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Francia 

Recorrido por los lugares culturales de excepción o paseo por las cumbres. En pareja por la ruta de los vinos o de crucero con los niños… ¿Qué viaje por Francia harás en esta ocasión?

Ruta arómatica por el Pays de Grasse

Cultivo de la rosa de mayo

Este artículo te enseña las etapas de mi recorrido para descubrir los secretos del perfume en el Pays de Grasse.

Que las flores son las protagonistas en este rincón de la Costa Azul es un hecho y son numerosos los festivales que se les dedica a lo largo del año. En febrero se celebran la Fiesta de las Violetas, en Tourrettes- sur-Loup, y la Fiesta de la Mimosa, en Mandelieu-La Napoule. En mayo se celebran la Expo Rose –que incluye el Concurso Internacional de Rosas– y la Fiesta de la Rosa Centifolia, en Grasse. En agosto, también en Grasse, es la Fiesta del Jazmín.

Mi primera parada en Grasse será en el Musée International de la Parfumerie, donde descubro hasta qué punto el perfume ha estado presente en la historia de la humanidad. Un paseo por la localidad de Grasse, de perfiles medievales, con sus intrincados callejones y sus palacetes provenzales color pastel, me traslada a aquellos tiempos en los que el arte del perfume era algo muy parecido a la alquimia. En el pintoresco centro histórico los aromas escapan de los ateliers de los perfumistas locales e incluso acarician la Catedral de Notre-Dame du Puy, una joya del románico que en su interior atesora ni más ni menos que tres obras de Rubens. Desde uno de los miradores de la localidad entiendo porqué el encantador y florido Pays de Grasse fue musa de tantos escritores como Albert Camus, Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Y de tantas “narices” de reconocido prestigio.

Los Jardines del Musée International de la Parfumerie, situados a las afueras de Grasse, serán mi siguiente escala en esta ruta aromática, un lugar al que muchos perfumistas (narices) expertos acuden para inspirarse. Y es que esta colección botánica de increíble colorido se diseñó agrupando las plantas según las siete grandes familias del perfume, una clasificación hecha hace más de un siglo por la Société Française des Parfumeurs, que distingue las materias primas entre cítricos, florales, orientales, cuero, fougère, chypre y amaderados. Entre tanta variedad vegetal descubro las tres flores por las que Grasse es famosa entre las narices de medio mundo. Una de ellas es la rosa de mayo de Grasse (Rosa x centifolia) que está presente en perfumes tan emblemáticos como el Nº5 de Chanel, L’Air du Temps de Nina Ricci o Paris de Yves Saint Laurent. Las otras dos flores que son el símbolo de esta ciudad son el jazmín de Grasse (Jasminum grandiflorum) –que también se utiliza en el Nº5 de Chanel– y el nardo (Polianthes tuberosa L), que se encuentra en el perfume Poison, de Christian Dior. Más allá del jardín botánico, los campos que tapizan el entorno de Grasse producen la friolera de tres toneladas de jazmín y otras treinta rosas; eso sin contar las dos toneladas adicionales que producen los cultivos que Chanel tiene en exclusiva para sus perfumes Nº5 y Nº19. Y todo se recoge, cuidadosamente, a mano. A simple vista nadie diría que de la escueta ciudad de Grasse puedan salir el 6% de las materias primas olfativas que se usan en todo el mundo, pero la realidad es que la industria local de las fragancias cuenta con 60 empresas y emplea a unos 3.000 trabajadores.

Por ello no es de extrañar que en Grasse exista, también, uno de los más prestigiosos y exclusivos centros de enseñanza especializada de Francia, el Grasse Institute of Perfumery. En él solo estudian doce alumnos cada año. Doce hombres y mujeres con elevadas aptitudes sensoriales y creativas que se formarán durante nueve meses para llegar a estar entre las mejores narices del mundo. Un alumno saldrá de aquí sabiendo distinguir entre 300 y 400 materias primas, también profundizará en la clasificación y reconocimiento de los grupos de fragancias y aprenderá a crear acordes. Y es que las narices son el último estadio en un arte cuyas materias primas habrán viajado desde todos los rincones del planeta. En el mismo Grasse encontrarán la rosa de mayo, el jazmín y el nardo, pero hay que traer el sándalo de Australia, el ylang-ylang de Malasia, el pino de Canadá y así sucesivamente hasta unas 600 materias primas naturales que pueden formar parte del órgano de un perfumista.

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Para entender de primera mano cómo es el proceso de creación de una fragancia visitaré tres de las perfumerías históricas de la ciudad: Fragonard, Molinard y Galimard. Una antigua fábrica de perfumes de 1782 acoge hoy los talleres de la firma Fragonard donde entre alambiques y tarros de aceites esenciales se puede asistir a la gestación, elaboración y embotellado manual de los perfumes de la marca. En Molinard, fundada en 1849, aprendo acerca de las técnicas de extracción de las esencias: la destilación, la impregnación –el famoso enfleurage–, la extracción por disolventes volátiles...

Con estos conocimientos me dirijo a Galimard donde, igual que en las dos anteriores, ofrecen al visitante la posibilidad de crear tu propio eau de parfum. Un experto "nariz" me explica la arquitectura de un buen perfume y me guía en el proceso para escoger y combinar entre las más de 125 materias primas disponibles divididas en notas de salida (las primeras en llegar a nuestro olfato), notas de corazón (las que definen el carácter de la fragancia) y notas de base (serán las que más tiempo permanezcan en la piel). Finalmente, mi combinación de doce notas florales y cítricas dan como resultado un perfume al que bautizo como Voyage en Asie y que me llevaré a casa envasado en un elegante frasquito de cristal. No será el próximo Chanel Nº5, pero conocer esta maravillosa región, aprender sobre sus flores autóctonas e iniciarme en el conocimiento y combinación de las materias primas de una fragancia ha sido una experiencia ciertamente poética.

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Pays de Grasse