La ronda de las AOC y los productos de la tierra

  • Quesos de los Alpes y vino de Saboya

    Quesos de los Alpes y vino de Saboya

    © RA TourismeF. Cavazzana

  • Nougat de Montélimar

    Nougat de Montélimar

    © RA Tourisme-P. Fournier

  • Pogne de Romans

    Pogne de Romans

    © RA Tourisme-S. Maviel

  • Castañas de Ardèche (AOC)

    Castañas de Ardèche (AOC)

    © RA Tourisme-C. Fougeirol

La ronda de las AOC y los productos de la tierra Rhône-Alpes fr

En Rhône-Alpes abundan los productos acreditados con Denominación de Origen Controlado (AOC).

El pollo de Bresse, de color blanco con la cresta roja y las patas azules, única especie de ave galardonada con la prestigiosa certificación y ardientemente defendida por el chef Georges Blanc.

Los quesos de la zona de Gex como el bleu de Gex hacen las delicias de los amantes de los grandes quesos, así como el picodon de la Drôme. Pero también la fourme de Montbrison y la rigotte de Condrieu que vienen de Loire. Las tommes de Savoie y especialidades raras como el bleu de Termignon que proviene de Maurienne forman también la enorme gama de quesos de Rhône-Alpes junto con el Beaufort d’alpage, ideal para un gratinado de crozets (típica pasta cuadrada de Saboya). En los mercados de los Aravis, en la Clusaz y en el Grand Bornand  se encuentra el reblochon, inventado por los granjeros que apartaban la parte mejor y más cremosa del ordeño (“la rebloche”). Y la cervelle de canut, queso blanco con hierbas perfeccionado por Paul Lacombe del Léon de Lyón y que todavía se encuentra en la mesa de los bouchons.

Los embutidos lioneses y los salchichones también ocupan un lugar destacado en la alimentación local y se envían a la otra punta del mundo. Los salchichones como la rosette, el jésus, el sabodet (a  base de corteza de cerdo), la cervelas, con trufas y/o con pistachos, las andouillettes beaujolaises…

Ardèche es el paraíso de las castañas, por las que los campesinos sienten un cierto agradecimiento pues a menudo les evitaron pasar hambre.  Actualmente, durante las Castagnades, que tienen lugar de octubre a noviembre, se pueden descubrir recetas hechas con castañas, crema de castañas y las innombrables y poéticas variedades de castañas como la comballe, la bouche-rouge, la sardonne, la pourette.

El otro fruto que destaca en Ardèche y sigue la misma suerte con la transformación es el arándano o mirtillo que sólo puede recogerse con un peine especial.

Tampoco hay que olvidar las frutas de las huertas del valle del Ródano, aunque algunas no tengan denominación de origen: melocotones, albaricoques, peras o cerezas que los industriales artesanos transforman en zumos de fruta, confituras y sorbetes.

En Nyons una variedad de aceituna, la tanche, recibió por primera vez la denominación de origen controlado (AOC). Aquí también abundan las variedades y los aceites de oliva de Drôme y de Ardèche son bien diferentes. La fiesta del aceite nuevo, el Alicoque, de Nyons es otro gran momento que no hay que dejar escapar el primer fin de semana de febrero. 

Hace tiempo que Tricastin y el sur de Drôme son el primer productor de trufas Tuber melanosporum (85% de la cosecha de Francia), muy por delante de otras regiones que reivindican este puesto. A partir del mes de diciembre se multiplican los mercados de trufas en Drôme. En Grignan, Nyons, Taulignan, Saint Paul Trois Châteaux... Y luego se puede aprovechar la ocasión para degustarlas en los bistrots de los alrededores, solas con un poco de sal o en tortilla.  Maison de la Truffe et du Tricastin en Saint Paul Trois Châteaux.

Es aconsejable dar un rodeo y entrar en Montélimar para comprar el famoso nougat de Montélimar, el turrón francés. Esta especialidad de Drôme es una auténtica golosina: una pasta endurecida y azucarada a base de miel, azúcar, almentras, clara de huevo, vainilla y pistachos.

El nougat es uno de los trece postres que tradicionalmente se toman en Navidad.  Imprescindible visitar la tienda de Arnaud Soubeyran, la más antigua fábrica de nougats que todavía sigue en activo (visita de la fábrica, salón de té y tienda).

Michel Chabran, gran chef de Pont de l’Isère, lo afirma en estos términos: “¡Drôme es una región bendecida por los Dioses!”

Muy cerca de allí, en Romans, es el reino de la raviole, pasta en forma de cojín rellena de queso fresco muy parecida a los ravioli y que se escalfan en un caldo de gallina.

La pogne es un brioche redondo aromatizado con flor de azahar de la región de Valence. Antiguamente se consumía sólo por Pascua pero hoy en día se come todo el año. La brioche de Saint Genix está rellena de praliné. Pralus, el pastelero y chocolatero de Roanne, se hizo famoso al inventar la Praluline, suculento brioche con praliné, que exporta a todo el mundo.

Las nueces de Grenoble también son pioneras de la denominación de origen AOC y el aceite de nuez es cada vez más apreciado. Igual que el Saint Marcellin, un queso cremoso que se fabrica en Isère.

En el macizo de la Chartreuse, se guarda un minuto de silencio para estar en sintonía con los monjes de la Cartuja que conservan los secretos del Chartreuse verde y amarillo fabricado en las bodegas de Voiron.

Qué ver

Alrededores