6 lugares increíbles y conservados para (re)descubrir en La Reunión

Catalogado como Patrimonio Mundial por la UNESCO, el Parque Nacional de La Reunión representa el 40% del territorio. Con sus dos volcanes, uno de los cuales es el más activo del planeta, sus costas frecuentadas por delfines y ballenas jorobadas, y su entorno único de picos, circos y cascadas, la isla de la Reunión está llena de lugares excepcionales para los amantes de la naturaleza. Te llevamos a descubrir 6 rincones increíbles y conservados de esta intensa isla.

El Pitón de las Nieves, techo del Océano Índico

Probablemente no verás nieve, lo cual es bastante raro, pero verás uno de los amaneceres más cautivadores: a 3.070 metros de altura, el Pitón de las Nieves es el techo del Océano Índico. Para llegar hasta allí, hay varios senderos, entre ellos uno que sube por bosques de guayabas y tamarindos desde el circo de Cilaos: siete horas de deslumbrante caminata en el corazón de la reserva biológica del Gran Matarum. Tras una breve noche en el refugio de la cueva de Dufour, hay que salir antes del amanecer para recorrer los últimos kilómetros hasta la cumbre. Al llegar, el paseo cumple con todas las espectativas: el panorama de 360° abarca las aguas turquesas del Océano Índico y, abajo, los tres circos (antiguos cráteres) de Mafate, Salazie y Cilaos.

Las costas, paraísos de delfines y ballenas jorobadas

¿Puedes reconocerlas? Se han identificado más de veinte especies de cetáceos frente a las costas de la Isla de la Reunión. Un tesoro para los viajeros que pueden acercarse a los mamíferos marinos de forma respetuosa con el medio ambiente. Entre los menos tímidos: el delfín girador y el delfín mular del Indo-Pacífico, que pueden observarse fácilmente cerca de la costa. Durante el invierno austral, de junio a octubre, es imposible perderse las enormes ballenas jorobadas (14 metros de longitud de media) que vienen a aparearse y dar a luz en las cálidas aguas de La Reunión. Más difíciles de ver, los cachalotes, los rorcuales o los delfines de Risso, que se hacen desear a menudo. Coge tus prismáticos.

El circo de Mafate, viaje al corazón del ecoturismo

Aquí no se dice aldea sino ilet (islote). Es decir, se tiene la sensación de navegar fuera del tiempo mientras se camina entre los pueblos que se aferran a las mesetas del circo de Mafate. Accesibles sólo a pie (o en helicóptero), cada una de ellas es un microlaboratorio de desarrollo sostenible: uso de energías limpias, gestión autónoma de residuos, prioridad a los productos locales y preservación de la biodiversidad. Lo ideal: pasar al menos una noche allí para disfrutar de los grandiosos paisajes y de la sensación única de vivir desconectado.

Los túneles de lava del Pitón de La Fournaise: viaje al centro de la Tierra

¿Y si nos sumergimos en las entrañas de la tierra? Con 2.631 metros, el Pitón de la Fournaise es uno de los volcanes más fascinantes y activos del planeta: ¡entra en erupción cada nueve meses de media! Además de caminar por sus laderas, se pueden explorar los increíbles túneles formados por las coladas de lava, algunos de los cuales han sido descubiertos recientemente. Es el caso del túnel azul, cuya formación data de hace más de 20.000 años A la luz de os focos, las rocas revelan sus colores, azul por supuesto, pero también naranja, rojo o gris, y sus extrañas formas. Lo más destacado: cientos de estalactitas de lava congeladas por el enfriamiento del magma. Para explorar en familia, a los niños les encantará el ambiente de búsqueda del tesoro.

El bosque primario de Belouve, reino del tamarindo de los Hauts

Encaramado en una meseta a 1.300 metros de altitud en el este de la isla, el bosque de Bélouve concentra más de mil especies de plantas, algunas de las cuales son endémicas: helechos arborescentes, orquídeas silvestres o el tamarindo de los Hauts, cuya madera es famosa para la ebanistería. Su retorcida silueta marca esta selva primaria, bañada por brumas y nieblas que le dan un aspecto sobrenatural. Tuit-tuit o paille-en-queue, aprendemos a reconocer las aves mientras recorremos los senderos hasta el mirador del Trou de Fer. A nuestros pies se abre una sima de 300 metros de profundidad, donde los arroyos se precipitan en un estruendo de cataratas. ¡Vertiginoso!

6 habitaciones de huéspedes: naturaleza pura

Un acantilado de basalto negro batido por las olas del Océano Índico: en Cana Suc, ¡bienvenido a un entorno excepcional! A un paso del Pitón de la Fournaise, esta finca de 2 hectáreas es una ventana a la exuberante naturaleza de la isla: las dos casas rurales y la habitación de huéspedes, que parecen cabañas criollas tradicionales, están sumergidos en un entorno verde entre cocoteros, mangos e hibiscos. En Terre Rouge, en Saint Joseph, tres bungalows de cedro y piedra basáltica comparten un gran jardín tropical para disfrutar de un momento de desconexión al 100%: sin televisión, WiFi, aire acondicionado, puertas ni ventanas: ¡se vive al ritmo de la naturaleza en estado puro!

Cana Suc (Enlace externo)

Terre Rouge (Enlace externo)

Cita en la Isla de La Reunión