¿Quién es la tía Airie?

  • © Denis Bretey – Ville de Montbéliard

¿Quién es la tía Airie? Montbéliard fr

En la zona de Montbéliard, hace muchos siglos, apareció un hada que respondía al nombre de Airie o Arie.

Personaje legendario del folclore del Franco Condado, recibía en su cueva a los habitantes de la región, helados de frío, a los que calentaba los corazones mediante prodigios y los milagros que anunciaba.

Algunos quieren ver en su personaje fantástico la reencarnación de la muy querida condesa Enriqueta que, en la época en que los Würtemberg dirigían los destinos de la ciudad, colmaba a los habitantes con sus buenas acciones y su generosidad.

Algunos cuentan que aparecía en las noches nevadas del invierno, y vivía en compañía de su hermana Zael y su padre druida, del que heredó sus milagrosos poderes. A este respecto, se dice que cuando nieva "es la camisa de tía Airie se que cae a trozos".

Desde el siglo XV, año tras año, Navidad tras Navidad, la leyenda de la tía Airie sigue perviviendo en el corazón de los habitantes de la zona. De generación en generación, todos se han transmitido, como si fuera un tesoro local, la historia de la tía Airie, siempre acompañada por su burro Marion, a la que gustaba escuchar, traídos por el viento del Este, los sueños de los niños buenos.

Cuando llegaba la Nochebuena, llevaba regalos maravillosamente envueltos a aquellos que los habían merecido, mientras que los demás recibían delante de su puerta un hatillo de ramas.

Las luces de Navidad de Montbéliard dan cuerpo a la leyenda de la tía Airie. Cada año desde hace más de 20, se pasea durante un mes por la mágicas calles de la Ciudad de los Príncipes vestida con un traje tradicional. En el recodo de una callejuela o en su casita, los niños reciben los consejos de la sabia, antes de que les reparta unos regalos.

La Navidad es la oportunidad para los habitantes de Montbéliard de compartir con los visitantes esta leyenda original, tan profundamente arraigada en la memoria de esta tierra y de sus habitantes.

En el periodo en que se honra al célebre Papá Noel, ha llegado el momento de conocer a quien, varios siglos antes y a modo de inspiradora, llenaba de ilusión los ojos de los niños de Montbéliard.

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