinta forma, que le dan a la estructura un aspecto de ligereza.

Esta gran obra de ingeniería se tardó cuatro años en construir, inaugurándose en 2005. En su momento fue el viaducto más alto del mundo, al tener 343 metros de altura el pilar más alto (más que la torre Eiffel), y superar una caída de 245 metros, siendo la distancia total del viaducto de 2460 metros.

La obra ha supuesto un gran éxito, siendo transitada la carretera A75, La Méridienne, por 5 millones de vehículos al año, que ya no tienen que atravesar el centro de Millau.

Tan magno viaducto merece un buen mirador, algo que encontraremos en el Aire du Viaduc (Enlace externo) , un área de descanso con aparcamiento, museo de la zona y del viaducto, tienda y restaurante en el que hacer un alto en el camino y acercarnos a las vistas más espectaculares del viaducto. Para llegar aquí tenemos que coger la salida 45 de la A75, antes del peaje, o seguir los carteles de Aire du Viaduc desde Millau.

Deportes y naturaleza en el Millau

El "culpable" de la construcción del viaducto de Millau, el río Tarn, es otro de los lugares a visitar, con actividades de lo más sugerentes. Una de ellas es recorrer el río en barca, gracias al servicio de los barqueros del viaducto, les bateliers du viaduc.

Durante el recorrido de hora y media de duración, el barquero nos irá explicando detalles de la zona, como su fauna, flora y geología, siendo los momentos más emocionantes el pasar los rápidos del río y el cruzar el viaducto por debajo, donde uno se da cuenta de lo inmenso que es.

El paseo en barca termina en el pueblo de Peyre, listado como uno de los más bonitos de Francia, y es que su peculiar situación, excavado dentro de la montaña, junto con sus peculiares casitas de piedra, le dan un aire mágico. También es uno de los mejores miradores al puente, pues está situado justo delante. Un colofón espectacular para el paseo en barca.

En el río Tarn, en los cañones dentro del Parque natural regional de las Grands Causses, se pueden practicar deportes de aventuras como el barranquismo, o navegarlo en canoa o kayak, encontrándose un embarcadero en la misma ciudad, justo en la confluencia de los ríos Tarn y Dourbie.

La ciudad de Millau

Con poco más de 20.000 habitantes, aquí la vida es tranquila y está en contacto con la naturaleza, con unas costumbres auténticas y un gran respeto por el entorno. Un paseo por Millau es muy recomendable, pues tiene unos cuantos rincones de gran interés y belleza.

El más alto de todos ellos es la atalaya (Beffroi de Millau), la torre cuadrada de los reyes de Aragón que domina todo el centro de la ciudad. Con 42 metros de altura, esta torre de finales del siglo XII muestra el poder que tenía el rey en aquella época. Sorprende por el contraste entre su aspecto exterior, áspero, macizo y frío, y la sofisticación de su distribución interior. En lo alto está el campanario, al que se puede acceder por unas escaleras de caracol, ofreciendo unas excelentes vistas a toda la ciudad, con el viaducto al fondo. Sin duda, una visita más que recomendable.

Otro lugar de interés a visitar en Millau es el puente viejo, un puente medieval del que tan solo se conservan dos pilares de sus 17 arcos originales. Sobre el puente se conserva un molino de factura reciente y varios refugios.

Por supuesto también está la iglesia Notre-Dame de l'Espinasse, con un mural obra de Jean Bernard, pintor de Millau del siglo XX, así como el mercado cubierto o la "halle", que data de 1885. Este mercado cubierto de estructura metálica refleja la voluntad racionalista de la época, y actualmente alberga algunos de los mejores puestos de comestibles, así como unos bares donde degustar comida típica de Millau.

Millau es la ciudad ideal para ir a descansar durante unos días estando en pleno contacto con la naturaleza, disfrutando de su historia, pero sobre todo, de la naturaleza y de todos los deportes que se pueden hacer aquí. La vida es tranquila en esta pequeña ciudad francesa, pero eso no quiere decir que no sepan divertirse con todo lo que ofrece este maravilloso entorno.

Cita en Millau 

Millau, Francia