24 horas descalzos en el hotel Misincu en Córcega

Desde las terrazas del hotel Misincu, Córcega se ve de color verde y azul. Pero también dorada, como la playa que recorremos descalzos, o plateada como los olivos y el arroyo que murmura más abajo. El primer hotel de 5 estrellas de Cap Corse alza su fachada más bien discreta apartado de la pequeña carretera de la costa, a dos pasos de la ensenada de Porticciolo. El lugar ideal para desconectar en la Isla de la Belleza...

5h45 – Sol naciente

Un poco antes de las seis de la mañana, la isla italiana de Capraia adquiere unos tonos rosados. En la costa este, en primera línea, el Misincu asiste a la magia, acompañado por los cantos de los pájaros: Córcega se despierta pronto. No estamos obligados a hacer lo mismo, pero sería una pena no disfrutar de la belleza del instante al menos una vez durante la estancia...

10h – Elogio de la pereza

Nos hemos vuelto a acostar… Suelo de roble, plaid de punto de color yema, tocón de árbol para decorar el cabezal de la cama: las 32 habitaciones del Misincu tienen un espíritu apegado a la naturaleza. Lo que no sorprende, ya que el hotel cuenta con la Etiqueta Ecológica Europea. Tranquilas y frescas, en ellas la mañana pasa como la arena en un reloj, demasiado rápido.

11h – Bañarse en la laguna

Al vivir dentro de un Parque Natural Marino, los habitantes de Cap Corse respetan las posidonias que protegen el litoral de la erosión. Específicas del Mediterráneo, estas hierbas marinas se secan formando espesos bancos sobre la arena. Enigmáticas a primera vista, se revelan suaves y agradables bajo los pies. El increíble color de laguna tropical del agua se debe a ellas.

14h30 – Lectura en buena compañía

Los dos niveles del hotel se organizan alrededor de plazoletas, la plaza André Giudicelli, la plaza Gabrielle Biaggi… Una da a la piscina a 28° de temperatura, la otra a una biblioteca bien provista con obras sobre la isla. Unos bandidos folclóricos, tallados en el roble, vigilan la lectura. Y un trofeo recuerda el antiguo nombre del hotel, el Caribou, frecuentado en su época por Serge Gainsbourg o Romy Schneider.

16h – Fantasías vegetales

Unas freseras se columpian colgadas de dos viejos alisos. Unos puntales plantados con ajo y judías dibujan unas espirales. Le nepeta, la planta aromática por excelencia, comparte su escurridero con unas zinnias decorativas. ¡Qué curioso es este huerto! Los principios del permacultivo guían sus formas onduladas, explica Quentin Jamet, el jardinero. ¿Las horas de calor se alargan? Una vueltecita hacia el río reduce el ardor del sol.

17h - Maquis a la carta

Una vez que han pasado las horas de más calor, a veces apetece volver a ponerse verdadero calzado. 18 itinerarios de senderismo parten del hotel. Así, al final de la playa, una pista sube suavemente hasta la Serra, la columna vertebral montañosa de Cap Corse. Tras cuatro kilómetros en medio de los madroños, mirtos y lentiscos olorosos, disfrutamos de un baño de azul en pleno cielo.

18h30 – Frescor en el spa

Para relajarse tras el paseo por el maquis, nos dirigimos al spa del hotel Misincu. El edificio de color ocre tiene unos ventanales que dan al riachuelo y a los árboles. A elegir, piscina de cuello de cisne, sauna, hammam o cuidados de la firma Biologique Recherche.

20h30 - “Fatu in Corsica” en el restaurante Tra di Noi

Nos espera un gran momento gastronómico en el restaurante del hotel, Tra di Noi. La casa aprecia especialmente los productos locales y el marisco. La langosta de las costas del Cap Corse, la araña y el erizo de mar en temporada, y la carta de pescado, el dentón y la escorpena se saborean sencillamente asados en fuego de leña. Los amantes de la carne, de la charcutería y de los quesos honrarán la ganadería de la región...

Para saber más:

Cita en el hotel Misincu à Porticciolo en Córcega