Visita al castillo más importante de Alsacia, el Haut-Koenigsbourg, por Victor Gómez (Machbel)

El castillo Haut-Koenigsbourg sobre la montaña
¿Te imaginas que la ciudadela de Minas Tirith, de El Señor de los Anillos, fuera real? Pues en la región francesa de Alsacia, una de las que más castillos tiene de Europa, con 80 fortalezas repartidas por su geografía, puedes visitar el castillo Haut-Koenigsbourg, que sirvió de inspiración para el ilustrador fantástico John Howe, autor de los bocetos de gran parte de las películas dirigidas por Peter Jackson.

Breve historia del castillo Haut-Koenigsbourg

La primera mención al castillo se remonta al siglo XII, cuando en 1192 ya se conocía como Königsburg (castillo del rey en alemán) a la fortaleza situada en la cima del monte Stophanberch. Este era un punto estratégico de gran importancia, pues por aquí pasaban dos rutas comerciales vitales para la economía de la zona, la del trigo y el vino de norte a sur, y la ruta de la sal y la plata de oeste a este. Desde el castillo se podía controlar y proteger esta basta área.

La mayor batalla en la que se vio envuelto el castillo ocurrió durante la guerra de los Treinta años, en la que resistió el asedio de las tropas suecas durante más de cincuenta días, aunque terminó por ser arrasado e incendiado. En 1633 sería abandonado durante más de dos siglos pues tan solo eran unas ruinas.

En 1899, el emperador alemán Guillermo II de Hohenzollern (en aquella época Alsacia estaba bajo la administración alemana), siguiendo las ideas románticas de la época y con la idea de recobrar la pasada gloria alemana en Alsacia, decidió empezar los trabajos de reconstrucción del castillo Haut-Koenigsbourg para convertirlo en un museo de la edad media donde el nombre de la familia Hohenzollern estuviera bien presente.

Las obras corrieron a cargo del arquitecto Bodo Ebhardt, que intentó respetar la arquitectura medieval del castillo en la medida de lo posible, gracias a que se conservaba aproximadamente un 70% de las murallas, aunque en ciertas partes tuvo que improvisar, como en los tejados (arrasados por el fuego), o la altura de la torre del homenaje, que es actualmente 14 metros más alta que la original. Aun así, hizo un magnífico trabajo de restauración, no exento de polémica en la época, en la que era más frecuente realizar interpretaciones libres que recuperar el aspecto original de los edificios.

Empleando las más modernas técnicas de construcción de la época, las obras de restauración principales terminaron en 1908, aunque hasta 1918 continuó el proceso de acabado y amueblado del interior. Hoy en día sigue sorprendiendo la cantidad de mobiliario que hay en el interior del castillo Haut-Koenigsbourg (Enlace externo) , dando la impresión de que todavía vive alguien entre sus muros.

Por el tratado de Versalles de 1919, Alsacia pasó a manos francesas, y por tanto también el castillo Haut-Koenigsbourg, que desde entonces ha sido un importante lugar turístico tanto por su belleza como por la historia que contiene.

¿Cómo es la visita al castillo Haut-Koenigsbourg?

La visita al castillo se puede hacer tanto por libre como guiada:

  • El horario de la visita guiada varía según el idioma, siendo a las 14:00 horas la visita en inglés. Por ahora no hay en español.

  • Si vamos a nuestro aire, podemos emplear fácilmente entre 2 y 3 horas para visitar todos los rincones de este precioso castillo.

Lo primero que llama poderosamente la atención es el color rojizo de las murallas, pigmentación debida a la roca arenisca que se ha oxidado con el tiempo. Con el verde del bosque que lo rodea, le da una estampa imponente.

Una vez atravesada la puerta principal se accede al patio, desde el que se ven las murallas guarnecidas y los sistemas de defensa, así como el pozo y los sistemas para recuperar el agua de lluvia. El agua potable era muy importante para los castillos, de ahí que se recogiera.

En este pozo hay una figura con compás que representa al arquitecto de la restauración, Bodo Ebhardt, al que encontraremos en los rincones más insólitos del castillo. Está incluso más presente que la W en señal del káiser Guillermo II (Wilhelm en alemán).

El interior de la residencia del señor del castillo tiene numerosas habitaciones, como la sala del trono, la de recepción de visitantes, la bodega, la armería o la capilla. Todas están profusamente amuebladas, lo que le da al castillo ese aspecto de estar vivo. Lo mejor es que permiten hacer fotografías (sin trípode) en todo el castillo.

En las escaleras de caracol es fácil ver las marcas de cantero talladas en la piedra. Estas marcas se usaban para contar cuánto cobrar por las piedras, y si te fijas con atención, se puede distinguir entre las originales (con la marca más desdibujada), y las usadas en la reconstrucción. Podría decirse que es la forma de hablar de las piedras.

Durante la visita se suben unos 300 escalones hasta llegar al gran bastión, el lugar más militar de todo el castillo (como atestigua la exposición de máquinas de guerra) y que protege la zona más delicada de la fortaleza. Desde aquí se domina todo el territorio, y se puede ver otros dos castillos alsacianos: el Ortenberg y el Frankenbourg.

La visita termina recorriendo todo el patio hasta llegar al lugar más bucólico del castillo, el jardín medieval, lugar en el que se cultivaban plantas medicinales y otras plantas útiles para la vida diaria.

Cómo llegar al castillo Haut-Koenigsbourg

Al estar en lo alto de una montaña, la forma más sencilla de llegar hasta el castillo es en vehículo propio. Se tarda 1 hora desde Estrasburgo, y 30 minutos desde Colmar.

Como el aparcamiento es bastante limitado y es uno de los monumentos más visitados de Francia, una buena opción es ir hasta la estación de tren de Sélestat, y ahí utilizar el shuttle que funciona la mayor parte del año. En la página oficial puedes tener más información sobre este servicio (Enlace externo) .

Cita en el Castillo Haut-Koenigsbourg en Alsacia 

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