Nantes, la ciudad donde volver a sentirte como un niño

El gran elefante de la Isla de las Máquinas-Ciudad de Nantes en Francia
¿Para qué sirve el arte? Esta pregunta tan inocente, que puede dar lugar a sesudas divagaciones, tiene su respuesta en Nantes, la capital de la región Pays de la Loire, que tras el declive de la industria naval, ha resurgido gracias a transformarse en un campo de juegos para los artistas.

Todos los veranos se celebra el festival artístico Le Voyage a Nantes (Enlace externo) , que reúne a decenas de artistas de todo el mundo para que creen sus obras más alocadas en esta ciudad, excelente escenario para algunas de las ideas más ingeniosas que nunca has visto.

Así, en Nantes no es extraño encontrarse con unas canastas de baloncesto que surgen de un árbol, con nidos de pájaro en lo alto de los edificios más emblemáticos, con un tobogán que baja por la muralla del castillo de los Duques de Bretaña, o con estatuas que desafían toda lógica. Aquí nació Julio Verne, prepárate a soñar a lo grande.

¿Y qué hay más grande que un elefante? Un elefante mecánico (el Grand Èlèphant) que combina la poesía industrial con el imaginario de Julio Verne y el universo mecánico de Leonardo da Vinci. Toda una proeza surgida de la imaginación de F. Delarozière y P. Orefice, que desde 2007 se pasea por los muelles del Loira transportando a los visitantes que lleva sobre su lomo y lanzando agua a los que le observan desde el suelo. ¡Sencillamente mágico!

Aunque no menos mágico que donde termina su paseo, el Carrusel de los Mundos Marinos (Carrousel des Mondes Marins), un gigantesco carrusel de 25 metros de altura formado por tres niveles, donde descubrir un mundo marino interpretado con esta fantástica visión mecánica. El calamar retropropulsado, los peces voladores, el barco de la tormenta, el dragón marino o el pez abisal son solo algunos de los ingenios que pueblan este maravilloso mundo submarino, donde pequeños y mayores se maravillan ante tanta creatividad, y es fácil quedar embobado viendo cómo se desarrolla el espectáculo ante tus ojos.

Lo mejor es que toda la magia de las Máquinas de la Isla (Les Machines de L´Île) no termina aquí, pues para 2022 se inaugurará el Árbol de las Garzas, proyecto del que ya se puede ver algún avance en La Galerie, el laboratorio donde se crean estas maravillosas obras y donde puedes incluso subirte a alguno de estos ingenios. Estas máquinas son una de las cosas más sorprendentes que he visto en mis viajes, sin duda, visita más que imprescindible si quieres volver a sentirte como un niño.

Pero Nantes es mucho más que las fantásticas Máquinas de la Isla, ya que toda la ciudad emana este ambiente de magia y sorpresa.

La mejor forma para conocer todas las sorpresas que esconde la ciudad es seguir la línea verde que está pintada en el suelo de la calle, cual Dorothy de El Mago de Oz. Este itinerario turístico, de 12 kilómetros de distancia, pasa por los lugares más interesantes, que son muchos. Dos días completos es el mínimo aconsejable para disfrutar de todo lo que ofrece Nantes.

En este recorrido, además de obras de arte que creó algún artista en veranos pasados, y que se ha convertido en un nuevo lugar de juego para los nantases, encantados con todas las cosas raras que hay por su ciudad, pasarás por delante de los monumentos más importantes.

Destaca sobre manera el Castillo de los Duques de Bretaña (Château des Ducs de Bretagne), residencia de dichos duques cuando Nantes era capital de esta región francesa, y que actualmente alberga el museo de Historia, donde se explican periodos históricos como el tráfico de esclavos en el siglo XVIII, la Revolución Francesa, la época colonial e industrial, y las dos guerras mundiales. Aquí también se celebran exposiciones temporales de las más diversas temáticas, como la música rock o el Amazonas.

La plaza del castillo está abierta al público, por lo que se ha convertido en un edificio vivo gracias a su restaurante, tienda, y los múltiples espectáculos que se celebran aquí dentro. Y por si fuera poco, tiene un tobogán en la muralla. ¿A qué clase de genio o loco se le ocurrió esto? Y sí, es muy divertido tirarse por este peculiar tobogán.

A un paso del castillo está la Catedral de San Pedro y San Pablo, el único lugar de Nantes que debe de estar fuera de la influencia de los artistas modernos. Siguiendo la línea verde pasamos por delante del Museo de las Artes, donde sus 12.000 obras abarcan desde el arte antiguo hasta el contemporáneo, para llegar al Jardín Botánico (Jardin des Plantes), lugar donde se plantaban las plantas desconocidas traídas por los navegantes, y que se ha transformado en un patio de juegos donde Claude Pontí ha dado rienda suelta a su imaginación para deleite de los pequeños y no tan pequeños. Con el Dormanron seguro que te conquista.

El recorrido continúa por el centro de Nantes, con lugares tan peculiares como el Pasaje Pommeraye, una galería comercial del siglo XIX de gran belleza (y con tiendas de arte, por supuesto); la plaza Real o la plaza Graslin, donde se encuentra el edificio de la ópera. Ve con los ojos bien abiertos, porque en cada esquina te encontrarás algo que te llame la atención, como los rótulos artísticos o un campo de fútbol curvo.

La línea verde nos hará cruzar el río Loira para llegar a la isla del Barrio de la Creación. Si la Nantes histórica desborda arte, prepárate para esta isla, pues aquí incluso los edificios son obras de arte, creando un territorio singular, fantástico y atrevido, donde el único límite es la imaginación.

Aquí te encontrarás con el Gran Elefante mecánico y el Carrusel del Mundo Marino, vestigios de los antiguos astilleros, como la gran grúa amarilla, y con un magnífico paseo a orillas del Loira en el Hangar á Bananes, pudiendo parar a recargar fuerzas en la Cantine del Voyage.

Y es que, volviendo a la pregunta del inicio del artículo, para qué sirve el arte más que para soñar (y volver a sentirte como un niño). Algo que Nantes consigue con su propuesta artística tan divertida.

Cita en Nantes, Valle del Loira  

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