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Visita
Francia 

Recorrido por los lugares culturales de excepción o paseo por las cumbres. En pareja por la ruta de los vinos o de crucero con los niños… ¿Qué viaje por Francia harás en esta ocasión?

La cara más canalla de París

Rosa Bonheur sur  Seine Paris

Sabes que es pasión desde el primer suspiro en que tu corazón comienza a latir bailando una nueva sinfonía. La mía hace mucho que canta en francés. París, con su cara más descarada, mueve mis caderas atrapándome en la posibilidad constante y atrevida que esconde bajo la "politesse" de bienvenida. Hoy te descubro la cara oculta de la romántica ciudad de la luz a través de diferentes experiencias para un fin de semana perfecto.

DÍA UNO

Amanece la ciudad, los primeros rayos de sol se cuelan entre las cortinas de gasa y el cielo gris anuncia otro día de lluvia típico parisino. Extiendo el brazo izquierdo en busca del interruptor de la luz y encuentro una careta de Piolín que me da los buenos días, mientras un cartel y una chapa a su lado me recuerdan que “Mama loves WOMANWORD”. Así se despierta uno entre las paredes del Mama Shelter.
Mi primera parada me lleva con Fresh Street Art Tour Paris hasta la Place d’Italie. El 13 es uno de los barrios más vivos y cargados de conciencia social. Sus calles se han engalanado de street art mejorando su aspecto a través de la cultura creada por artistas que creen que el arte ha de ser público creando con ello educación, reivindicación y magia. Para tomar aliento hago una pausa en el Ground Control. Este espacio dedicado a la gastronomía, recupera las tardes de verano con diferentes food trucks de autobuses reconvertidos. Todo un lujo degustar la hamburguesa de salmón sentada entre alegres olivos que decoran sus mesas de madera y terminar el menú con un helado de violetas. Paseo tranquila hasta la Cité de la Mode et du Design que se alza verde pistacho sobre el Sena, para visitar entre su arquitectura, sus escaleras y las fiestas al sol de su azotea, la Comic Con con la expo dedicada a los héroes de nuestros cómics favoritos: Batman, Super Man, Wonder Woman... nos espera: Bienvenidos al museo Art Ludique.

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Anoto en mi agenda la siguiente edición: Octubre aguarda con su festival dedicado a la cultura Pop, los días 26, 27 y 28 en la Grande Halle de la Villette, la Comic Con (Enlace externo). Cae la tarde y decido beber pastis en Rosa Bonheur sur Seine. Este mítico barco sube el volumen de la música y las lamparillas de colores comienzan a encenderse mientras alguien gana una partida al futbolín.
Bajo caminando por la orilla del río hasta llegar al suave bamboleo del Petit Bain. Restaurante y sala de concierto, lo mejor son sus vistas conjugadas con la ensalada de queso de cabra frito, las gambas y el pollo cocinado “a la francesa”.

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De nuevo en la falda de la Cité de la Mode et du Design, la controvertida Nuits Fauves ya retumba en los bajos cuando los parisinos hacen cola para entrar en el número 34 del Quai d’Austerlitz. En el sótano, el tecno y los láseres mueven las partituras. A nivel del río, en la calle, el DJ ameniza la distendida barra y sus mesas de picnic donde charlar tranquilamente del fin de semana. Subiendo las escaleras, el pop de todas sus décadas representado, nos espera entre paredes de cristal que miran a la calle. Diferentes espacios en los que todas las épocas y gustos de la ciudad tienen cabida a través del baile.
Decido cerrar la noche con un reservado y champán en el mítico Rex Club saltando entre los globos que decoran su pista de baile.

DÍA DOS

Me levanto con ánimo y con el ritmo pegado aún a mi sien. Decido descubrir Les Heures Heureuses de París, suena bien: ruta de tapas y mercados callejeros.
El color de los puestos de frutas, quesos y verduras ocupa las calles del centro de la ciudad. Una baguette por allí, unas olivas por allá. Pantalones, melones, repostería, carne, pescado... París vuelve a sus orígenes y deja de lado el glamur para tornarse real, tangible y viva.
Me concentro en las calles Antoine Vollon, Charenton y D’Aligre, en el 12. Sus parques, sus limpias avenidas en las que encontrar perritos mimados con baguettes en el hocico y sus terrazas de mesas redondas bajo toldos de colores me inspiran fantasía y sueño.
Comienzo en Miss Lunch degustando a dos carrillos sus quiches artesanas. Sigo masticando cuando llego a Marcelle, donde un camarero con delantal nos deja probar sus creaciones y continuo en Maguey con sus famosos chupitos de vodka, sake y wasabi, para terminar comprando caprichos de gastronomía gurmet, de producción local y ecológica en L’Epicier. Pásate y saluda a sus propietarias, son maravillosas y estarán encantadas de explicarte cómo conservan los nabos con su receta personal.
Cada temporada, la ruta cambia, busca la nueva edición de Les Heures Heureuses de Paris (Enlace externo).
Llega la hora de comer y decido acercarme a un espacio multidisciplinar dedicado a la conservación y desarrollo de diferentes disciplinas artísticas. En el hub Centquatre-Paris, 36.000 metros cuadrados permiten la convivencia de teatro, baile, música, circo y pintura para todos aquellos que deseen ensayar entre sus muros. Continuo mi camino para sentarme en su restaurante de cool cuisine diaria: Grand Central.

Llega el momento de descubrir París en un sidecar con Retro Tour. Ver la ciudad desde esta altura, con esta perspectiva solo hace que me enamore más y más de ella. Continúo mi aventura conversando con los maestros creadores, jóvenes diseñadores e innovadores de Les Ateliers de Paris comprendiendo cómo la moda nos define y describe el momento y la conciencia de cada sociedad.
Cae la tarde y me acerco a bailar a la Bellevilloise. Este espacio nos permite disfrutar de diferentes actividades desarrolladas en sus diferentes espacios: after work en su terraza exterior, bailar en su amplio salón, disfrutardel DJ bajando las escaleras y hasta cenar en su amplio comedor decorado con olivos vivos y música en directo.

¿Bajamos la cena? Hoy bailamos en Concrete. Cierro los ojos entre las sábanas de la habitación de diseño y ambiente cozy del MOB Hotel. Un descanso merecido en uno de los mejores hoteles de la zona. Famoso por sus brunchs y sus fiestas privadas con DJ en la terraza secreta que mira a los tejados de París, el MOB aúna un concepto de boutique con ese toque acogedor de casa de invitados elevado a la máxima potencia glam. Como punto de luz en el barrio de Gambetta, el hotel ha conseguido crear el ambiente más familiar, hipster y cuidado de la zona. Su gastronomía inspirada en los viajes del chef es imprescindible. No te pierdas su puré de zanahoria, sus vinos Rioja seleccionados y sus pizzas artesanas. De postre: Tarte Tatin.

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