Patrimonio natural de Limousin

  • © Atout France / Pierre Desheraud

Patrimonio natural de Limousin Nontron fr

El Limosín se merece el apodo de “reserva de agua”: miles de ríos recorren y dibujan sus paisajes.

Parque Natural Regional Millevaches en Limousin – Lago de Vassivière

3.000 kilómetros cuadrados de landas y bosques protegidos: valle de la Vienne, monte Gargan, macizo de las Monédières, meseta de la Creuse, meseta de Eygurande, valle de Haute-Corrèze y fuentes a las que debe su nombre, Millevaches (Mil fuentes).
Su punto culminante, el monte Bessou, ofrece unas vistas espectaculares de las cimas de Auvernia.
El parque, paraíso para los amantes de la naturaleza, alberga especies animales protegidas: nutrias, mejillón perlero, pardillos, circaetus, trucha fario, mariposas, además de ser una etapa imprescindible para las aves migratorias. El Parque cuenta igualmente con un patrimonio extraordinario: cruz del camino, ruinas galo-romanas de Cars, museos, pueblos y aldeas, Tarnac, Meymac, Sarran, Chamberet, Treignac…

Lago de Vassivière: 1.000 hectáreas y 45 kilómetros de orilla por descubrir recorriendo los circuitos que lo bordean. Ocho playas, múltiples actividades náuticas, actividades ecuestres y excursiones. En barco-taxi, en trenecito o a pie, podrá acceder a su isla y visitar el Jardín de Esculturas (segundo mayor de Francia por el número de obras), sus campos floridos, su granja y sus animales. Esta isla acondicionada, única en Francia, está en perfecta armonía con la antigua propiedad agrícola, con el castillo, sus dependencias y con el Centro Internacional de Paisajismo, incluido en la lista del patrimonio del siglo XXI. La isla vive al ritmo de los eventos, exposiciones, conciertos, de los festivales de cuentos, de la Fiesta del Pan…

Parque Natural Regional Périgord-Limousin

Al oeste de Limoges, en el linde de Aquitania y del Limousin, el Parque Natural Regional de Périgord-Limousin es un entorno protegido, de tamaño humano, con un patrimonio de gran interés. Bosques de castaños, ríos de aguas vivas, cercos tradicionales, valles, mesetas calcáreas pobladas de orquídeas en primavera, el Parque ofrece un mosaico de paisajes sorprendentes con una gran variedad de flora y fauna: 16 especies de murciélagos, 110 especies de pájaros y visones de Europa.
Tierra de tradiciones y artes únicos (pantuflas de la Charente, cuchillos de Nontron, artesanía y cestería de castaño), el Parque también alberga fiestas y celebraciones (Noche de la Lechuza, Otoño Gourmet, Fiesta de las Setas, Fiesta del Lechal, Días de la Castaña, Fiesta de los Champiñones, Fiesta de la Naturaleza…). Museos, iglesias y castillos, ruta de Ricardo Corazón de León son los testigos de una historia milenaria y a veces agitada.

El Parque propone actividades variadas: cinco circuitos de visitas con audioguías temáticas (bosque, leyendas, fauna, etc.), la única Vía Verde del Limousin (Haut de Tardoire), circuitos para cicloraíl, tirolina, 21 lugares de interés histórico acondicionados y un calendario anual de actividades.

Valle del Dordoña: el valle de la felicidad

Del sur al norte, desde el valle a las gargantas, el Dordoña le ofrece mil y una ideas de paseos, descubrimientos, escapadas deportivas o contemplativas.

Nada mejor para comprender el espectáculo de una naturaleza dominada y turbulenta a la vez. Déjese seducir por tanta belleza al borde del agua.
Desde la orilla o desde lo alto de un mirador, el Dordoña es un río mágico y salvaje. Su región está llena de monumentos cargados de misterio y emoción. El Dordoña tiene su fuente en el Macizo Central, en Le Puy de Sancy. Por tanto, para alcanzar el estuario de la Gironda, lo más sencillo era ir derecho cruzando la Corrèze. A continuación, y tal vez sea lo más importante, el Dordoña ha dado de vivir un buen número de habitantes de la zona y sigue haciéndolo: gracias al comercio de la madera, de este roble del departamento tan valioso para almacenar los vinos más finos, que los paladares de los más adinerados saboreaban posteriormente.

Las gabarras, estos barcos de fondo plano, permitieron a los hombres fuertes y valientes cargar toneladas de roble en los puertos de Argentat o de Beaulieu-sur-Dordogne. En la zona de Bort-les-Orgues, el Dordoña también ha dado trabajo a generaciones de personas que, gracias a la pureza de sus aguas, han podido curtir el cuero.

