Qué hacer en Polinesia Francesa

Parte tras los pasos de Gauguin en medio del Pacífico. Los cinco archipiélagos de la Polinesia Francesa cuentan con 118 islas, 76 de ellas habitadas, y un sinfín de paisajes diferentes, entre volcanes y arrecifes de coral. Islas de la Sociedad, islas Marquesas, Australes, Tuamotu y Gambier: ¡Tienes de sobras para elegir! Surf, baños en el mar, senderismo, submarinismo... ¿Por dónde empezamos?

Las visitas que no hay que perderse en Tahití y en la Polinesia Francesa

En el archipiélago de las Marquesas, no te pierdas una visita a Nuku Hiva, con su flora excepcional y sus restos arqueológicos.

• La catarata de Taipivai en Nuku Hiva, en el archipiélago de las Marquesas

Nuku Hiva, segunda isla en tamaño con 330 kilómetros de costas, cuenta con numerosos atractivos: unos paisajes grandiosos, cataratas mágicas (entre ellas Hakaui, la tercera cascada más alta del mundo), un cañón, piscinas naturales, valles majestuosos, innumerables vestigios arqueológicos. ¡A conocer sin falta en barco, en 4x4, a pie o a caballo!

• La playa de la Punta Vénus

Al norte de Tahití, la Punta Vénus debe su hermoso nombre al capitán Cook que acudió aquí para observar el paso de Venus delante del sol en 1769. Con sublime playa de arena negra y su faro, se ha convertido en un lugar ineludible durante una estancia en Tahití.

• La laguna de Bora Bora

Resulta difícil no caer rendido ante el encanto de Bora Bora. La barrera de coral que rodea la laguna de la isla de Bora Bora le hace acreedora del apodo de “perla del Pacífico”. Es la isla más visitada de la Polinesia Francesa, ya que no se puede viajar a la Polinesia Francesa sin acudir a Bora Bora...

• La arena rosa de Fakarava

Accesibles únicamente en barco, los bancos de arena rosa de Fakarava están situados en la punta del atolón, frente a Tetamanu. Estos bancos de arena son unas curiosidades de una increíble belleza que muestran toda una variedad de tonos rosados. Son frecuentados por los turistas y los habitantes de Fakarava que acuden allí a bañarse y a comer los domingos.

• Rangiroa, la isla de los arrecifes en las Tuamotu

En Rangiroa, el segundo mayor atolón del mundo, la tierra y el mar están en perfecta armonía. A lo largo de este collar de islas del océano Pacífico, ballenas, mantarrayas, delfines y tiburones ofrecen un espectáculo increíble. En tierra firme, los pueblos de Avatoru y de Tiputa muestran cómo es la vida en el Pacífico Sur.

• Las cuevas de Rurutu en el archipiélago de las Australes

Los acantilados y las cuevas de las islas Australes son unos lugares legendarios. Antiguos yacimientos funerarios, en la actualidad sirven como puntos para observar las ballenas jorobadas. Los cetáceos se dan cita cada año en el litoral de las Australes para reproducirse. Los pintorescos pueblos llenos de colorido también merecen la pena.

• Maupiti en las islas de la Sociedad

Situada 315 kilómetros al noroeste de Tahití y 40 kilómetros al oeste de Bora Bora, Maupiti es una isla minúscula (11 kilómetros de largo), remota y auténtica que seduce nada más verla, entre sus magníficos paisajes, sus playas de arena blanca, sus cumbres legendarias...

• Las granjas de perlas de Manihi en las islas Tuamotu

Lejos del mundo moderno, Manihi es la cuna de primera granja de perlas de Tahití, en 1965. La laguna alberga todavía hoy numerosas granjas, cuya visita sigue ofreciendo una experiencia única. Allí se comprende el trabajo y el tiempo necesarios para crear las preciadas joyas.

• Las playas de Tikehau en las islas Tuamotu

La laguna está rodeada por una serie de motu de arena blanca y rosada que forman una piscina natural abierta al paso de Tuheiava. Los buceadores quedarán cautivados por la belleza y abundancia de la vida marina: rayas águila, bancos de barracudas y atunes, tiburones grises, tortugas marinas y delfines…

• Las iglesias de las islas Gambier

Las islas Gambier se encuentran 1.600 kilómetros al suroeste de Tahití. Centro del catolicismo en Polinesia, cuenta con un número importante de iglesias y conventos, vestigios del siglo XIX. Algunas de ellas siguen en actividad, como la iglesia Saint-Michel de Rikitea cuyo altar está incrustado con nácar irisado.

