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Francia 

Recorrido por los lugares culturales de excepción o paseo por las cumbres. En pareja por la ruta de los vinos o de crucero con los niños… ¿Qué viaje por Francia harás en esta ocasión?

Albi, la ciudad episcopal

Coloreada, codiciosa, comerciante, Albi acoge con una suavidad de vivir casi italiana. Clasificada Patrimonio mundial de la Unesco en julio de 2010.

La Ciudad episcopal conserva su antigua fisionomía caracterizada por el Pont-vieux, las fortificaciones que bordean el Tarn, el palacio de la Berbie y la potente catedral Sainte-Cécile, gigantesca nave de ladrillo construida sobre el Tarn.
Equipada de ladrillo anaranjado y tejas bermejuelas, Albi le seducirá por su ambiente de ciudad toscana, su amor del arte y la elegancia de vivir que posee cotidianamente.

El centro antiguo, desplegado en torno a la catedral Santa-Cécile, merece toda su atención. Muy vivo, el “Vieil Alby” se situa en el centro de la actividad que reina en esta ciudad de 53.000 habitantes. Herencia de la Edad Media, ofrece un extenso y agradable dédalo que debe explorarse. Sus callejuelas bordeadas de casas de construcción entramada de madera, tiendas, bonitos palacetes construidos en el Renacimiento gracias al comercio del pastel y otros tesoros del patrimonio albigense.

La catedral Sainte-Cécile, objeto de todas las miradas, domina la ciudad de una manera magistral. Rodeada de comercios y de restaurantes, es una verdadera obra maestra del arte gótico meridional. Se quedarán impresionados por sus montajes de ladrillos y su campanario-torreón animado por un impulso extraordinario. Dentro: una atmósfera cargada de espiritualidad, un decorado notable con el mayor “Juicio Final” de la Edad Media, y el más extenso conjunto de pinturas italianas realizadas en Francia al principio del Renacimiento.

Adosado a la catedral, y casi tan imponente, el palacio de la Berbie era la residencia antes de los poderosos obispos de Albi. Alberga hoy el museo Toulouse-Lautrec, consagrado al famoso pintor nacido en Albi en 1864. Descubrirás allí la personalidad singular de Henri de Toulouse-Lautrec y su universo de cabarets, prostíbulos, circos, hipódromos,… Con una amplia variedad de colecciones, cuadros de juventud, retratos principales, dibujos, carteles y litografías, el museo de Albi vela por la colección más importante del mundo consagrada a este artista atípico.

Enteramente renovado y reestructurado, el museo Toulouse-Lautrec se encuentra entre los grandes museos contemporáneos de Francia. Se abre sobre los jardines a la francesa de la Berbie, creados en el siglo XVII. Pasear por estos jardines decorados de bojes tallados es un verdadero placer. Dispuestos en terrazas sobre el Tarn, reservan un punto de vista inolvidable sobre el río y la ciudad.

En tu estancia en Albi, pasea por los numerosos mercados de la ciudad: el mercado de los productos de granja Plaza Lapérouse (los sábados por la mañana), el mercado biológico Plaza Fernand Pelloutier (el martes), el mercado de la creación y los libreros calle Mariès (el miércoles y el sábado) sin olvidar el mercado cubierto que alberga, en un pabellón de estilo Baltard enteramente renovado, una treintena de comerciantes en dos niveles.

Lo que no debes perderte en Albi

  • La catedral Santa-Cecilia, la mayor catedral de ladrillo en el mundo.
  • El palacio de la Berbie, antigua residencia de los obispos de Albi, hoy sede del museo Toulouse-Lautrec, posee la mayor colección pública del pintor.
  • Los barrios de origen medieval alrededor de la catedral:
    • El Castelviel (Castillo viejo, en occitano) cuna de la ciudad;
    • El Castelnau (Castillo nuevo) pintoresco barrio de calles estrechas y casas con entramados de madera;
    • El burgo St-Salvi, cuyos claustro y colegiata del s. XII asocian arquitectura gótica y románica;
    • Las Combes (topografía en forma de canalón a orillas de un río) y las Riberas del río Tarn en las que le Pont-Vieux (Puente Viejo) construido hacia 1040, fue clave de la prosperidad comercial en el Medievo.

Para saber más:

albi