Tesoros hundidos

  • © Musée de l’Ephèbe : L. Gheyssens

  • © Musée de l’Ephèbe : Pierre Arnaud

Tesoros hundidos Cap d'Agde fr

Vuelven a la superficie en el Museo del Efebo

Es joven. Mide 1,33 m. Un simple tejido sobre el hombre se enrolla alrededor de su brazo, revelando su cuerpo de bronce. Es el Efebo. El tesoro del museo que lleva su nombre.

Un tesoro descubierto un día de otoño de 1964 en el río Hérault, al pie de la catedral de Agde, por el equipo del GRASPA (Grupo de Investigaciones Arqueológicas Submarinas y de Buceo de Agde). Esta obra maestra de la escultura griega representa a Alejandro Magno y tiene 2.300 años de antigüedad.

Tras ser expuesto en el Louvre, es una de las piezas destacadas del museo de Agde. Otras obras importantes lo acompañan, todas ellas rescatadas del agua.

¿Por qué hay tantas riquezas en Agde?

Debido a su posición estratégica en el golfo de León y el Hérault. Desde la época griega, cuando fue fundada la localidad, los intercambios marítimos fueron constantes. Por ello, a causa de naufragios o de catástrofes unos objetos arqueológicos quedaron preservados en las aguas del Mediterráneo y del río.

Unos tesoros hundidos que vuelven a contemplarse gracias al esfuerzo de unos submarinistas aficionados apasionados o a unos arqueólogos experimentados.

Un museo de arqueología submarina único en Francia, que cuenta con tres departamentos:

La Marina Real, sus cañones y las cargas de los barcos hundidos del siglo XVII al XIX.

La navegación de la Antigüedad, sus anclas de basalto o sus ánforas.

Los bronces antiguos, la mayor colección regional en este campo con obras destacadas como el Efebo, pero también otras obras poco habituales de las que sólo existen unos pocos ejemplares en el mundo...




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