Aix-en-Provence tras los pasos de Cézanne

Inspirado por las luces y colores del Mediodía, subyugado por el relieve de la montaña de Sainte-Victoire, Paul Cézanne sublimó en pintura su Provenza natal. Este es un paseo por la ciudad y la campiña alrededor de Aix-en-Provence. tras los pasos de más célebre embajador.

El Museo Granet alberga diversas obras de Cézanne

En el elegante barrio Mazarin, este hermoso espacio cultural alberga diez obras del maestro. A finales de la década de 1850, Cézanne acudía a la escuela de dibujo de este antiguo Museo de Bellas Artes. Una copia de un lienzo realizado entre estas paredes por el artista principiante inaugura la colección Cézanne.

La colección cuenta asimismo con un retrato de Zola, compañero de clase del pintor en el instituto Bourbon, hoy instituto Mignet, situado en la misma calle. El futuro escritor agradeció más tarde a su amigo que le había defendido en el patio del colegio regalándole una cesta de manzanas.

Museo Granet (Enlace externo)

La Sainte-Victoire, musa eterna

Cézanne pintó la Sainte-Victoire, esta montaña calcárea que destaca en el cielo de Provenza tras haberla recorrido numerosas veces durante su juventud con sus amigos Zola y Baille. ¡Aparece en 44 de sus óleos y en 43 acuarelas!

En 1989, un incendio devastó la Sainte-Victoire, tan querida por los habitantes de Aix. Paradójicamente, tras permanecer largo tiempo ignorado por su ciudad natal, este acontecimiento aceleró el reconocimiento de Cézanne en Provenza.

En 1990, El Museo Granet organizó una exposición dedicada al pintor y a la Sainte-Victoire.

La fuerza pictórica de las canteras de Bibémus

Cézanne se inspiró en los tonos ocres y en las líneas gráficas de las canteras de Bibémus, un yacimiento rocoso oculto entre los pinos, cerca de la Sainte-Victoire.

Explotadas por los romanos para construir Aquae Sextia y posteriormente por los constructores del barrio Mazarin en el siglo XVII, las canteras de Bibémus desprenden la poesía propia de las viejas piedras que alimenta a los soñadores.

La casita de piedra que alquiló Cézanne sigue ofreciendo unas vistas magníficas de los macizos de los alrededores cubiertos por la garriga.

Jas de Bouffan, la bástida familiar

Antaño situada en medio del campo, la casa solariega del siglo XVIII de la familia Cézanne vio cómo se se desarrollaba el talento de Paul a partir de los veinte años. En Jas de Bouffan, en las paredes del gran salón, realizó doce obras para convencer a su padre banquero de su vocación artística. Tres de ellas se conservan en el Museo de Orsay.

El invernadero o la alameda de castaños están representados en los cuadros del artista que residió aquí unos cuarenta años, durante sus estancias en Provenza.

Actualmente en renovación, la casa reabrirá sus puertas al público en 2020.

El taller de Cézanne, un santuario conmovedor

De 1902 a su muerte en 1906, Cézanne trabajó a diario en esta habitación bañada por la luz a través de una gran cristalera, en la primera planta de una casa que mandó construir entre los árboles, en las colinas al norte de Aix-en-Provence.

La emoción sigue embargando a los visitantes al contemplar los objetos favoritos del pintor, como las porcelanas de Provenza, su blusa de artista y su sombrero.

El taller-museo cultiva el recuerdo del artista con una tienda-librería y programa exposiciones temporales así como eventos culturales.

El taller de Cézanne (Enlace externo)

El Terreno de los Pintores, último lugar de creación

Oculto entre las casas de una urbanización en la colina de Lauves, el Terreno de los Pintores es un espacio salvaje con unas vistas excepcionales… sobre la Sainte-Victoire. Quince minutos bastaban a Cézanne para llegar andando desde su taller a este mirador y colocar su caballete frente a su motivo favorito.

Para los curiosos y los artistas aficionados que acuden hoy a realizar unas pinceladas, unos carteles presentan varias obras del pintor impresionista realizadas en ese preciso lugar.
El 15 de octubre de 1906, unos días antes de su muerte, una tormenta sorprendió a Cézanne en esta colina interrumpiendo para siempre su conversación con la Sainte-Victoire.

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