Cómo no he conseguido ver las carreras de coches de las 24 Horas de Le Mans

¿Y si lo mejor del viaje estuviera en salirse de lo previsto? En Francia, a veces hay que olvidar el programa preestablecido para disfrutar del placer de dejar sorprenderse. ¿Tres días en Le Mans durante las 24 Horas? ¡Vamos allá! Salvo si el destino lo decide de otro modo, como me ocurrió el año pasado…

Jueves
Llegamos a Le Mans al final de la tarde. Tras dejar las maletas en el hotel, nos ponemos a buscar el célebre circuito. Cuando estamos a punto de llegar, vemos una gran noria. “¿Estás seguro de que es aquí?” “Sí”, me responde mi amigo, “¡ya te dije que era algo más que una carrera de coches!” Tras dar una vuelta por los puestos de tiro, juegos de habilidad – y tras habernos comido un algodón de azúcar y otros dulces – decidimos aplazar la vuelta en la noria para el día siguiente y nos dirigimos hacia el escenario donde suenan los primeros acordes del grupo bordelés The Jive. Les siguen The Celtic Social Club. En el circuito, tienen lugar las sesiones de clasificación. Convencidos de que tendremos tiempo de admirar estos bólidos en acción, decidimos regresar al hotel una vez que el concierto ha terminado.

Viernes
¡Hoy sí que vamos al circuito! Llegamos al final de la mañana, decididos a sentarnos en las tribunas para vivir un anticipo de la carrera. Pero no contábamos con que, tradicionalmente, los coches no corren la víspera de la competición… ¡No importa, la noria nos espera! Desde arriba, disfrutamos de unas hermosas vistas del circuito y de sus alrededores. Al regresar a tierra firme, se impone una visita al Poblado y a la Fan Zone del circuito. El Pabellón del Ejército del Aire nos llama la atención. Nos sorprende encontrarlo en un circuito de carreras de coches. Nuestra curiosidad nos lleva a entrar y somos recompensados por un simulador de vuelo en realidad aumentada. Mi amigo hace realidad un sueño de niño al ponerse a los mandos de un Cap 10, un avión de acrobacias. Al salir, damos con el Pabellón de Mujeres, donde un bar de ostras nos llama la atención… Pero ya son las 17 h, el momento de dirigirnos al centro de Le Mans para el gran desfile en el que los 180 pilotos inscritos en la carrera desfilan a bordo de unos vehículos excepcionales. A continuación, decidimos pasar la tarde noche en el centro ciudad.

Sábado
Como la carrera no empieza hasta las 15 h, aprovechamos el comienzo del día para visitar la ciudad de Le Mans. Paseamos por las calles adoquinadas de la Cité Plantagenêt, centro histórico que ha servido de decorado para numerosas películas de época, como “Cyrano de Bergerac” o “El hombre de la máscara de hierro”, entre otras. ¡Recorrer las mismas calles que Leonardo DiCaprio es una forma inesperada de empezar el fin de semana! Al llegar al circuito para el pistoletazo de salida de la carrera, nos encontramos con una sesión de firmas de los autores del cómic “Michel Vaillant”. Mi compañero de viaje, que es un gran aficionado, insiste para pararse y hablar sobre el último tomo, “Rebellion”. La tarde transcurre y ya es la hora de ir a ver el concierto de los míticos Kool and the Gang, seguido de una actuación de DJ Loran. Volvemos al hotel tarde en la noche.

Domingo
Lo que tenía que pasar, ha pasado… ¡El despertador no ha sonado! Tras un desayuno (muy) tardío en una terraza del centro ciudad, tenemos que reconocer lo evidente: el bólido que ha ganado la las 24 Horas de Le Mans cruzará la línea de meta sin nosotros. Pero otro año, voy a volver con la firme idea de asistir a las carreras.

Mans, en Valle del Loira