2 días en Rennes: evita el rompecabezas que suponen los viajes en familia

La capital de Bretaña colecciona los lugares históricos, los hermosos museos y los grandes parques. Se descubre fácilmente a pie y en familia. ¡De la Edad Media al accrobranche, circuito en los árboles, todos, mayores y pequeños, se lo pasarán en grande!

10h. Explorar el pasado en el Parlamento de Bretaña

Es el símbolo de Bretaña, testigo de su rico pasado histórico. El Parlamento de Bretaña es un hermoso edificio del siglo XVII que impresiona por su aspecto majestuoso y que sigue funcionado como tribunal. Pueden visitarse las salas de audiencia y, bajo los dorados de la gran sala de los pasos perdidos, el visitante se cruza con abogados y jueces muy ocupados vestidos con toga. ¡Pero silencio: no hay que llamar la atención!

11h. Recorrer las callejuelas medievales

¡Oh, las hermosas casas con entramado de madera! ¡Y ahí: mira esas esculturas sobre las paredes y encima de las puertas! No se ven ni caballos ni carrozas, pero recorrer las callejuelas adoquinadas del centro histórico de Rennes es como subirse a una máquina de viajar en el tiempo: puedes imaginarte haber vuelto a la época de la duquesa Ana de Bretaña y del caballero Du Guesclin. Solicitándolo en la Oficina de Turismo, unos narradores acompañan la visita en verano.

12h. Visitar el mercado en la plaza de Lices

Es uno de los más bellos y antiguos mercados de Francia. Todos los sábados por la mañana ofrece un torbellino de colores y aromas. A nosotros nos encantan los puestos de pescado (Rennes está a tan sólo una hora de Saint-Malo y del mar), donde los cangrejos, las arañas de mar y los langostinos muy vivos mueven sus pinzas mientras que las pequeñas gambas siguen agitándose. ¡Pero cuidado con los dedos! Los puestos de los floristas también son magníficos. “Oye papá. ¿Por qué no compramos un ramo para mamá?"

12h30. Probar la galette saucisse

Para comer, hay de sobra donde elegir: en Rennes, al igual que en toda Bretaña, las crêperies son ideales en familia. Una de nuestras preferidas es la pequeña Crêperie des Portes Mordelaises, donde las galettes de trigo negro encantan a todos. Y si quieres cumplir con la tradición, tendrás que comer al menos una vez durante el fin de semana una galette saucisse (salchicha enrollada en una crêpe), la especialidad local. Se consume bien caliente, llena y es práctica para una pausa rápida y económica.

15h. Disfrutar de la naturaleza en el parque del Thabor

Una cueva, un quiosco de música, una pajarera, una rosaleda (¡con más de 2.000 variedades de rosas!) y praderas en las que se puede correr, jugar, descansar o merendar… El parque del Thabor es un magnífico jardín de 10 hectáreas en pleno centro de la ciudad que encantará tanto a los niños como a los adultos, e incluso a los adolescentes gracias a su recorrido de geo-coaching. Una buena idea: comprar en Le Daniel algunos parlementins (un dulce típico de Rennes relleno con manzana y almendra) y tomarlos sobre la hierba y al sol. Ñam, ñam...

16h30. Cultivarse en Champs Libres

¡Ah! Este es un lugar perfecto para aprender, comprender, experimentar, descubrir… y refugiarse si se pone a llover. Imaginado por el arquitecto Christian de Portzamparc, Champs Libres es un centro cultural que reúne el Museo de Bretaña, la Biblioteca de Rennes así como el Espacio de las Ciencias y su planetario. En el laboratorio de Merlín, los niños disfrutan manipulando las máquinas y mecanismos en medio de un decorado que recuerda el universo de Julio Verne, en compañía de Galette el Dragón y el caballero Ribot.

9h. Bañarse en medio de unos mosaicos

¡No es una piscina como las demás! La piscina Saint-Georges con su arquitectura de estilo Art Déco, sus casetas y sus frisos de mosaicos firmados por Odorico es ante todo una obra de arte, un monumento histórico que se visita pero donde uno también puede divertirse en la gran piscina, siempre llena de animación los domingos por la mañana.

11h. Subirse a los árboles en el parque de Gayeulles

¿Tienes ganas de aire puro? Con una extensión de unas 100 hectáreas al noreste de Rennes (pero fácil de acceso), el parque de Gayeulles es el mayor de la ciudad, maravilloso terreno de juegos con espacios arbolados, estanques y praderas ideales para realizar un picnic bucólico. Los más atrevidos (¡no hay límite de edad!) no dudarán en realizar el recorrido en los árboles, accrobranche. Los demás elegirán el minigolf, actividad mucho más apacible.

15h. Ver animales en el Ecomuseo

¿Una tarde en la granja, en plena ciudad? ¡Sí, es posible! El Ecomuseo del Pays de Rennes, situado en la antigua granja de la Bintinais, con un huerto y campos cultivados, presenta cinco siglos de vida cotidiana local en un ambiente muy realista. Gallinas, pavos, caballos y cabras no son simples figurantes, para disfrute de los pequeños urbanitas.

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