Champagne, con nombre de mujer

Es el vino más famoso del mundo y se elabora aquí, en Champagne, la tierra que le da nombre. En un lugar donde viñedos y bodegas son Patrimonio de la Humanidad y donde el savoir-faire vitivinícola lleva perpetuándose por hombres —y por mujeres— desde hace siglos.

Se la ve de lejos. Antes de entrar en la ciudad, la imponente catedral gótica de Notre-Dame de Reims ya me deja claro desde la distancia que ella fue levantada para impresionar. Tardaron más de 300 años en construir este coloso que estaba llamado a ser el fastuoso envoltorio de piedra donde coronar a los sucesivos reyes franceses. Y cumplió su función con honores, pues hasta treinta y tres monarcas obtuvieron su elevada condición aquí.

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La catedral es bella de lejos, sobresaliendo entre los tejados de Reims, pero compruebo que todavía lo es más de cerca. Imponen sus volúmenes, sí, pero me atrevería a decir que su magia radica en los detalles: en ese ángel sonriente que decora el pórtico Norte y que tras la Primera Guerra Mundial se convirtió en el símbolo de todo un pueblo; o en esos vitrales que dejan con la boca abierta a quien los contempla. Algunos son de época medieval, pero también hay vidrieras modernas, transgresoras, hipnóticas. Y firmadas por uno de los mayores maestros del color del s.XX: las vidrieras de Marc Chagall.

Junto a la catedral de Notre-Dame me sorprende otro edificio noble cuya existencia se remonta, igual que la catedral, a principios del siglo V: El Palacio de Tau. Fue residencia de los arzobispos de Reims y hoy alberga, entre otras cosas, algunas de las esculturas originales que decoraban la catedral antes del bombardeo de la Primera Guerra Mundial.

Después de palpar el glorioso pasado de Reims y antes de sumergirme en su historia vitivinícola, decido adentrarme por las calles del centro para tomar algo y hacer algunas compras. Pronto compruebo que los grandes nombres del champagne, como Mumm o Dom Pérignon, monopolizan los escaparates, las cartas de los restaurantes, los bars à champagne y los carteles comerciales. Mis pasos por el centro —y el amable consejo de una vecina de Reims— me conducen hasta la biscuiterie más antigua de Francia, Fossier, fundada en 1756. Parece ser que su fama creció como la espuma (¡ce champagne!) desde el principio y su pan de especias acabó siendo uno de los típicos regalos de coronación para los reyes. Hoy su Biscuit Rose de Reims (Enlace externo) , cuya receta tiene también más de 250 años, ha tomado el protagonismo y los más prestigiosos chefs de toda Francia lo usan para la creación de sus postres. Eso sí, a los habitantes de Reims les gusta, como no podía ser de otro modo, mojado en champagne.

Biscuits roses de Fossier
© Kris Ubach - Biscuits roses de Fossier

Champagne con historia de mujer

  • Mi primera visita “bajo tierra” será a una de las familias del champagne más antiguas, Taittinger (Enlace externo) , quienes comenzaron en el negocio del vino en 1734. Las cavas donde maduran sus botellas se ubican a 18 metros bajo el suelo de Reims en una antigua crayère (cantera de piedra caliza) de época galo-romana. Este espacio, que fue excavado y tallado a mano, también albergó la cripta de la ya desaparecida abadía de Saint-Nicaise. El hipogeo es lo único que se conserva de aquel recinto monacal del s.XIII que fue destruido durante la Revolución Francesa y donde ya los monjes maduraban sus vinos. A lo largo de la visita contemplo fascinada algunos de los elementos arquitectónicos que pertenecieron a la abadía así como varios grabados hechos durante la Primera Guerra Mundial, momento en que estos subterráneos ejercieron como refugio.
  • Veuve Clicquot, otra de las familias veteranas del champagne en Reims tiene, aunque muchos no lo saben, a una mujer como pilar fundacional. Hablo de Madame Clicquot, quien tras el prematuro fallecimiento de su esposo tomó las riendas de la empresa a los 27 años, en una época —era 1805— en que las señoras raramente podían aventurarse en el mundo de los negocios. Hay que tener en cuenta que por aquel entonces ¡las mujeres ni siquiera podían abrir una cuenta bancaria! Pero aún así, Clicquot no solo supo situar a sus vinos entre los mejores, sino que introdujo en la industria algunas innovaciones técnicas inventadas por ella misma, como la table de remouage para aclarar el champagne. Y no solo eso, la Grande Dame de Champagne como ya se la nombraba en su época, también elaboraría el primer champagne rosado conocido en 1818. Hoy, en el recorrido por las crayères de la Maison Clicquot (Enlace externo) , compruebo cómo la firma rinde homenaje a su gran señora en la cuvée creada en su honor y en la cata de un exquisito Veuve Clicquot Rosé que continúa elaborándose según la receta original.
  • Pero si hubo una mujer afincada en Reims cuya historia me fascina es la que puso su apellido al champagne Pommery (Enlace externo) , cuya maison fue fundada en 1836. En un tiempo en el que el papel de la mujer estaba relegado a la sombra de sus padres o maridos, Madame Pommery se erigió como una empresaria visionaria que revolucionaría el mundo del champagne y que triunfaría sin fisuras en los mercados europeos. Cuando todas las casas de champagne añadían 200 gramos de azúcar al litro de vino, ella decidió que con tan solo 10 gramos por litro era suficiente. La audaz señora acababa de inventar el concepto Brut.

Bodega Vrancken Pommery
© Carmen Moya - OT Grand Reims, Bodega Vrancken Pommery

Madame Pommery, que ciertamente era una mujer avanzada a su tiempo, estuvo siempre comprometida con el mundo del arte. En pleno s.XIX apoyaba a los artistas emergentes y organizaba exposiciones en el interior de sus cavas en una época en que abrir las bodegas al público era simplemente inconcebible. Hoy en Pommery siguen fieles al espíritu de su fundadora y las antiguas crayères siguen albergando instalaciones de arte contemporáneo realmente dignas de ver. Los 25 millones de botellas de champagne repartidas en los 18 kilómetros subterráneos del domaine conviven con piezas espectaculares concebidas expresamente para el espacio que van a ocupar. No hace falta decir que el efecto visual es realmente impactante. Muy cerca de las bodegas, la firma Vranken-Pommery atesora también la Villa Demoiselle, una coqueta y vistosa mansión Art Decó ideada por el arquitecto Louis Sorel en 1904, abierta a las visitas. Sin duda, el broche de oro a una visita inolvidable.

Épernay: la milla del millón del champagne

Cuando en 2015 el Comité del Patrimonio Mundial decidió inscribir a los “viñedos, casas y bodegas de Champagne” en la lista de la Unesco, esta pequeña regió, a 150 km al este de París, vio por fin reconocido un esfuerzo colectivo que se iniciaba en el s.XVII y del que aún hoy viven muchas familias de la zona. Una de las visitas imprescindibles es Epernay (Enlace externo) , declarada oficialmente “la capital del Champagne.” El epicentro de toda la acción está en la Avenida de Champagne, un elegante boulevard donde se instalaría la familia Ruinart en 1729. Tras ella llegarían otros grandes nombres como Moët & Chandon, Perrier Jouët y así hasta trece. El subsuelo de esta avenida se cuenta en cifras superlativas: 110 kilómetros de cavas que atesoran más de doscientos millones de botellas. “La milla del millón”.

Epernay - Avenida Champagne 04-2
© Kris Ubach - Avenida de Champagne en Épernay


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Cita en Reims