Normandía e Ile-de-France, cuna del Impresionismo

  • Castillo de Auvers-sur-Oise

    Castillo de Auvers-sur-Oise

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  • Jardines de Claude Monet, Giverny

    Jardines de Claude Monet, Giverny

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  • Puente japonés en Giverny

    Puente japonés en Giverny

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  • Museo de Orangerie en Paris

    Museo de Orangerie en Paris

    © Paris Tourist Office / Daniel Thierry

Normandía e Ile-de-France, cuna del Impresionismo Île du Bras Saint-Martin 76350 Oissel fr

Entre luces extraordinarias, meandros de ríos y simple felicidad de vivir, bienvenidos a Normandía y a Ile-de-France. Dos regiones que se tocan y se acarician… para compartir una misma cuna: la de los Impresionistas, célebre movimiento pictórico francés, nacido de la asociación de algunos artistas de la segunda mitad del s. XIX.

Las regiones de Normandía e Ile-de-France, destinos impresionistas por excelencia, le llevan por el curso de los afluentes del Atlántico, mecidos de una luz tan particular que inspiró a algunos de los artistas más grandes, los testigos de nuestro Tiempo. ¡Descubra los #VoyagesImpressionnistes!

Giverny la estrella

Del lado de Normandía, imaginemos Monet, Courbet o Eugène Boudin, pintando en Honfleur, pequeño puerto situado sobre el estuario del Sena y cuyas luces variables inspiraron estos genios del color.

A medio entre París y Honfleur, Giverny se levanta orgullosamente como lugar destacado del impresionismo mundial, popularizado por Claude Monet, residente del lugar. Su morada alberga particularmente una colección excepcional de estampas japonesas. Los jardines están compuestos del Clos Normando, con miles de flores, el estanque con sus nenúfares y los maravillos sauces llorones.
Cruce el Sena para llegar a Le Havre, en el Museo de Arte Moderno André Malraux (MuMa), que alberga las obras de los artistas más grandes de esta escuela.
No lejos de allí, la costa de Alabastro, con sus vertiginosos acantilados, acoge el pequeño puerto de Étretat. Inspirado por una luminosidad variable a merced de las temporadas, Monet pintó allí particularmente la obra maestra, Etretat, la Manneporte, reflets sur l'eau.

Île-de-France, otro territorio impresionista

Los Impresionismos también se alimentaron de las maravillas naturales de Ile-de-France que desde el siglo XII toman el nombre de sus afluentes del Atlántico que lo rodean: el Sena, el Oise y el Marne. Este triángulo de ríos rebosa lugares míticos que supieron dar carta de nobleza al movimiento impresionista.
El Sena baña, entre otras, la ciudad de la luz. París rebosa de museos , talleres, edificios a la gloria de los Impresionistas. Pensemos en Eugène Delacroix cuyo taller de Saint-Germain-des-Près se hizo Museo y al cual se añaden los de Orsay , Marmottan o del Orangerie...

Montmartre, lugar de encuentros

Montmartre, lugar destacado de los placeres prohibidos, también hizo la felicidad de los artistas Impresionistas. Planea la sombra de los Bazille, Renoir, Monet, Pissaro, Cézanne o Degas. Al pie del Sagrado Corazón, los pintores se reencontraban y intercambiaban sus impresiones a diario, como estos momentos de alborozo, captados en la obra Terraza de café en Montmartre (La Guinguette) – Van Gogh.
En el sudoeste de París, los Impresionistas también encuentran materia a inspiración en la Isla de Chatou, rebautizada «isla de los impresionistas». Allí se encuentra el célebre restaurante La Maison Fournaise que abandonó su decorado de merendero por los 2 célebres oleos de Renoir: Le Canotiers a Chatou y Le Déjeuner des Rameurs.

El castillo de Auvers-sur-Oise, el arte de vivir impresionista

A 30 minutos en el noroeste de la capital, nos sorprendemos al explorar un rosario de lugares míticos: El hostal Ravoux, rebautizada como casa de Van Gogh; el Castillo de Auvers que encarna el arte de vivir impressionniste; el Museo William Thornley en Osny o todavía el taller de Daubigny en Auvers-sur-Oise.

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