13 ciudades a vivir sin prisas este otoño

¿A qué esperamos para ser felices, saborear el momento y disfrutar de lo bueno? Francia cultiva este estilo de vida y el placer de la buena compañía. En torno a una buena mesa, durante la visita de una exposición o un simple momento de distracción, a pie, en bici o en barco, te proponemos (re)descubrir 13 ciudades francesas para disfrutar del otoño. A fondo… pero sin prisas.

#1 - Tours y sus recorridos artísticos (Centro-Valle del Loira)

En Tours, basta con dar un pequeño rodeo y nos encontramos en la ruta de los grandes castillos del Valle del Loira. Sin embargo, esta ciudad internacional de la gastronomía a tan solo una hora de París nos depara mucho más: sus barrios históricos, su centro urbano de piedra franca, sus callejuelas y sus plazoletas medievales que nos permiten viajar al pasado. Además, la plaza Plum’ (denominación coloquial de Plumereau) es la más bonita de Francia según LonelyPlanet, con sus terrazas animadas, ¡tanto en verano como en invierno! Y para disfrutar de una dosis de arte contemporáneo, el Centro de Creación Contemporánea Olivier Debré (CCCOD) y su arquitectura de diseño está muy cerca del centro. Para visitarlo, nada mejor como utilizar el tranvía diseñado por Daniel Buren. ¿Acaso no habíamos dicho que Tours era artístico?

#2 - Estrasburgo, del Ill a las islas en dos ruedas (Alsacia)

¿Sabías que Estrasburgo es la ciudad con más carriles bici de Francia? Así pues, antes de lanzarte a la Ruta de los Vinos de Alsacia y sus pueblos floridos, empieza por pedalear entre islas y canales, puentes y muelles bucólicos en la capital alsaciana. Junto al Ill, un afluente del Rin que une el centro histórico con la fabulosa Pequeña Francia, siempre tendrás a la majestuosa catedral como punto de referencia. Cuando te bajes de la bici, no te pierdas Le 5e Lieu, el nuevo centro de exposición dedicado al patrimonio y la arquitectura. ¿Una buena idea? Apostar por lo sostenible, incluso para el alojamiento, con una estancia en el Tandem, el primer hotel ecorresponsable de Estrasburgo donde los ciclistas son bienvenidos, ¡por supuesto!

#3 - Lyon, entre plazas de comida y callejones

Para jugar al escondite con los tesoros del patrimonio lionés, ¡nada mejor como callejear! Basta con recorrer los pasadizos, las escaleras secretas y los patios interiores que unen a calles y callejuelas en los barrios de Vieux Lyon y la Croix Rousse para descubrir maravillas, incluso en realidad aumentada con la aplicación de móviles Traboules. Aprovecha para contar los «bouchons», los restaurantes típicos de la ciudad que preparan especialidades locales en cantidades generosas. Y visita también los lugares que hacen vibrar la ciudad de la gastronomía: el magnífico museo de las Confluencias y 4 plazas de comida, los nuevos templos culinarios. Después de La Commune, Heat y Food Traboule, Food Society y sus quioscos de comida acaban de instalarse en el centro comercial Lyon-Part-Dieu. ¡Hay tanto que ver como que comer!

#4 - Nantes, un viaje extraordinario (Países del Loira)

Al llegar en tren, nos topamos con la nueva y luminosa estación, con su pasarela panorámica diseñada por Rudy Riciotti, el arquitecto del MuCEM de Marsella. Después, basta con seguir la línea verde del suelo para hacer el «Viaje a Nantes», un itinerario lúdico y artístico por toda la ciudad. En unas sesenta etapas, podremos pasear a nuestro ritmo, en cualquier momento del año, para encontrarnos con elementos imprescindibles y tesoros desconocidos. Por el camino, veremos un enorme elefante y máquinas extraordinarias que parecen salidas de una novela de Julio Verne; un gran castillo; un apasionante museo de artes; el muy animado Hangar à Bananes, con sus cafeterías y galerías de moda a orillas del río Loira; un mirador nido, una pared rocosa y, muy pronto, un gigantesco árbol de garzas. El espectáculo está garantizado… ¿Preparados para salir a la aventura?

