Las 45 maravillas de Francia declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

El Monte Saint-Michel en Normandía, el Castillo de Versalles, el Palacio de los Papas en Provenza y el Puente del Gard en Occitania, la ciudad de Lyón o los volcanes de Auvernia y los viñedos de Borgoña… Francia es uno de los países con mayor número de sitios Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, tanto a nivel cultural como natural. En total, 45 lugares y monumentos figuran en la lista de las “maravillas del mundo” de este prestigioso organismo. A continuación, un pequeño inventario para que tengas ganas de descubrirlos… ¡todos!

Si te interesan los edificios religiosos

  • El Monte Saint-Michel y su bahía
    Entre Normandía y Bretaña, el Monte Saint-Michel se alza en medio de una inmensa bahía invadida por las mayores mareas de Europa. La “maravilla de Occidente”, con su abadía benedictina de estilo gótico y el pueblo que fue construido protegido por sus murallas se pueden visitar durante todo el año, a 3h30 de París.

  • La abadía cisterciense de Fontenay
    Fundada en 1119 en un bonito valle de Borgoña, la abadía de Fontenay es la más antigua abadía cisterciense que se conserva en el mundo. Con su arquitectura depurada, su iglesia, su claustro, su comedor, su dormitorio, su panadería y su fragua, ilustra el ideal de autarquía de las primeras comunidades cistercienses.

  • La basílica y la colina de Vézelay
    En uno de los más bellos pueblos de Francia, en Borgoña, sobre una colina frente a los montes del Morvan, la basílica de Sainte-Madeleine es una obra maestra del arte románico, magníficamente restaurada en el siglo XIX por Viollet-le-Duc. También es un punto de partida de una ruta del Camino de Santiago.

  • La catedral de Amiens
    En la región de los Altos de Francia, en el corazón de Picardía, la catedral de Amiens es una de las mayores iglesias góticas “clásicas” del siglo XVIII, la más importante Francia por sus volúmenes interiores. La sorpresa está garantizada ante tanta belleza.

  • La Catedral de Notre-Dame de Reims, la antigua abadía de Saint-Rémi y el Palacio del Tau, en Reims
    El rey Clovis fue bautizado allí y la mayoría de los reyes de Francia fueron coronados en ella. La Catedral de Reims, orgullo de la capital de la región de Champagne, es uno de los edificios religiosos más célebres de Francia, una obra maestra del arte gótico. La antigua abadía, que ha conservado una muy hermosa nave del siglo XI, y el palacio del Tau, que ocupaba un lugar destacado en la ceremonia de la coronación, completan la visita.

  • La abadía de Saint-Savin-sur-Gartempe
    Única en el mundo con sus 420 m² de frescos magníficamente conservados que datan de los siglos X y XI, la abadía de Saint-Savin en Poitou-Charentes (Nueva Aquitania) es una obra maestra del arte románico, lo que la hace acreedora del calificativo de “capilla Sixtina de la época románica”, nada menos.

- La Catedral de Bourges
Especialmente célebre por sus vidrieras, su tímpano y sus esculturas, la Catedral de Bourges en la región de Centro-Valle del Loira es considerada como una de las obras maestras del arte gótico construidas en la Edad Media.

  • La Catedral de Chartres
    Símbolo del arte gótico francés, la Catedral de Chartres, en la región de Centro-Valle del Loira, maravilla por sus dimensiones pero sobre todo por sus vidrieras de magníficos colores, uno de los conjuntos más completos y mejor conservados de la época medieval. Presentan una colección única de 172 ventanales que te dejarán con la boca abierta.

Si eres aficionado al patrimonio histórico

  • El centro histórico de Aviñón: el Palacio de los Papas, el conjunto episcopal y el puente de Aviñón
    En Provenza, a orillas del Ródano, Aviñón fue la sede del papado en el siglo XIV. El Palacio de los Papas, extraordinaria fortaleza que no hay que dejar de visitar bajo ningún pretexto, su cinturón de murallas y el muy célebre puente de Aviñón son sus monumentos más prestigiosos. Se pueden visitar a la vez que el Pequeño Palacio y la catedral románica de Notre-Dame-des-Doms.

