Rutas de senderismo por Midi-Pyrénées

  • Lago Oredon

    Lago Oredon

    © CRT Midi-Pyrénées / D. Viet

  • Castillo de Montsegur

    Castillo de Montsegur

    © CRT Midi-Pyrénées / D. Viet

  • Castillo de Montsegur

    Castillo de Montsegur

    © CRT Midi-Pyrénées / P. Thebault

  • Lago d'Aumar

    Lago d'Aumar

    © CRT Midi-Pyrénées / D. Viet

  • Neouvielle

    Neouvielle

    © CDT Hautes-Pyrénées / H. Orriols

Rutas de senderismo por Midi-Pyrénées Montségur fr

En los Pirineos, siguiendo los caminos de Santiago de Compostela, en los alrededores de Toulouse, Conques o Rocamadour: Midi-Pyrénées es un escenario idóneo para los amantes de senderismo y naturaleza, con un total de 30.000 km de senderos balizados.
Siguiendo las recomendaciones de Christine, bloguera de turismo de Midi-Pyrénées, te presentamos seguir las huellas de los cátaros y descubrir los lagos de la reserva natural de Néouvielle, en las dos rutas que destacamos  en este artículo.

 

Ruta 1. Tras las huellas de los cátaros en Montségur

De nivel fácil, esta excursión a Montségur, mítico castillo de Ariège situado 1h45 al sur de Toulouse, puede realizarse en cualquier época del año. El acceso a sus murallas requiere un esfuerzo, pero desde arriba la recompensa es magnífica. Síguenos tras las huellas de los valientes y legendarios cátaros.

Desde las colinas del Lauragais que abandonarás avanzando a gran velocidad por la autopista A66, el decorado monumental de la cadena de los Pirineos se dibuja poco a poco. Dirígete rumbo al sur, hacia esas montañas que se alzan delante de ti como unas murallas infranqueables.

La llegada al pie del castillo ya es de por sí sobrecogedora. La niebla se disipa y deja entrever, 200 metros por encima de nuestras cabezas, la fortaleza que parece imposible de conquistar.

Iniciarás la empinada ascensión que conduce hasta este célebre bastión. En efecto, aquí tuvo lugar el último episodio de la cruzada contra los cátaros: el asedio de Montségur y su terrible final, la masacre de los últimos “heréticos” que murieron todos en una gigantesca hoguera el 16 de marzo de 1244. Une estela de granito, al comienzo del sendero, nos recuerda este trágico acontecimiento.

A continuación, pasarás delante de una taquilla. Ahora el acceso es de pago durante todo el año. El billete de entrada también da derecho a visitar el Museo, situado en el centro del pueblo de Montségur. Éste será un complemento indispensable si quieres saberlo todo sobre la historia del lugar.

El “pog” (nombre dado al pico de piedra caliza sobre el que está construido el castillo de Montségur), primero cubierto con un bosque frondoso de avellanos, se despeja a medida que te acercas a la fortaleza. Las vistas de las montañas son increíbles. Al sur: el macizo del Tabe, con sombríos pinares, culmina a 2.368 metros de altitud (Pico de Soularac), mientras que, más abajo, se adivina el pueblo de Montségur con las casas apretadas las unas contra las otras.

Unos pocos metros más y ya llegarás. Una puerta abierta en la gruesa muralla permite entrar en el recinto del castillo. Otra en la punta opuesta permite salir para admirar la vista vertiginosa sobre las laderas norte, este y oeste del pico.

Así, al igual que hace 800 años, te resultará fácil comprender la situación estratégica del castillo, protegido por unos altos acantilados y dominando todo el paisaje. Se puede divisar el castillo de Roquefixade, la localidad de Lavelanet, la llanura de Toulouse y los contrafuertes de la Montaña Negra. ¡Los cátaros veían llegar a los enemigos desde muy lejos!

Alrededor del castillo, las ruinas de viviendas confirman la presencia de numerosos habitantes (se dice que unos 600) que residían aquí bajo la protección del castillo. Cruel destino tuvieron aquellos que murieron entre las llamas por no querer renegar de su fe…

Unos escalones te conducirán al corazón del torreón, donde dos pares de aspilleras se hacen frente. Si tu visita coincide con el día del solsticio de verano (cuando el sol entra a través de las aberturas orientadas a pleno este), un rayo de luz cruza todo el torreón y sale por las aberturas gemelas orientadas al oeste. Según cuenta la leyenda, este rayo de luz indicaría la dirección en la que se encuentra el “tesoro” de los cátaros. Esto, claro está, no es más que una leyenda, pero también puedes venir a comprobar este curioso fenómeno óptico: se produce cada año alrededor del 20 de junio.

Pero, por lo pronto, tendrás que volver sobre tus pasos y bajar por el mismo sendero que, en menos de media hora, te lleva hasta el aparcamiento.

Datos prácticos de la ruta

Nivel: bastante fácil, salvo la pendiente del sendero
Duración: 1h30 de marcha ida y vuelta (visita al castillo incluida)
45 min de subida – 30 min de bajada
Desnivel: 200 metros


2/ De lago en lago en la reserva natural de Néouvielle

Una magnífica excursión de un día en uno de los más bellos sectores protegidos de los Pirineos: ¡unos paisajes lacustres de alta montaña rodeados de cumbres de cerca de 3.000 metros de altitud serán la recompensa a tus esfuerzos!