Por último, en el departamento, el Dordoña ha generado cinco presas hidroeléctricas actualmente en actividad. La de Bort-les-Orgues, la mayor con 120 m de altura, en Argentat, la más pequeña, y las de Marèges, l’Aigle y Le Chastang que completan la lista. Estos cinco proyectos producen hoy cerca de 3.000 millones de kilovatios por hora y pueden visitarse. El Dordoña cuenta con un gran potencial turístico: disfrute de una noche de verano en los muelles de Argentat o de Beaulieu, o paséese por Saint-Nazaire o Glény. ¡El río sólo le aportará felicidad!

Valle del Creuse: el valle de los impresionistas

Es el orgullo del departamento. Normal, ya que lleva su nombre… al menos que sea al revés.
Ha acompañado a generaciones de lugareños, ha inspirado a pintores, desde los aficionados a los más ilustres, e incluso ha sido convertido en poemas.
¡Una historia curiosa la de este río! Nos encontramos con el Creuse en Fresselines, a continuación serpentea hasta La Celle-Dunoise, no muy lejos de Champsanglard, hoy un pueblo rehabilitado tras décadas de negociaciones para evitar inundarlo y construir una presa. Riega Glénic, luego Moutier d‘Ahun, célebre por el artesonado de su incomparable abadía. Fluye en Aubusson reputada por sus tapicerías, y Felletin, reconocido hoy por su festival de folclore y su Escuela de Oficios de la Construcción. Es una invitación al viaje, incluso un periplo si desea seguir el Creuse o recorrerlo. Porque detrás de su curso apacible, se oculta en otros parajes un verdadero torrente. Un río, en cierto modo, con un carácter fuerte, ¿pero no es mejor así?.

La Escuela de Crozant está situada en las orillas de los dos Creuses (Gran Creuse y Pequeño Creuse), del Sédelle y del Gargilesse, cerca de los municipios de Crozant y Fresselines.

George Sand, acompañada de invitados prestigiosos, gustaba pasearse por estos valles. De visita a Crozant en compañía de Chopín, tras un circuito difícil por unas carreteras que no eran tales, la novelista quedó muy impresionada por las ruinas, como muestra lo que escribió en “La Faute de Monsieur Antoine”: “Uno no sabe en estos lugares quien ha sido el más audaz o el más inspirado, si la naturaleza o los hombres”.

Crozant es una escuela “sin maestro”: no es más que una denominación, imaginada posteriormente, para designar a todos aquellos que encontraron la inspiración en las orillas del río.

Formada por una pléyade de pintores paisajistas que, de 1830 a 1950, trabajaron en las orillas de los dos Creuses, la escuela cuenta entre sus ilustres artistas a Claude Monet, que en 1889, durante una estancia en Fresselines, realizó su primera serie en el lugar de la confluencia. Pintó 23 lienzos en el valle. Por su parte, George Sand mencionó a Crozant y Fresselines en varias de sus novelas. El poeta Maurice Rollinat, el erudito Gustave Geffroy, el escultor Auguste Rodin, los pintores Théodore Rousseau, Francis Picabia y sobre todo Armand Guillaumin encontraron la inspiración en Crozant.

Relajarse a orillas del Lago de Saint Pardoux (a 10 km de la A20)

Es el segundo lago del Limousin por su superficie: sus tres playas ofrecen numerosas actividades al aire libre (esquí náutico, vela, pedaló, pesca...), los paseos por los recorridos de senderismo le llevarán hasta el antiguo lavadero y al jardín botánico. Esta amplia extensión de agua, situada en medio de un relieve suave, presenta un mosaico de destacados entornos naturales: las landas secas de brezos, praderas húmedas o macizos forestales.  Más información en  www.tourisme-hautevienne.com

El lago de Causse, un oasis de frescor en plena naturaleza (a 10 km de la A20)

Un lugar donde resulta agradable pasear y disfrutar de los pueblos de Lissac y Chasteaux, a 10 kilómetros al suroeste de Brive.

Venga de donde venga, el paraje le sorprenderá por su belleza y la tranquilidad que transmite.
Dominado por una vegetación abundante, no muy lejos de las tierras de trufas, el lago del Causse lo tiene todo para seducirle.
Un circuito pedestre con un relieve suave y a la sombra de los árboles realiza la vuelta del lago y sus cerca de 7 km le reconciliarán con la marcha a pie. Cuenta con una playa acondicionada de mucho calor en verano donde, sin crema solar, las largas exposiciones pueden dejar algunas huellas. Y si desea realizar todavía más ejercicio, también puede practicar el golf en el campo del valle de Planchetorte, situado a dos pasos del lago.

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