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Recorrido por los lugares culturales de excepción o paseo por las cumbres. En pareja por la ruta de los vinos o de crucero con los niños… ¿Qué viaje por Francia harás en esta ocasión?

6 secretos de Notre-Dame de París que seguramente no conocías

Notre-Dame de Paris es uno de los personajes principales de la novela homónima de Victor Hugo.
En el centro de París, su esbelta silueta vela sobre la Isla de la Cité desde hace más de 850 años. Sin embargo, esta joya del arte gótico, testigo de piedra de la historia de Francia, ha pasado por tiempos peores. Desde la Edad Media hasta el siglo 20, descubre seis secretos del pasado de la Catedral de Notre-Dame, que probablemente no conocías.
La quinta generación en la Isla de la Cité

La primera piedra de Notre-Dame de Paris, colocada en 1163, no fue realmente la primera. Al menos cuatro iglesias se sucedieron, una tras otra, en el lugar que hoy ocupa la catedral parisina, en la Isla de la Cité: una iglesia paleocristiana del siglo IV dedicada a San Esteban, una basílica merovingia, una catedral carolingia y una catedral románica. Las piedras de estas primitivas construcciones fueron reutilizadas por los constructores de Notre-Dame y, en ocasiones, hasta los mismos ornamentos gozaron de varias vidas, claro ejemplo de ello es la Virgen que preside el tímpano del pórtico de Sainte-Anne, obra maestra del arte románico, que data de los años 1140-1150.

Napoleón I y Víctor Hugo "unidos" para salvar a Notre Dame

¿Sabías que la catedral casi desaparece en el siglo XIX? Devastada por la Revolución Francesa, transformada en un templo de la Razón y luego en un almacén, el edificio estaba tan deteriorado que se llegó a contemplar la opción de destruirlo definitivamente. Todo ello sin contar con el beneplácito de Napoleón I, quien se había consagrado emperador en 1804. Por su parte, Victor Hugo fue otro gran defensor de la conservación de la catedrál y, a través de su gran novela epónima publicada en 1831 hizo campaña para el rescate de Notre-Dame de Paris. El escritor fue escuchado: en 1845, un extenso programa de restauración fue confiado al arquitecto Eugene Viollet-le-Duc.

Reyes sin cabeza para los "sans-culottes"

Durante la Revolución, las estatuas de la galería de los reyes de Judá, que presiden la fachada principal, desaparecieron y fueron decapitadas. ¡Los "sans-culottes" pensaron que eran los reyes de Francia! No fue hasta 1977 cuando 21 de las 28 cabezas fueron encontradas durante las obras de una mansión en el 9º arrondissement. Hasta la fecha, la fachada había ido recuperando las estatuas gracias al programa de restauración. Y las cabezas originales están ahora en exhibición en el Museo Cluny, el museo nacional de la Edad Media.

Un intruso entre los apóstoles

Las estatuas de los 12 apóstoles que rodean la aguja de la catedral fueron realizadas durante la restauración por Viollet-Le-Duc siguiendo el estilo del siglo XII. Pero el arquitecto se permitió otra audacia: ¡se representó a sí mismo como Santo Tomás contemplando su obra! Como anécdota, Santo Tomás es el santo patrón de los arquitectos...

Quimeras anacrónicas

Mientras que las gárgolas parecen animales fantásticos que prolognan los canalones, datan de la Edad Media, las quimeras que pueblan las alturas del edificio nacen de la imaginación y las lecturas de Viollet-Le-Duc. La más famosa de estas extrañas criaturas diabólicas, la Stryge, "la vampiresa insaciable" alegoría de la lujuria, está inspirada en un grabado de Charles Meryon y se ha convertido en uno de los emblemas de la imaginería de la capital.

Un gallo con fe

El gallo que corona la flecha, completamente reconstruida en el siglo XIX, no es una veleta como las demás. Desde 1935, contiene una reliquia de Saint Denis, una de Santa Genoveva e incluso un fragmento de la Santa Corona de Espinas portada por San Luis en 1239. Monseñor Verdier, entonces arzobispo de París, ¡había querido hacer un pararrayos espiritual que protegiera a los feligreses!

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