  • Arles y sus monumentos romanos y románicos
    Arles, la hermosa localidad de Provenza, ha conservado unos impresionantes monumentos romanos. Entre los más antiguos figuran el anfiteatro y el teatro antiguo que datan del siglo I a.C.. También son notables las termas de Constantino, la necrópolis de Alyscamps y Saint-Trophime, uno de los monumentos destacados del arte románico provenzal convertido en catedral. Todos ellos permiten realizar un verdadero viaje en el tiempo.

  • La ciudad episcopal de Albi
    Reconocible entre mil por sus ladrillos de tonos rojizos y anaranjados y su estilo gótico meridional, la catedral fortificada de Sainte-Cécile de Albi domina la localidad, una de las más reputadas de Occitania. La antigua ciudad episcopal, feudo de la cruzada contra los Cátaros, alberga también el gran palacio de la Berbie y unos barrios de viviendas muy pintorescos que datan de la Edad Media.

  • Los campanarios de Francia
    De estilo románico, gótico, renacentista o barroco, típicos del paisaje urbano de las ciudades del Norte, 23 campanarios de los Altos de Francia, construidos entre los siglos XI y XVII, merecían figurar con sus hermosas campanas en el Patrimonio de la Humanidad.

  • La gran salina de Salins-les-Bains y la salina real de Arc-et-Senans
    La salina real de Arc-et-Senans, en Borgoña-Franco Condado, era una manufactura real destinada a la producción de sal. Construida en forma de arco de círculo, es la obra maestra de Claude-Nicolas Ledoux, arquitecto del Siglo de las Luces. A 21 km, la gran salina de Salins-les-Bains, que estuvo en actividad durante 1.200 años, también ofrece un testimonio del duro trabajo de los salineros para recoger el oro blanco.

  • Les fortificaciones de Vauban
    El arquitecto militar de Luis XIV desempeñó un papel fundamental en la historia de las fortificaciones en Europa y en el mundo. Su obra incluye 12 grupos de edificios fortificados y ciudadelas, bastiones, murallas… A descubrir en particular en los Altos de Francia, en Alsacia o en Bretaña en Port-Louis, Belle-Île o Brest.

  • El teatro antiguo y sus alrededores y el arco de triunfo de Orange
    En el valle del Ródano, en Provenza, el teatro antiguo de Orange es uno de los grandes teatros romanos mejor conservados. Impresiona con su muro de fachada de 103 m de largo. A dos pasos, el arco de triunfo romano es uno de los más bellos e interesantes con sus bajorrelieves que narran cómo se estableció la Pax Romana.

  • La ciudadela fortificada histórica de Carcasona
    Con sus numerosas torres de vigilancia y su doble muralla, su castillo y su magnífica catedral gótica, la ciudadela fortificada de Carcasona tiene un aspecto increíble. Joya de Occitania, en el siglo XIX fue objeto de obras de restauración realizadas por Viollet-le-Duc.

  • Las rutas del Camino de Santiago en Francia
    Santiago de Compostela es un lugar de culto y de peregrinación desde la Edad Media y son todavía miles los que recorren el Camino. Cuatro de sus rutas parten de Francia, desde París, Vézelay en Borgoña, Le Puy en Auvernia y Arles en Provenza. La oportunidad de recorrer unos paisajes espléndidos jalonados por un patrimonio inestimable (iglesias, santuarios, hospitales, puentes, cruces de camino…).

Si te interesa el patrimonio industrial

- La cuenca minera del Norte Pas-de-Calais
En los Altos de Francia, el Norte Pas-de-Calais ofrece un testimonio inestimable de las técnicas y de la arquitectura relacionadas con la explotación del carbón, del siglo XVIII al XX: escombreras, pozos, barrios mineros, estaciones de ferrocarril, pueblos de mineros… Todo sigue ahí, casi intacto, en un territorio de 120.000 hectáreas.