#5 - Amiens, un crucero por la naturaleza (Alta Francia)

Un crucero hortelano, entre cultivos de puerros, coles o zanahorias y entre parcelas repletas de flores. ¿Qué te parece la idea? ¿Te gustaría hacer la compra sobre el agua, directamente a los pequeños productores de la zona? Con sus «hortillonnages», una antigua palabra francesa que significa jardín flotante donde se cultivan frutas y verduras, Amiens está de plena moda, ¡naturalmente! En una tradicional barquita de horticultores, al volante de un barco eléctrico o en bicicleta para recorrer los maravillosos canales del barrio de Saint-Leu, disfrutarás a lo grande recorriendo este paisaje acuático. Un gran soplo de aire fresco, de tranquilidad bucólica y de colores otoñales a unos cientos de metros de la mayor catedral gótica del mundo. ¡Qué pedazo de escala te espera!

#6 - Ruan, caminando y al trote (Normandía)

Juana de Arco, los impresionistas o el escritor Gustave Flaubert, del que Normandía conmemora el bicentenario de su nacimiento en 2021… Son algunos hilos conductores de historia y de arte para (re)descubrir Ruan, con sus callejuelas pintorescas, sus casitas con entramados de madera, sus mercados de comida y sus muelles a orillas del río Sena que ahora son peatonales. ¿Te apetece desahogarte? Atrévete con un Run&Visit, una nueva modalidad de visita con un guía apasionado del running y la historia. Y aprovecha para hacer un descanso en la zona más antigua de Ruan, en Aître Saint-Maclou, recientemente restaurado. Entre espacios de exposición, galerías de arte y un jardín de invierno adorable, este antiguo cementerio osario de la Edad Media es un oasis de tranquilidad. ¡Te va a encantar!

#7 - Rennes, el paraíso de la gastronomía (Bretaña)

Los sábados por la mañana, en la plaza Lices, se forma todo un torbellino de colores y olores. Horticultores y pescaderos, productores locales y militantes de la buena comida plantan sus puestos uno detrás de otro. Bienvenidos a uno de los más grandes y antiguos mercados de Francia en una ciudad que cultiva tanto la tradición del típico aperitivo galette-saucisse como la innovación bistronómica. En Rennes, toda la gastronomía es protagonista, ya sea en restaurantes selectos, en establecimientos más modestos y creativos, de productos ecológicos o locales. ¿Verdad que apetece probar más de uno? Vamos allá con un «Food Mood Tour» para descubrir algunos tesoros culinarios: 3 horas, 6 etapas y otras tantas degustaciones… ¿Todavía quieres más? Bajo la cubierta de la lonja y mercado central, el Marché à Manger tiene la costumbre de reunir el primer domingo de cada mes a los mejores chefs y gastronetas bretonas en un ambiente distendido y festivo. ¡Buen provecho!

#8 - Dijon, una gran historia (Borgoña-Franco Condado)

Entre terrenos y viñedos de sumo prestigio, Borgoña luce esplendorosa en otoño cuando se tiñe de tonos rojizos y dorados. Además, es la mejor época para saborear Dijon, con sus deliciosas especialidades, su apacible vida y, muy pronto, su Ciudad Internacional de la Gastronomía y el Vino. En el centro urbano totalmente peatonal, la capital de los Duques de Borgoña invita a disfrutar plácidamente de un paseo entre casas con entramados, iglesias románicas y góticas, palacetes y mercados muy apetecibles donde recomendamos el «brunch» del domingo. ¡Sigue a la lechuza para no perderte nada! El amuleto de los habitantes de Dijon, esculpido en los contrafuertes de la catedral, puntúa 22 etapas desde la plaza Darcy y su magnífico jardín renacentista. El Palacio de los Duques, la torre Philippe le Bon, el Museo de Bellas Artes… ¡Una ciudad cargada de historia!

#9 - Bayona, el sabor a la fiesta (Nueva Aquitania)

Ongi Etorri quiere decir «bienvenidos» en vasco. Oirás esta frase un sinfín de veces en Bayona y en todo el País Vasco, ¡la gente es muy hospitalaria! Una ciudad que te cautivará por su centro histórico extravagante y colorido, sus casas con entramados pegados y apretados, sus bastiones, sus mercados y su imponente catedral gótica. Te quedarás con ganas de volver, porque en 2024 reabrirá el museo Bonnat-Helleu con su inestimable colección de obras de Rafael, Miguel Ángel y Leonardo da Vinci, ¡la mayor y más importante después del Louvre! Mientras tanto, disfruta de la Pequeña y Gran Bayona a ambos lados del río Nive. ¿Circuito Chocolate o arte callejero (otra especialidad local desconocida)? ¡Te recomendamos los dos!

