Valence y la Drôme Provenzal: un viaje gastro-enológico

  • Kiosque Peynet en Valence

    Kiosque Peynet en Valence

    © Lionel Pascale - La Drome Tourisme

  • Raviolis

    Raviolis

    © La Drome Tourisme

  • Nugat Vedrenne

    Nugat Vedrenne

    © La Drome Tourisme

Valence y la Drôme Provenzal: un viaje gastro-enológico Valence fr

A poco más de cuatro horas en tren de alta velocidad desde Barcelona llegamos a Valence, ciudad de arte e historia y capital del departamento de la Drôme, a las puertas de la Provenza.

Una excusa perfecta para emprender un viaje gastronómico e enológico tanto en Valence como en los pueblos de la Drôme, un territorio repleto de cultura y tradiciones donde la rica gastronomía forjada durante siglos es un verdadero regalo para el paladar. Con unas primeras materias cuidadas con esmero y una cocina excelente, la Drôme es uno de los lugares ideales para los amantes de la gastronomía y el primer departamento biológico de Francia.

Y es que esta tierra excepcional ofrece productos de gran calidad, como por ejemplo las trufas del Tricastin y el aceite de oliva de Nyons. También destaca el nougat (turrón) de Montélimar, o los quesos picodon y el azul del Vercors-Sassenage... Por todo ello, los cocineros han logrado alcanzar la excelencia y sólo en este departamento hay ocho chefs con estrellas Michelin. Y, cómo no, para sublimar todas estas comidas suculentas, los vinos de la Drôme no se quedan atrás, en especial los tres Côtes du Rhône: Hermitage, Crozes-Hermitage y Vinsobres.

Empezaremos nuestro viaje en Valence, donde la gastronomía y la enología se dan la mano, una ciudad que sabe disfrutar de la vida y de los placeres del día a día. Allí nos deleitaremos con  sus mercados refinados, sus platos locales y la reputación de sus cocineros, ya que la ciudad cuenta con tres establecimientos con estrellas Michelin, como el de Anne-Sophie Pic, premiada en 2011 como Mejor Mujer Chef del Mundo, pero también con el trabajo del joven cocinero Baptiste Poinot o el de Masashi Ijichi, todos ellos con una estrella.

Y para un paseo digestivo, podremos optar entre pasear por el Parque Jouvet, a orillas de los canales, o realizar un crucero en el Rhône saliendo del puerto de Epervière, el primer puerto de recreo de Francia: dos buenas maneras de  descubrir la ciudad. No nos podremos ir de Valence sin probar una de sus especialidades culinarias como el suisse (suizo), elaborado con pastaflora y perfumado con corteza de naranja confitada que según cuenta la leyenda creó el panadero local en homenaje al papa Pío VI, que falleció en Valence en 1799 o la célebre caillette, un pequeño paté que ofrece una sabrosa mezcla de carne de cerdo y hierbas.

A los amantes del vino, les encantarán los viñedos del valle del Ródano: Cornas, Saint Peray o Hermitage, reconocidos internacionalmente…además de descubrir uno de los secretos mejor guardados de Valence: los 500 pies de viña Saint-Jean, plantados en unas terrazas naturales escondidas que dominan el Ródano y que sólo producen unas 300 botellas. 

Pero nuestro recorrido gastro-enológico por el departamento de la Drôme nos reserva más sorpresas.

Si ponemos rumbo hacia el norte de Valence, podremos descubrir Romans-sur-Isère, la capital del calzado de lujo y de las compras con la presencia de Marques Avenue, una agrupación de tiendas de fábrica de grandes marcas. Aquí podremos probar la pogne, una delicia local amasada con flor de harina, huevos, azúcar y mantequilla, aromatizada con agua de azahar o el ravioli del Delfinado con Indicación Geográfica Protegida, un pequeño cuadrado de masa fresca a base de harina de trigo tierno y relleno de queso comté, queso blanco, huevos, perejil, mantequilla y sal.

Y si preferimos seguir hacia el sur de Valence, recomendamos conocer Montélimar la capital del nougat. Este tipo de turrón se solía vender en la mítica carretera nacional 7, conocida como la carretera de las vacaciones y aunque ahora esta tradición haya desaparecido, los artesanos siguen fabricando la denominación “Nougat de Montélimar” en un caldero con una cocción de hasta 13 horas y con una sabia dosis de 28% de almendra, 2% de pistacho y 25% de miel de lavanda.  Una parada muy dulce que puedes rematar con una visita al mercado de Allées Provençales, y deleitarte en los puestos de los artesanos o en el Palais des Bonbons.

Más información en www.valencetourisme.com y en www.ladrometourisme.com

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