Copa del Mundo de Fútbol Femenino en Le Havre

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Le Havre se enorgullece de ser la sede de los partidos de la Copa Mundial Femenina FIFA™, Francia 2019. Sólo se seleccionaron nueve sedes. Cinco partidos de la fase de grupos, uno de octavos de final y uno de cuartos de final se diputaránen el estadio Océane.

Le Havre, una ciudad deportiva, cuyo territorio tiene activos reales que promover. Más allá de su proximidad a París, Le Havre es la ciudad más grande de Normandía, cuna del fútbol francés, y no olvidemos que el HAC, con los colores de Oxford y Cambridge, es históricamente el primer club francés fundado en 1872. Lo mismo se aplica a los clubes de rugby, vela y hockey sobre césped. ¿Quién dice mejor? La organización de la Copa Mundial Femenina FIFA™, Francia 2019, es un privilegio en una ciudad donde la selección femenina juega en la división 2.

El estadio Océane

España pisará el césped del estadio Océane en dos ocasiones, el 8 de junio contra Sudáfrica y el 17 de junio contra China.

  • Ganador del Premio Estadio de Negocios 2013
  • 25.181 asientos, el estadio más grande de Normandía y es emblemático de la entrada de la ciudad
  • Construido sobre el principio de los estadios de "estilo inglés", esta configuración promete el mejor ambiente.

Le Havre, una ciudad jóven

Creada por el rey Francisco I en 1517. Su puerto experimentó entonces su verdadero auge con el comercio colonial e internacional (café, algodón, madera...) y la construcción de muelles de almacenamiento, los primeros en Francia. Puerto transatlántico desde hace más de medio siglo para los pasajeros atraídos por el nuevo mundo, conectado por ferrocarril con París, Le Havre se convirtió en una estación balnearia a mediados del siglo XIX, donde se desarrollaban las actividades náuticas.

Le Havre fue destruida a un 80% durante los bombardeos de la Segund Guerra Mundial en 1944. Su reconstrucción, una prioridad nacional, fue confiada a Auguste Perret, es considerado como maestro de dicho material. Entre 1945 y 1964, el taller de Perret, formado por un centenar de arquitectos, llevó a cabo el proyecto, símbolo del renacimiento del país. Crearán así un conjunto paisajístico de excepcional coherencia donde los edificios expresan las múltiples variaciones de un mismo lenguaje arquitectónico.

El 15 de julio de 2005, Le Havre fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco gracias a la modernidad de su arquitectura. Fue un verdadero cambio de mirada, y los periodistas incluso lo llamaban "Manhattan en el mar". Para comprender esta arquitectura, recomendamos la visita del apartamento modelo (escaparate del estilo de vida y de los creadores de los años 50) y la Casa del Patrimonio, descubrir la Place de l'Hôtel de Ville y la Avenue Foch, los Campos Elíseos de Le Havre y admirar la iglesia de San José y sus 12.768 vidrieras, obra maestra del Maestro y de Marguerite Huré.

Le Havre, es una verdadera ciudad de arquitectos donde Oscar Niemeyer firmó el Volcán (Teatro y mediateca), y Jean Nouvel, los baños de los muelles (complejo acuático).

Le Havre, ciudad de arte, fuente de inspiración

1872, Monet comparte con nosotros su extraordinaria percepción de una brumosa madrugada en el puerto de Le Havre. "Impresión del sol naciente". Esta pintura es la primera obra de arte moderno. Boudin, el maestro de Monet, aunque nacido en Honfleur, también ha dejado su huella y desarrollado su talento en Le Havre. La luz excepcional en la desembocadura del estuario fue decisiva, como escribió Raoul Dufy unos años más tarde. Le Havre, su puerto, su playa, sus regatas, inspiraron a Pissarro, Sisley, Boudin, Monet, Jongkind.... El MuMa, situado cerca del lugar donde Monet colocó su caballete, alberga la primera colección impresionista en Francia después del museo de Orsay en París. Más de 450 obras son representativas de este movimiento.

Exposiciones

  • Del 29 de junio al 1 de spetiembre 2019: Van Gogh pasa el Verano en Le Havre.
    Por primera vez, Le Havre abre sus puertas a Vincent Van Gogh para una experiencia de inmersión que lleva al espectador en un viaje al corazón de las pinturas del artista. Van Gogh en Le Havre (Enlace externo)

  • Hasta el 3 de noviembre, Le Havre celebra a Raoul Dufy con una excepcional colección de obras dedicadas a Le Havre.
    Raoul Dufy en Le Havre (Enlace externo)

Un verano en Le Havre

Del 27 de junio al 22 de septiembre de 2019, el eventode verano lanzado en 2017 para celebrar el 500 aniversario de la creación de la ciudad y su puerto vuelve a celebrarse.

