Museo Fabre: un encantador recorrido por la historia del arte

Exposición de arte moderno -Museo Fabre de Montpellier
Hay museos que justifican la visita a una ciudad por su calidad artística, y si bien Montpellier es una coqueta ciudad con muchos atractivos a visitar, el Museo Fabre es el más importante a nivel artístico, llegando a ser uno de los museos más importantes de Europa. Situado a un paso de la céntrica Plaza de la Comédie, su visita es más que recomendable.

Las más de 900 piezas expuestas entre pinturas, esculturas y grabados en el museo Fabre abarcan desde principios del renacimiento, en el siglo XIV, hasta hoy en día, siendo un auténtico recorrido por la historia del arte europeo, cuyo grueso de obras datan de entre los siglos XVII y XIX.

Historia del Museo Fabre

El origen del Museo Fabre (Enlace externo) es un claro ejemplo de amor por el arte y por mostrarlo al gran público. Inaugurado en 1828, tras la donación de la amplia colección de obras que había adquirido el pintor montpellerino François-Xavier Fabre, hoy en día cuenta con un importante fondo museístico. Fabre adquirió su basta colección gracias a la donación que le hizo antes de morir la princesa Louise de Stolberg-Gedern, esposa de uno de sus mejores amigos, el poeta italiano Vittorio Alferi.

Pupilo de Jacques-Louis David, Fabre empleó la herencia, junto a su conocimiento del arte, para adquirir una nutrida colección de arte de la época y donarla a la ciudad, que junto a las treinta pinturas que ya poseía la ciudad de Montpellier, formaron la primera colección instalada en el antiguo Hotel de Massillian, sede del nuevo museo. El 3 de diciembre de 1828 habría las puertas el museo Fabre con 100 piezas expuestas.

La generosidad de Fabre animó a otros coleccionistas de arte a seguir su ejemplo, como Antoine Valedau, que donó su colección de pintura de maestros alemanes y flamencos al museo, o Jules Bonnet-Mel, un coleccionista de Pézenas, que legó 400 dibujos y 28 pinturas en 1864, años después de la muerte de Fabre, ocurrida en 1837.

Alfred Bruyas también donó su colección privada a la ciudad, en 1868, introduciendo al museo en la edad moderna, con más de 200 trabajos. Otro ilustre donante de arte al museo fue Jules Canonge, que legó 350 dibujos.

Con el paso de las décadas el museo fue adquiriendo más obras, hasta que alrededor de 2001 el edificio principal se quedó pequeño, acometiéndose obras de mejora, como el trasladar la biblioteca fuera del complejo principal, y construir una nueva área para exponer los trabajos más modernos, entre los que destacan los cuadros negros de Pierre Soulages.

Actualmente el objetivo del museo Fabre es promocionar el trabajo de artistas locales con diferentes exposiciones; además de tener una activa oferta cultural con 3 exposiciones temporales al año, siendo la de verano la más importante; y ofrecer talleres dirigidos a niños y adultos, para que conozcan el arte más de cerca.

Qué te vas a encontrar en el Museo Fabre

Este museo es un extraordinario recorrido desde el renacimiento hasta la actualidad, y además de la calidad de las obras, el propio edificio va mutando según avanzamos en el viaje histórico.

El recorrido sigue un orden cronológico, por lo que es muy fácil percibir cómo va evolucionando el arte. Empieza por el renacimiento italiano y los trabajos de maestros alemanes y flamencos, con cuadros figurativos y muy realistas, que buscan mostrar episodios históricos y leyendas de dioses de la forma más cercana a la realidad posible. Aquí encontraremos obras de pintores españoles como Francisco Zurbarán o José de Ribera, italianos como Paolo Veronese o Bernini, y flamencos como Rubens o Frans van Mieris el viejo, además de una gran cantidad de pintores franceses.

La galería de las columnas, con obras de gran tamaño del siglo XVIII que llenan este impresionante espacio, da paso a la parte más importante del museo, con obras de pintores franceses como Jacques-Louis David, Eugène Delacroix o el propio Fabre, entre muchos otros. Esta galería es seguida por espacios más íntimos, donde se van mostrando obras neoclásicas, románticas y clásicas, tanto de pintura como de escultura.

El museo fue visitado por importantes artistas, como Gauguin y Van Gogh, buscando inspirarse en los grandes clásicos y en obras no tan conocidas por el gran público, pero de gran importancia artística.

Durante el recorrido, de repente, nos encontramos con una habitación del siglo XVIII totalmente intacta. Era donde vivió durante sus últimos años Fabre, ya que quería estar cerca de las obras de arte.

Continuamos hasta la zona de arte moderno, donde poco a poco los cuadros se van haciendo menos realistas y son más la interpretación del pintor del mundo que le rodea. Además, de las grandes historias de dioses y leyendas, se pasa a escenas cotidianas de la vida diaria, dando importancia al mero hecho de vivir.

La visita termina con el arte abstracto, donde ya no hay ningún rastro de figuración, y los artistas buscan crear una emoción en el espectador a través del color y las formas. La última gran sala del museo, en el edificio más moderno, expone las pinturas negras de Pierre Soulages, donde la luz es la protagonista al jugar con estos peculiares cuadros.

¿Cómo es la visita al Museo Fabre?

La visita al museo, ya sea por libre o con la audioguía (disponible en español), dura sobre unas 3 horas, según cuánto nos paremos a admirar las obras. Hay taquillas a la entrada, así como una cafetería. En el interior del museo se permiten hacer fotografías, siempre que sean sin flash y sin usar trípode.

Como muchos otros de Francia, visitar el Museo Fabre puede hacerse de manera gratuita el primer domingo de cada mes. También pueden acceder gratuitamente los menores de 18 años que residan en la ciudad o en alguno de los municipios que forman la Montpellier Mediterranée Métropole, y los menores de 26 años que presenten el carnet de estudiante, residan en la zona o no.

Museo Fabre, Montpellier