Las actividades que no hay que perderse en Tahití y en la Polinesia Francesa

• Dormirse mecido por las olas en un bungalow sobre pilotes en Bora Bora

Unas aguas de terciopelo azul y verde bordeadas de playas perfectas que albergan bancos de peces de colores que nadan en jardines de coral. Este es el marco lleno de encanto que disfrutan los viajeros desde la terraza del bungalow sobre pilotes de un hotel de lujo. Bora Bora: ¿la isla más bella del mundo?

• Dejarse hechizar por la sensualidad de Huahine, uno de los secretos mejor guardados de Polinesia

A tan sólo 40 minutos en avión de Tahití, Huahine encanta nada más llegar, entre bosques exuberantes y pueblos pintorescos. Sólo hay ocho pueblos dispersos por toda la isla: es uno de los secretos mejor guardados del archipiélago de Tahití y sus islas. Allí uno puede vivir como un local, al ritmo de la Polinesia de antaño...

• Recorrer el mercado de Papeete

El mercado de la capital es a buen seguro uno de los mejores lugares para conocer el carácter auténtico de Polinesia. “Mapuru a Paraïta” es el centro de atracción de la localidad, la animación es constante en sus horas de apertura, a diario de 6 a 18 h. La oportunidad de adquirir productos de artesanía como el aceite de monoi perfumado con flor de tiaré o las joyas de nácar, o saborear frutas tropicales.

• Contemplar las rayas y los delfines buceando en las Marquesas

Estas islas son un paraíso para los buceadores de todos los niveles que descubren una fauna marina de un gran riqueza, con un número impresionante de tiburones grises, peces martillo e incluso tiburones tigre. Pero también delfines, mantarrayas y grandes bancos de peces. Los fondos están intactos ya que este destino poco conocido atrae un número limitado de buceadores.

• Jugar a Robinsón Crusoe en Tikehau

Aquí, alrededor de 500 tahitianos herederos de varias generaciones de pescadores viven de los productos de mar en esta isla a la que apodan como “la casa de un mundo tranquilo”. Para jugar a los Robinsones del siglo XXI...

• Pasar un día entero en la playa en Bora Bora

Para los grandes viajeros, la playa de Matira, en Bora Bora, figura entre las diez más bellas del mundo (clasificación de Conde Nast Traveller). A señalar que esta playa sigue siendo pública y que no es necesario alojarse en un resort de 5 estrellas para tomar en sol en ella...

• Recogerse en el recinto sagrado Marae de Taputapuatea, Patrimonio Mundial de la UNESCO

En la isla sagrada de Raiatea, el templo abierto de Taputapuātea representa un milenio de tradicionales de la cultura Mao’hi. Centro político, ceremonial, funerario y religioso, está consagrado al dios Oro; es “el lugar donde el mundo de los vivos se cruza con el mundo de los antepasados y de los dioses”…

• Vivir las fiestas de julio, Heiva i Tahiti, que celebran la cultura tradicional polinesia

Una buena forma de impregnarse de las tradiciones polinesias es asistir a las fiestas del Heiva i Tahiti que desde hace 100 años tienen lugar en julio. Tahití acoge a los cantantes y bailarines de las diferentes islas que se visten sus mejores galas para los concursos de canto, música, danza y los concursos deportivos (lanzamiento de jabalina, levantamiento de piedra, carreras de piraguas...). ¡Un evento imprescindible!

• Partir tras los pasos de los primeros misioneros en las islas Gambier

Mangareva es conocida por su patrimonio religioso del siglo XIX construido con coral. Los misioneros y los insulares recientemente convertidos construyeron cientos de edificios religiosos entre 1840 y 1970. Pueden visitarse en la islas Rikitea, Akamaru, Aukena y Taravai del archipiélago de las Gambier.

• Observar las ballenas en primera fila, en Rurutu, en las islas Australes

Los acantilados y las cuevas de las islas Australes son unos lugares legendarios. Estos antiguos centros funerarios ofrecen un punto de vista ideal para contemplar las ballenas jorobadas, que acuden a las Australes de agosto a octubre cada año para dar a luz en las aguas increíblemente claras de Rurutu. ¡Un espectáculo mágico!!

Para llegar más lejos:

Cómo llegar a Tahití