6 escapadas para descubrir Francia este otoño

Colores de otoño en la Borgoña rural, en Francia.
¡La nueva estación llegó sin avisar! El aire refresca, sacamos los impermeables y los paraguas: ¡no hay duda, el otoño está aquí! Es una época ideal para disfrutar de los tesoros de Francia, sin tanta gente.

1. Escapada gastronómica

El otoño es una época en la que volvemos a dedicar tiempo a cocinar…¡Y a saborear productos que no hemos tomado desde el año anterior! Nos reencontramos con los aromas de los champiñones recién recogidos, podemos disfrutar de unas setas al ajillo o de una salsa de rebozuelos. Los puestos de los mercados se llenan de todo tipo de calabazas, estrellas de las mesas de otoño, deliciosas en puré, en sopa o gratinadas.

En otoño, redescubrimos el placer de los platos guisados a fuego lento: dirígete a Borgoña para saborear un verdadero bœuf bourguignon o al Valle del Loira para probar las recetas tradicionales de productos de la caza: pierna de corzo con salsa grand veneur, becadas asadas con tocino, estofado de ciervo, civet de jabalí, asado de cierva con arándanos, codornices con uvas… o porque no iniciarse a la cocina provenzal con un taller de cocina entre amigos en Aix-en-Provence, Marsella o Aviñón.

Las regiones marítimas no se quedan atrás: en Bretaña o en Normandía, en otoño se disfruta de los productos provenientes del mar: bígaros, los mejillones, las vieiras y las almejas. En cuanto a las ostras, ¿sabías que se toman entre septiembre y abril? Tradicionalmente se dice las ostras son mejores los meses cuyo nombre contiene la letra “r” en francés ("janvier, février, mars, avril, septiembre, octobre, novembre, décembre"). Entre viñedo y mediterranéo, te recomendamos una ruta en coche por Languedoc con parada gastronómica en la Laguna de Thau, conocida por sus sabrosas ostras.

2. Escapada cultural

El otoño señala, claro está, la vuelta al cole, pero también la de los museos que aprovechan este periodo para inaugurar sus grandes exposiciones. En París, Matisse se instala en el Centro Pompidou (“Matisse comme un roman”, del 21 de octubre de 2020 al 22 de febrero de 2021), Turner en el Museo Jacquemart-André (“Turner, peintures et aquarelles, collections de la Tate”, hasta el 11 de enero de 2021) y Man Ray en el Museo del Luxembourg para una exposición original que presenta sus obras como fotógrafo de moda (“Man Ray et la mode”, del 23 de septiembre de 2020 al 17 de enero de 2021). La alta costura será la protagonista en el Palacio Galliera, que acoge la primera retrospectiva en Francia sobre Gabrielle “Coco” Chanel (“Gabrielle Chanel, Manifeste de Mode”, del 1 de octubre de 2020 al 14 de marzo de 2021).

En Provenza, el Antiguo Egipto entra en el Museo Granet de Aix-en-Provence (“Pharaon, Osiris et la momie – L’Egypte ancienne”, del 19 de septiembre de 2020 al 14 de febrero de 2021), el diseño en el Museo Louvre-Lens en el Norte de Francia (“Louvre Design”, del 7 de octubre de 2020 al 1 de febrero de 2021) y la pintura contemporánea en el FRAC Nouvelle-Aquitaine MECA de Burdeos donde además podrás visitar los "Bassins de Lumières".

3. Contemplar la luz dorada

Basta con una sola imagen: la cumbre de la Sainte-Victoire teñida de un color dorado. Inmortalizada por Cézanne, la luz de otoño en Provenza es inolvidable. Los pintores fauvistas franceses no se equivocaron sublimando los colores cálidos del otoño en todos sus cuadros: Matisse o Derain no dejaron de trabajar estas luces tornasoladas tan características de esta época del año, al igual que Van Gogh o Monet, para quien el otoño en el jardín de Giverny en Normandía fue una fuente de inspiración inagotable.

Pero si hay un lugar donde la luz de otoño colma los corazones más que en cualquier otra parte es, claro está, a orillas del mar. En la Costa Azul, por supuesto, cuando las localidades repletas de gente en verano recobran la calma; pero todavía más en el litoral atlántico donde se disfruta de días un poco más largos que en el resto de Francia: cuando las sombras se alargan en una playa de Normandía y los últimos rayos de sol calientan la arena en Biarritz o cuando el sol se filtra a través de los pinares de las Landas. El otoño no tiene nada que envidiarle al verano.

4. Escapada con encanto en el bosque

Bajo las botas, la tierra húmeda exhala magníficos aromas a champiñones, el otoño es el momento de perderse en los bosques con los colores del veranillo de San Martín y San Miguel. Con tiempo seco, las hojas muertas crujen bajo nuestros pasos. En todo el bosque, los animales ultiman sus preparativos antes de la llegada del invierno. ¡No hay duda, el otoño se apodera del bosque! Esta época del año es muy diferente según las regiones francesas.

En el Valle del Loira, en Sologne, en el bosque de Chambord, en los grandes bosques de Rambouillet o de Chantilly en Ile-de-France, el otoño es multicolor. Cada especie de árbol aporta su toque de color: amarillo para los álamos, naranja para las hayas… El Bosque Chambord es un lugar privilegiado en Francia para asistir al brama del ciervo.

En las laderas de las montañas, en los Alpes o en el Vercors, por ejemplo, el otoño es ante todo bicolor: cuando esta estación comienza, los pinos se visten de verde oscuro, mientras que los árboles caducifolios lucen vistosos colores, dibujando sobre las colinas y las montañas grandes arcos anaranjados.

En Dordoña o en el País Vasco francés, las colinas se tiñen con multitud de tonos celebrando con alegría los últimos rayos de sol en una explosión de colorido.

5. Escapada urbana

Los últimos rayos de sol en una terraza tienen un sabor especial que recuerda a los primeros de la temporada, en primavera. Con el deleite de prolongar los placeres del verano, uno saborea una copa en una terraza a la más mínima oportunidad cuando empieza el otoño: ¡con el abrigo puesto pero sin quitarse las gafas de sol!

Del norte al sur del país, las ciudades francesas como Lyon o Burdeos instalan sus terrazas en las calles y en las plazas, ideales para llenarse de vitamina D mientras el tiempo lo permite. Para una comida rápida o un chocolate caliente, cualquier excusa es buena para sentarse en una terraza mirando a la gente realizar sus quehaceres. ¿Y por qué no tomar altura disfrutando de los nuevos rooftops en boga en París? En la Costa Azul, tras visitar sus pueblos con encantos, disfruta de una copa con altura en unas de estas 5 azoteas de ensueño.

6. Escapada con sabor a vendimia

En la mayoría de las regiones de Francia, las vendimias están a punto de terminar cuando empieza el otoño. Se trata de un periodo lleno de animación en los viñedos donde también se organizan, en las propiedades y en los pueblos, numerosas fiestas de la vendimia.

Es la oportunidad ideal para visitar los viñedos cuando el trabajo se calma en las viñas y los viticultores vuelven a disponer de un poco tiempo para compartir su pasión. En Côtes du Rhône, el Valle del Loira, el Jura o el Médoc, en Alsacia o en Borgoña, las viñas adquieren tonos rojizos y dorados mientras que los viticultores empiezan su trabajo en la bodega. Prensado, pisa, encubado… Es el momento en el que se pasa del trabajo en la viña al trabajo del vino. Descubre todo el trabajo del vino en las Rutas de los Vinos francesas.