Abandonas Saint-Lary Soulan para adentrarte en el valle de Aure. La naturaleza se vuelve más salvaje y la montaña resulta impresionante. La carretera serpentea través de unas curvas bautizadas con unos bonitos nombres -“curva de la ardilla” y “curva de los arándanos”- y posteriormente el paisaje se abre. Ya hemos llegado: “¡La montaña se merece!”, podría ser el lema del día.

 

10h30- Aparcamiento del lago de Orédon

Casi cuatro horas de marcha son anunciadas por la topoguía, la oportunidad pues de tomar un poco de altitud y apreciar bajo diversos ángulos este espacio protegido.


Te damos unos consejos para preparar tu mochila con todo lo necesario para esta excursión. En montaña, se necesitan al menos 1,5 litros de agua por persona, ropa caliente e impermeable de recambio, algunas barras de cereales… Ya está, listo para dirigirte hacia el extremo noreste del lago de Orédon.
Cuando el cielo ya es más luminoso, el agua del lago, bajo los rayos del sol, aparece con un color turquesa surrealista: ¡un azul que suele ser más habitual en los catálogos de vacaciones en destinos lejanos que en plena montaña! Eso también es la magia de los Pirineos: ¡sorprenderte a cada paso!
Nada más rodear el lago, la pendiente comienza y aumenta rápidamente. Conviene entonces adaptar el ritmo. A esta altitud (la excursión comienza a 1.800 metros), la escasez de oxígeno no es un producto de la imaginación. Treinta minutos de marcha demasiado rápida, junto con una mochila pesada, te harán comprenderlo.

El paso se vuelve más suelto y la subida más agradable a medida que surgen los paisajes lacustres de Néouvielle. El pinar de pinos negros, con algunos abedules, cubre todo el sector y resuena con el tac-tac-tac de un picamaderos negro, mientras que unas alfombras de arándanos invitan a recogerlos. Podrás oír el estrépito de una catarata que cae de un torrente, a su vez procedente de unos pequeños lagos hacia los cuales nos dirigimos.

La llegada a la zona de los pequeños lagos, que aquí se llaman “laquettes”, es un verdadero encanto: un espejo de agua colocado, como una joya, en un estuche de granito y que una suave brisa ondula ligeramente. Este es el cuadro impresionista que se ofrece ante nosotros.
Menos de una hora de marcha ha transcurrido desde que comenzaste a caminar. Dada la hora, será en este lugar mágico lleno de serenidad donde podrás realizar el picnic.


Tras esta pausa, reemprenderás el camino señalizado y alcanzarás la presa del lago de Aubert. Majestuoso, el Pico de Néouvielle se alza delante de ti, desde lo alto de su pirámide de 3.091 metros perfectamente identificable. Ahora caminas por un circo de montañas en el centro de un pequeño valle situado a más de 2.200 metros de altura. Todavía hay muchos pinos negros, una particularidad de la reserva natural de Néouvielle. En ningún otro lugar de Europa se encuentra esta especie a tanta altitud. Es el árbol rey de Néouvielle. Algunos especímenes tienen 400, 500 e incluso 600 años.


Ahora bordeas el lago de Aumar, que es, sin duda, el lago más bello de la resera. En función de la luminosidad, su color oscila entre el azul oscuro y el verde esmeralda. Sólo la temperatura más fresca que el agua, y sin duda también el hecho de que esté prohibido bañarse (estamos en una reserva natural muy reglamentada), evitarán que te des un chapuzón.


Dejando atrás este paisaje, proseguirás a través de un pequeño valle donde pacen algunas vacas y ovejas.
Tomarás todavía un poco de altura hasta percibir el puerto de Estoudou (2.260 metros) desde donde el GR10 (el célebre sendero que recorre los Pirineos de este a oeste) vuelve a descender hacia el lago de l’Oule y, más allá, a las p istas de la estación de esquí de Saint-Lary. Sin saberlo, lo estás siguiendo desde hace más de una hora.

Unos metros antes del puerto es donde tendrás que abandonar el GR10 tomando un pequeño sendero a la derecha. Éste desciende hasta tu punto de partida, mostrando, a través de unos pequeños claros en el bosque, unas espléndidas vistas de la reserva de Néouvielle.
400 metros que se descienden de golpe en una hora, ¿quién da más?


No es momento para realizar una proeza: la pendiente es pronunciada y el suelo resbaladizo, hay que tener cuidado. Sobre todo porque después del esfuerzo viene la recompensa: a la ida, fíjate a la entrada del aparcamiento en el cartel “refuge d’Orédon – Tartes aux myrtilles, boissons fraîches” (refugio de Orédon – Tarta de arándanos, bebidas frescas).


¡Esta recompensa, te la mereces de sobra!

Datos prácticas de la ruta 

Nivel: medio
Duración: 4 horas de marcha
Desnivel: 400 metros (entre 1.800 y 2.200 m de altitud)
Periodo aconsejado: de mayo a finales de octubre