Sète, capital del País del Thau

  • Joutes

    Joutes - © JP Degas

    Joutes

    Joutes - © JP Degas

  • Sète es un destino privilegiado para los amantes de gastronomía

    Gastronomía en Sète - © Mairie de Marseillan

    Sète es un destino privilegiado para los amantes de gastronomía

    Gastronomía en Sète - © Mairie de Marseillan

  • El País de Thau cuenta con el sello “Vignobles et Découvertes” (Viñedos y Descubrimientos)

    Viñedos - © Alain Marquina

    El País de Thau cuenta con el sello “Vignobles et Découvertes” (Viñedos y Descubrimientos)

    Viñedos - © Alain Marquina

  • El Canal de Midi se lanza a la laguna de Thau en la Punta de Onglous Marseillan

    Laguna de Thau en la Punta de Onglous Marseillan - © Mairie de Marseillan

    El Canal de Midi se lanza a la laguna de Thau en la Punta de Onglous Marseillan

    Laguna de Thau en la Punta de Onglous Marseillan - © Mairie de Marseillan

  • Spa termal O’Balia de Balaruc-les-Bains

    Spa termal O’Balia de Balaruc-les-Bains - © OT Balaruc-les-Bains - Hugo Da Costa

    Spa termal O’Balia de Balaruc-les-Bains

    Spa termal O’Balia de Balaruc-les-Bains - © OT Balaruc-les-Bains - Hugo Da Costa

Sète, capital del País del Thau Sète fr

Sète se encuentra a 2h48 de Barcelona en tren de Alta Velocidad.

Entre tierra y mar, el departamento de Hérault es un destino privilegiado para los amantes de gastronomía, vino, naturaleza y patrimonio. En 2016 fue el 350º aniversario del Canal de Midi y del Puerto de Sète.

Sète es la capital del país de Thau, una auténtica oda a la naturaleza que se ubica en Hérault, entre la tierra y el mar. Lo que más sorprende al llegar, ya sea por tren o carretera, es la imagen omnipotente del Monte Saint Clair, una suave colina que parece dominarlo todo.

A sus pies se extiende esta antigua isla que unida tan solo a la tierra por dos angostas lenguas de arena. Fue edifi da por orden de Luis XIV, con el fin de abrir al Mediterráneo un puerto más seguro que el de Marsella.

En poco tiempo se establecieron aquí pescadores italianos en su mayoría, mientras los intercambios prosperaban con las colonias. Los canales todavía hoy se llenan al atardecer de barcos pesqueros que descargan sus onerosas capturas.

Ya en la ciudad, con los canales portuarios que llegan hasta la estación de tren y, siempre con el monte como telón de fondo, vemos la cara obrera de la ciudad, tintada de edificios burgueses que dan aún más colorido y mezcla al puerto.

Esta ciudad de dimensiones humanas ha sabido conservar su particular ambiente. Se antoja como un oasis en mitad de un desierto azul y amarillo. El mar y la tierra unidos, crean un polo de vida en esta landa llana y aparentemente vacía.

¿Quién sospechaba que en este entorno iba a llegar la riqueza vitivinícola?

Y es que, seducidos por toda esta belleza, los seres humanos se establecieron en Sète para desarrollar la pesca y la conchicultura pero también, aunque de foma más discreta, la viña reveló sus diferentes tipos de uva como la Sauvignon, la Chardonnay o la Viognier, el País de Thau cuenta con el sello “Vignobles et Découvertes” (Viñedos y Descubrimientos).

El Canal du Midi y Sète

La construcción del puerto de Sète es una consecuencia del Canal de Midi. En 1666 el rey Luis XIV promulgó el edicto para la construcción de este canal de comunicación de 240 kilómetros que une el Atlántico y el Mediterráneo. Se trata del más antiguo y prestigioso canal de Europa. Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, el Canal de Midi permite descubrir de una forma original toda la riqueza y la identidad del Languedoc: el vino, la naturaleza y el patrimonio. Sète, el Canal del Midi, los vinos y el marisco: estos son los cuatro pilares del arte de vivir en el País de Thau.

Desde mediados de junio hasta finales de agosto, las “Joutes” reúnen a las multitudes en torno a los canales de Sète. Allí se celebra un particular torneo de justas a bordo de las embarcaciones.
A lo largo de todo el año te aguardan unos recorridos gastronómicos en el País de Thau.

Al volver de la playa, podrás saborear unas ostras directamente en el local del productor o recorrer los mercados y contemplar los puestos perfumados y llenos de colorido de frutas y verduras, los peces recién pescados o las “tielles” (tortas típicas) recién salidas del horno, a la venta en el mercado cubierto de Sète.

En 2016 el puerto de Sète cumplió 350 años. ¡En Sète, la belleza y lo auténtico siempre van de la mano!

En su región puedes disfrutar del agua a raudales, desde la laguna, pasando por el mar y finalizando con el termalismo. Reputada desde la Antigüedad por sus efectos benéficos, una larga historia ha permitido a Balaruc-les-Bains convertirse en la primera localidad especializada en reumatología y flebología.

Sète también rinde homenaje a sus grandes hombres, como Paul Valéry o el músico y poeta Georges Brassens, no en vano, como diría el historiador Fernand Braudel: “El Mediterráneo es un camino”.

Sète se encuentra a 2h48 de Barcelona en tren de Alta Velocidad.

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