#10 - Toulouse, con sus ríos y canales (Occitania)

Por supuesto, está la plaza del Capitolio, el corazón emblemático de Toulouse y alrededor una impresionante concentración de monumentos destacables, como la basílica de Saint-Sernin recientemente reformada, el convento de los Jacobinos o el suntuoso palacete de Assézat (cuyo museo debería reabrir en la primavera de 2022), sin olvidarnos del museo Les Abattoirs y su colección de arte contemporáneo. Sin embargo, la ciudad rosa, conocida como la ciudad del espacio y la aeronáutica, también destaca por su lado más verde junto al río Garona, donde es muy agradable pedalear bajo la suave luz otoñal por los muelles y caminos de sirga a la sombra de plataneros centenarios y rodeados de magníficas casas. Un descanso bien merecido en la plaza de Saint-Pierre o el puerto de la Daurade. ¿Y después? ¿Qué tal si sigues avanzando hacia el Canal del Mediodía…?

#11 - Vistas panorámicas en Marsella (Provenza-Costa Azul)

Desde la Canebière, la llegada al Puerto Viejo siempre provoca una agradable sensación. Y no solo porque podemos observar hacia arriba en la gran marquesina espejo diseñada por Norman Foster. Aquí la luz es magnífica, a cualquier hora y durante todo el año. A la izquierda, en la colina, domina la basílica Bonne Mère; a la derecha, el pintoresco barrio de Panier, alrededor de la Vieille Charité. Por sus callejuelas repletas de terrazas y tiendas de diseñadores, después de atravesar una pasarela vertiginosa, llegamos al MuCEM. En su redecilla de hormigón, la nueva estrella de la ciudad marsellesa se erige imponente. Aunque no te gusten las exposiciones, no te pierdas el ascenso hacia el tejado por el corredor calado. Luces y sombras, cielo y Mediterráneo… ¡Te esperan unas perspectivas rebosantes de belleza!

#12 - Ajaccio, pasando por los Sanguinarios (Córcega)

En Córcega, el verano puede prolongarse hasta octubre o incluso noviembre. Un final de otoño idóneo para disfrutar de Ajaccio y su precioso golfo. Si te has perdido la exposición de la Grande Halle de la Villette (París) dedicada Napoleón, puedes aprovechar para seguir sus pasos en su ciudad natal. Aunque no te motive mucho la vida del emperador de los franceses, el circuito te llevará por la luminosa plaza de Foch, hacia la casa de Bonaparte y el ineludible Palacio Fesch, donde se encuentra el museo de Bellas Artes con una inestimable colección de pinturas italianas. ¿Prefieres irte al monte? Sube por el Sentier des Crêtes para disfrutar de una ruta de senderismo que te envolverá con sus efluvios de mirtos, jaras y siemprevivas. En la puesta de sol, cuando el golfo de Ajaccio y los Sanguinarios se abrazan, las emociones están más que garantizadas.

#13 - París, ¡siempre más y más!

¿Por dónde empezar? ¿El museo Carnavalet sobre la historia de París? ¿El hotel de la Marine en la plaza de la Concordia? ¿La colección Pinault en la Bourse du Commerce? ¿O los grandes almacenes La Samaritaine totalmente renovados con múltiples restaurantes y tiendas de moda y cosmética? París nunca decepciona y sigue haciendo honor a su fama. La Ciudad de la Luz acaba de estrenar nuevas atracciones y ha encadenado inauguraciones y eventos en unas pocas semanas. Qué bien coincide, porque el otoño es la mejor estación para (re)visitarla, incluso más romántica que nunca cuando la frondosidad de sus parques y jardines se tiñe de tonos dorados. En cuanto a grandes exposiciones, Picasso, Rodin, Botticelli, Dalí o Banksy también serán homenajeados… ¡Te estamos esperando con los brazos abiertos!