Si quieres descubrir los secretos del vino

  • Las viñas, casas y bodegas de Champagne
    En Reims, la colina Saint-Nicaise alberga unas bodegas increíbles, verdaderas catedrales subterráneas. En Épernay, la avenida de Champagne está bordeada por magníficas mansiones, propiedades de marcas muy ilustres como Moët & Chandon con el Fuerte Chabrol. A lo que hay que añadir los viñedos históricos de Hautvillers, Aÿ y Mareuil-sur-Aÿ… Estos son los lugares que no debes perderte para saberlo todo sobre el método de elaboración de los célebres vinos de Champagne.

  • La Jurisdicción de Saint-Émilion
    Hasta el infinito se extienden las viñas plantadas por los romanos en un paisaje fértil de mesetas, colinas, depresiones y llanuras… A unos kilómetros de Burdeos, la localidad medieval de Saint-Emilion es uno de los feudos reputados de la viticultura en Francia. Este territorio bendecido por los vinos y recorrido por los peregrinos camino de Santiago, engloba asimismo siete pueblos de los alrededores y sus viñedos.

  • Los Climats del viñedo de Borgoña
    Los Climats del viñedo de Borgoña, al sur de Dijon, son unas pequeñas parcelas delimitadas precisamente y repartidas en la denominación de Côte de Nuits y Côte de Beaune, allí donde nacen y se desarrollan algunos de los vinos tintos más célebres del planeta. La labor de los viticultores a lo largo de los siglos ha logrado sacar lo mejor de estos 1.247 trozos de tierra que disfrutan de una exposición al sol perfecta.

Si eres aficionado a los palacios y castillos

  • El Valle del Loira entre Sully-sur-Loire y Chalonnes
    Localidades históricas como Blois, Chinon, Orleáns, Saumur y Tours, castillos de fama mundial como el de Chambord, destacados jardines, un hábitat troglodita y hermosas mansiones en toba y pizarra… El Valle del Loira es un lugar de reyes, magnificado por los paisajes naturales de las orillas del Loira.

  • El palacio y el parque de Fontainebleau
    Apreciada por los reyes de Francia a partir del siglo XII, la residencia de caza de Fontainebleau, en medio de un gran bosque de Île-de-France, al sur de París, fue transformada, ampliada y embellecida por Francisco I. Su idea era convertirla en una “nueva Roma”. Inspirado en modelos italianos, el castillo, rodeado de un gran parque, fue un lugar de encuentro entre el arte del Renacimiento y las tradiciones francesas.

  • El palacio y el parque de Versalles
    Fue el palacio de Luis XIV, también el de María Antonieta. Lugar de residencia privilegiado de la monarquía francesa hasta la Revolución de 1789, el castillo de Versalles y su parque, al suroeste de París, fueron remozados por varias generaciones de arquitectos, escultores, decoradores y paisajistas. ¡Una composición majestuosa!

Si lo tuyo son las ciudades y la arquitectura

  • París, orillas del Sena
    Del Louvre hasta la Torre Eiffel, de la plaza de la Concorde al Grand Palais, de Notre-Dame a la Sainte-Chapelle, París se descubre a través de sus monumentos desde las orillas del Sena. Pasear por sus puentes, muelles y orillas entre el puente de Sully y el puente de Iéna, la isla de la Cité y la isla Saint-Louis o navegar sobre el río es una experiencia inolvidable.

  • Le Havre, la ciudad reconstruida por Auguste Perret
    Situada a orillas del Canal de la Mancha en Normandía, la ciudad de Le Havre fue parcialmente reconstruida tras la II Guerra Mundial siguiendo los planos del arquitecto visionario y amante del hormigón, Auguste Perret. Un modelo de unidad y modernidad.