Para esta tercera temporada, el festival juega con la arquitectura diseñada por Auguste Perret. La ciudad se convierte en el patio de recreo de artistas internacionales que la invirtieron y la transformaron en un museo al aire libre, perturbando el correcto orden de su arquitectura, con burlas y humor....

Descubre todo el programa de "Un verano en Le Havre" (Enlace externo) .

Étretat

“Si tuviese que enseñar el mar a un amigo por primera vez, elegiría Étretat”, escribía Alphonse Kaar, novelista y periodista de “Le Figaro”. Fue gracias a él que Étretat pasó a ser un lugar protagonista. La fama de este paraje natural excepcional había sido lanzada. La pluma del periodista descubrió al mundo los acantilados de roca caliza blanca. Todavía “salvaje” y difícil de acceso durante el primer tercio del siglo XIX, inspiró al pintor Eugène Isabey. El éxito y la belleza del lugar atrajeron posteriormente a los más destacados representantes de la pintura francesa y extranjera: Courbet, Boudin, Monet, Valloton, Matisse… y otros muchos más. La reputación y su desarrollo se hicieron realidad bajo el Segundo Imperio y a finales del siglo XIX. Fue en esta época cuando Étretat obtuvo sus cartas de nobleza turística. Personalidades como Jérôme Bonaparte, Jules Michelet o Félix Faure se alojaron durante unos días o semanas, mientras que otros, caso de Offenbach, hicieron construir mansiones de vacaciones. Los escritores contribuyeron en gran medida a esta fama: Guy de Maupassant elogió los acantilados comparando la puerta de Amont a un elefante que sumerge su trompa en el agua. Arsène Lupin, el ladrón de guante blanco, héroe de las novelas de Maurice Leblanc, descubre la aguja hueca como “una roca de más de 80 metros, obelisco colosal que se sostiene sobre su base de granito”. Misteriosa, se dice que oculta el tesoro de los reyes de Francia. ¿Qué destino no soñaría con una publicidad así? La cercanía de Le Havre pero también de Rouen y la creación de una línea de ferrocarril hasta Étretat hizo que fuese frecuentada a partir de finales del siglo XIX por la flor y nata parisina y la aristocracia internacional.

Etretat Article
© Vincent Rustuel, Étretat

Este paraje natural excepcional, serie de arcos formada por la Manneporte, los acantilados de Amont y Aval, esculturas naturales de tiza magnificadas por los pintores y los escritores, ha hecho que el lugar sea mundialmente conocido. Accesible a pie, el acantilado de Amont presenta en su cima una capilla, Notre-Dame de la Garde, dedicada a la Santa Virgen y en homenaje a los marineros. No lejos de ahí se alza un monumento en honor de los aviadores Charles Nungesser y François Coli. Héroes de la I Guerra Mundial, el 8 de mayo de 1927 intentaron realizar la travesía del Atlántico de Europa hacia Estados Unidos a bordo de su avión “Oiseau blanc”. Fueron vistos por última vez sobrevolando los acantilados. Nadie sabe qué fue de ellos. Un monumento fue construido en su memoria pero, al igual que la capilla, fue destruido en 1942 y reemplazado en 1962 por una flecha de 24 metros de altura.
Desde este lugar, la mirada abarca la playa y la localidad, ofreciendo unas vistas espectaculares de la aguja, la puerta de Aval y el campo de golf. A marea baja, a los pies del acantilado se pueden ver las huellas inesperadas de los parques ostrícolas. En efecto, en el siglo XVIII las ostras eran cultivadas y afinadas antes de ser enviadas a Versalles para la reina María Antonieta.

Enmarcada por los acantilados de Amont y de Aval, la playa presenta los guijarros más pequeños de la Costa de Alabastro, prácticamente redondos y perfectamente pulidos. De Semana Santa hasta noviembre es frecuente ver a los aficionados al paddle y a la vela practicar su deporte favorito. En función del tiempo, tampoco es infrecuente ver algunos surfistas.
A Étretat se acude sobre todo para admirar las maravillas de la naturaleza, célebres en el mundo entero, como son los sorprendentes acantilados y la no menos sorprendente aguja. Pero otros lugares, también admirables, merece ser visitados: el Clos Lupin, casa del escritor Maurice Leblanc, los jardines de Étretat, la iglesia de Notre-Dame, el castillo de Aygues, el mercado cubierto, el museo…

Cita en Le Havre  

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