Paseo enológico alrededor de Saint-Tropez con Takatoukiter

En invierno, el sol brilla en la Costa Azul: ¡una buena razón para salir de paseo! Partimos de Mouans-Sartoux y tras una hora de carretera llegamos al vecino golfo de Saint-Tropez para un circuito enológico. Hay mucho para elegir, pero decidimos seleccionar unas pequeñas bodegas llenas de encanto. ¡Empezamos la visita!

Château Volterra en Ramatuelle

Empezamos nuestra jornada por el Château Volterra en Ramatuelle, que en los años treinta y cuarenta fue un lugar de paso ineludible para numerosas celebridades, entre ellas Joséphine Baker, Marcel Pagnol o Jean Cocteau.

Lo que nos ha seducido y atraído aquí es el majestuoso edificio de piedra y las vistas fantásticas del Mediterráneo. Por desgracia, el recinto no puede visitarse. Pero la propiedad sí. Empezamos la cata y descubrimos, no un rosado, como la región deja suponer, sino unos sorprendentes tintos (que representan el 65% de la producción).

Sin embargo, debes saber que si de verdad quieres visitar el recinto, Françoise nos ha dado dos soluciones: o alquilar el recinto para celebrar to buda o estar al tanto de las noticias de cine sobre la película “Do You Do You Saint-Tropez” prevista para 2021 y protagonizada por Christian Clavier.

Château Barbeyrolles en Gassin

Proseguimos nuestro recorrido por el Château Barbeyrolles en Gassin. Para la anécdota, Régine Sumeire, la propietaria de las bodegas (así como de Château de la Tour de l’Évêque) es la creadora del rosado muy claro célebre en la región. En efecto, fue ella quien lanzó en 1985 el “Pétalo de Rosa”, el primero de los rosados claros de Provenza.

Nos recibe Hélène, que trabaja en la propiedad durante todo el año y que nos ofrece una cata muy amena: descubrimos un rosado agradable y charlamos un rato. Estas bodegas cuentan con la etiqueta bio desde 2005 y está en curso de recibir la etiqueta Demeter. Trabajan regularmente con los restauradores locales y, de forma más amplia, en Francia y el extranjero. ¡Al parecer Régine es incluso una estrella en Canadá!

Terminamos la visita por un paseo por el exterior: el edificio es hermoso, el jardín también y el sol sigue brillando.

Château des Garcinières en Cogolin

Ahora nos dirigimos a Cogolin y, al final de una majestuosa alameda de plátanos, llegamos al Château des Garcinières. Una propiedad familiar donde somos recibidos por Mélissa, la nieta de la propietaria, que vive en este edificio (que no es casa de huéspedes: lo precisamos, porque dada la belleza del lugar, es una pregunta recurrente).

Aquí se produce entre el 70 y el 80% de rosado, pero también hay tinto y blanco. También cuenta con una encantadora bodega para catar el vino, así como apetitosos productos regionales: miel, tapenade (crema de aceituna) o mermeladas de la Maison des Confitures de Gassin que produce más de 400 variedades.

Al charlar, sentimos que la pasión está presente. Nos sorprende la historia de esta familia, que antaño trabajaba la madera, en particular para el corcho y fabricaba asimismo cajas para el jabón de Marsella antes de la llegada del cartón.

Hemos sentido un gran flechazo por este antiguo monasterio: todo es bello, en especial la pared con azulejos que fue construida en aquella época para proteger de los vientos del este.

Château Saint-Roux en Cannet-des-Maures

Antes de regresar, nos reservamos un pequeño paréntesis en un lugar que queríamos visitar desde hacía tiempo: el Château Saint-Roux. Y os podemos adelantar que no hemos quedado en absoluto decepcionados.

La voluntad del propietario (que es también dueño del Château des Bertrands, Ultimate Provence y del Château de Berne) era recrear el ambiente de “granja antigua” y como poco puede decirse que no sólo está logrado, sino que además está hecho con un gran gusto.

Toda la decoración procede de anticuarios y está perfectamente en su lugar: resulta difícil no sacar la cámara de fotos en cada habitación. La mesa, la tienda, los animales, el huerto, la terraza que domina las viñas… Todo es hermoso.
El propietario habla asimismo de su voluntad de lograr ser autosuficiente. Así, un panadero llega en primavera; casi todo el agua procede de la propiedad; las cabras producen entre 2 y 5 litros de leche diarias, lo que da un buen queso fresco o curado de forma artesanal; los 3.800 m² de huerto permiten al cocinero trabajar con productos frescos y de temporada; y luego están los árboles frutales, los olivos y, claro está, las viñas… En definitiva, un pequeño paraíso local y bio.

Para saber más:

Para asegurarte de que las propiedades pueden recibirte, lo mejor es llamar y tomar cita si viajas en temporada baja.

Cita en Saint-Tropez, Costa Azul