  • Las plazas Stanislas, de la Carrière y de Alliance en Nancy
    Con su sutil perspectiva, la riqueza de su arquitectura y de su decoración, las plazas Stanislas, de la Carrière y de Alliance en Nancy, en Alsacia-Lorena, forman uno de los paisajes urbanos más armonioso de la época de las Luces.

  • Burdeos, Puerto de la Luna
    Tras París, Burdeos es la ciudad de Francia que cuenta con mayor número de edificios protegidos, 347 monumentos a descubrir en los muelles, a lo largo del río Garona y alrededor de los vestigios del Puerto de la Luna. Creado en la época de las Luces, este centro histórico forma un conjunto arquitectónico excepcional, pretexto para hermosos paseos.

  • El centro histórico de Lyón
    De las ruinas romanas de la antigua Lugdunum a las callejuelas medievales de la colina de Fourvière y las viviendas renacentistas del Viejo Lyón, del istmo con su arquitectura clásica hasta las pendientes de la Croix-Rousse con su hábitat tan particular, Lyón, en la confluencia de los ríos Saône y Ródano, es un museo a cielo abierto.

  • Estrasburgo, Grande-Île y Neustadt
    Antes o después de haber recorrido la Ruta de los Vinos de Alsacia, se impone realizar una parada en Estrasburgo. Lo más destacado de la visita es la Grande-Île, centro histórico de la localidad que se extiende en círculo alrededor de la catedral, entre ríos y canales. A ver también, la Neustadt, ciudad nueva proyectada y edificada bajo administración alemana entre 1871 y 1918.

  • La obra arquitectónica de Le Corbusier
    La Ciudad Radiante en Marsella (Provenza), la Capilla de Ronchamp en Borgoña, la Villa Savoye en Poissy al lado de París o el Cabanon en Roquebrune-Cap Martin en la Costa Azul… La obra de Le Corbusier es abundante y fascinante. Este arquitecto visionario ha sido reconocido por la UNESCO por 17 de sus construcciones y realizaciones, 10 de ellas en Francia.

Si te gustan las grandes construcciones

  • El Puente del Gard
    Entre Nîmes y Aviñón, el Puente del Gard, el vestigio romano mejor conservado en el mundo y el monumento de la Antigüedad más visitado de Francia, sorprende por sus dimensiones fuera de lo común en un lugar natural de gran belleza.

  • El Canal de Midi
    Con sus 360 km de vías navegables entre Toulouse y el Mediterráneo y sus 328 construcciones (esclusas, acueductos, puentes, túneles...), la red del Canal de Midi en Occitania es una proeza técnica en unos paisajes dignos de una obra de arte.

Si la Edad Media te inspira

  • Provins, ciudad de ferias medieval
    En el centro de la antigua región de los poderosos condes de Champagne, a menos de 100 kilómetros de París, la localidad medieval fortificada de Provins ofrece un viaje en el tiempo con sus monumentos históricos, sus espectáculos con vestidos de época, sus hermosos jardines y museos.

Si eres un entusiasta de la Prehistoria

  • Los yacimientos prehistóricos y las cuevas decoradas del valle del Vézère
    En Dordoña, el valle del Vézère era uno de los rincones preferidos de los hombres prehistóricos. Cuenta con más de 150 yacimientos que se remontan hasta el Paleolítico y una treintena de cuevas decoradas, entre ellas las de Lascaux y su réplica. Te encontrarás con una obra de arte parietal en cada rincón.

  • La cueva decorada de Pont-d’Arc, llamada Cueva Chauvet-Pont d’Arc en Ardèche
    Un tesoro milenario… En el valle del Ardèche, la cueva Chauvet-Pont-d’Arc alberga las más antiguas pinturas conocidas hasta la fecha: datan de entre 30.000 a 32.000 años a.C.. Este lugar excepcional fue redescubierto en 1994. Sólo se puede visitar la réplica, situada a unos kilómetros del original, pero la emoción que uno siente es la misma ante estas representaciones de mamuts, osos, leones de las cavernas y uros que parecen datar de ayer.

  • Les yacimientos palafíticos prehistóricos alrededores de los Alpes
    Esta denominación científica significa “sobre pilotes” y se refiere a un conjunto de restos de viviendas lacustres prehistóricas presentes alrededor de los lagos y pantanos de los Alpes y al borde del Arco Alpino. Datan aproximadamente de entre 5.000 y 500 años a.C..

Si lo tuyo es más la naturaleza

  • El Golfo de Porto: calas de Piana, golfo de Girolata, reserva de Scandola en Córcega
    En el Parque Natural Regional de Córcega, la reserva de Scandola es una joya a la vez terrestre y marina. El rojo de los acantilados de granito responde al azul profundo del Mediterráneo y el monte bajo embriaga con sus aromas. En este territorio de 20 km² que reúne también las calas de Piana, el ecosistema en su totalidad está admirablemente protegido.

  • La cadena de Puys y la falla de Limagne en Auvernia
    En el centro de Francia, Auvernia es una antigua tierra volcánica con unas características geológicas muy afirmadas. Entre sus curiosidades, la larga falla de Limagne, el alineamiento panorámico de la cadena de Puys y el relieve invertido de la Montaña de la Serre forman un paisaje espectacular y muy instructivo.

  • Las Causses y las Cevenas, paisaje cultural del agro-pastoralismo mediterráneo
    Hay que imaginarse un paisaje de montañas con profundos valles. Al sur del Macizo Central y de Auvernia, los pueblos y las grandes granjas de piedra situadas sobre las terrazas de las Causses y en las Cevenas reflejan la organización de las grandes abadías de la Edad Media. El Monte Lozère es uno de los últimos lugares en los que sigue practicando la trashumancia estival del ganado de forma tradicional.

  • El Monte Perdido en los Pirineos
    Un paisaje de montaña excepcional, a caballo entre Francia y España. El pico del Monte Perdido es el punto culminante a 3.352 m de altitud. Dos de los mayores y más profundos cañones de Europa del lado español y tres circos del lado francés, entre ellos el de Gavarnie, son las principales curiosidades del lugar, todavía muy pastoral.

  • Las lagunas de Nueva Caledonia
    El archipiélago francés del Pacífico Sur es uno de los tres mayores sistemas de arrecifes del mundo, con unos lugares de extraordinaria belleza. Pocos sitios en el planeta ofrecen tal diversidad de especies marinas (corales, peces, tortugas, ballenas, dugones), así como una continuidad de hábitats, manglares con bancos de plantas acuáticas.

  • Los picos, circos y murallas de la isla de la Reunión
    Piton de la Fournaise (cuyas erupciones son fascinantes) y Piton des Neiges, circo de Mafate, Piton de Anchaing en el circo de Salazie, Piton de Sucre y la Capilla en el circo de Cilaos… Todos ellos son unos lugares grandiosos con nombres evocadores. Estas joyas naturales pueden descubrirse durante unas magníficas excursiones, en el Parque Nacional de la Reunión, esta isla francesa del Océano Índico.

  • Taputapuātea en Polinesia
    En Polinesia, en la isla de Ra’iātea, Taputapuātea es un paisaje cultural, terrestre y marítimo entre bosques y laguna. Testimonio excepcional de 1.000 años de civilización mā'ohi, alberga un marae, un espacio sagrado a la vez centro político, ceremonial y funerario.

  • Las tierras y mares australes franceses
    Último lugar en ser incluido en el Patrimonio de la UNESCO, en 2019, las tierras y mares australes francesas engloban la mayores de las escasas tierras emergidas del sur del Océano Índico: el archipiélago Crozet, las islas Kerguelen, Saint-Paul y Amsterdam, así como 60 pequeños islotes situados en la zona subantártica. Este “oasis” en medio del Océano Austral alberga una de las mayores concentraciones de aves y mamíferos marinos del mundo.