Ruta por los vinos de Cahors

  • Los vinos de Cahors

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  • Cahors, ciudad de Arte e Historia

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  • Saint-Cirq-Lapopie, un pueblo de ensueño

    Saint-Cirq-Lapopie, un pueblo de ensueño

  • Restaurante Auberge Vieux Cahors

    Restaurante Auberge Vieux Cahors

  • Hotel Le Vinois

    Hotel Le Vinois

  • Restaurante Le Cantou en Saint-Cirq-Lapopie

    Restaurante Le Cantou en Saint-Cirq-Lapopie

  • En el restaurante Le Cantou

    En el restaurante Le Cantou

  • Château Haute Serre

    Château Haute Serre

  • Château Gautoul

    Château Gautoul

  • Hostellerie Le Vert

    Hostellerie Le Vert

    © Juan Coma / Tus Destinos

Ruta por los vinos de Cahors cahors fr

El saber-hacer en Francia

En este viaje nos trasladamos a las tierras de la provincia de Lot, al norte de Toulouse (la región Occitanie Pyrénées Méditerranée). Tierra de excelentes productos regionales y de gastronomía, el Lot despierta el paladar con la trufa, el foie gras, el cordero o el melón de Quercy…y el vino Cahors Malbec, muchas veces llamado vino negro, y cuyos secretos os vamos a contar a través de 3 experiencias distintas, cada una en torno al vino, que vivimos durante nuestra estancia de 3 días.

Aprovechamos nuestra ruta por la provincia de Lot para conocer la ciudad de arte e historia de Cahors y Saint-Cirq-Lapopie, uno de los Pueblos Más Bellos de Francia. 

 

El vino de Cahors a través de 3 experiencias

Para conocer las peculiaridades del vino de Cahors y comprender cómo se degusta mejor, aconsejamos un itinerario en 3 etapas: 3 sitios distintos y muy complementarios para conocerlo; aprender a maridarlo y descubrir las etapas de su producción.

 

Etapa 1: La Villa Cahors Malbec: información y degustación

Situada en el centro de Cahors, en un espacio que comparten la oficina de turismo de la ciudad y la Unión Interprofesional del Vino de Cahors (UIVC), la Villa Cahors Malbec es un sitio ineludible para entender las claves del viñedo de Cahors.

Jérémy Arnaud, Director de Marketing de la UIVC (Unión Interprofesional del Vino de Cahors) nos acoge en este espacio lounge, de ambiente oscuro y con una barra iluminada con neones rosas y nos cuenta con mucha pasión la historia del viñedo de Cahors que se remonta a la época romana. El viñedo se desarrolló hasta sufrir una grave epidemia de filoxera en los años 1880 pero se relanzó tras la Segunda Guerra Mundial gracias a la voluntad de viticultores locales.
Gracias a Jérémy descubrimos los principales rasgos del vino de Cahors: un vino tinto, con carácter, fuerte y cuya principal cepa, la Malbec, le da su color casi negro, señal de una fuerte concentración en polifenoles. La cepa Malbec representa el 70% del viñedo y los vinos de Cahors se complementan con otras dos uvas: Merlot (20%) y Tannat (10%).
El viñedo goza de un clima de tipo oceánico con influencias continentales, pero también influyen su topografía y la presencia de los meandros del río Lot en el clima. Hoy cuenta con una superficie de 3.500 hectáreas, de los cuales 440 ha son DOC. La producción es de 160.000 hl al año.

En la Villa Cahors Malbec se presentan los vinos de Cahors según 3 categorías en función del ensamblaje de los vinos: “redondo y estructurado”; “potente y generoso”; e “intenso y complejo”.
Catamos cada una de las categorías, descubriendo la complejidad aromática de estos vinos donde se mezclan frutas negras, violeta, regaliz, torrefacción y cuero. Jérémy nos convenció de que el vino de Cahors es perfecto para maridar con la gastronomía mediterránea, con carne, con el jamón y con la trufa entre otros alimentos. En definitiva, es un vino perfecto para acompañar los platos típicos de la cocina española y compartir un buen momento entre amigos o familia.

Jérémy es un apasionado de su terruño y nos enseñó también la copa que fue especialmente creada para catar los vinos de Cahors, una copa con un anillo que simboliza la unión entre el consumidor con el vino. Las copas de degustación se pueden comprar en la Villa Cahors Malbec.
Aunque el terruño natural de la cepa Malbec es Cahors, a modo de anécdota, nos cuenta también que en 1852 esta cepa fue traída a Argentina por Michel A. Pouget, ingeniero agrónomo francés contratado por el gobierno nacional de este país. Hoy día, esta cepa Malbec tan característica del vino de Cahors, es la cepa emblema de Argentina, el país que tiene mayor superficie de Malbec en el mundo.
Una visita ineludible para tomar un primer contacto con el vino de Cahors, muy a menudo llamado vino negro de Cahors.

La Villa Cahors Malbec organiza catas, aperitivos, veladas, clases de enología, conferencias. Abre cada día (excepto domingo fuera de temporada alta), de 11.00 a 13.30h y de 16.00 a 19.00h.
Más información en www.vacaciones-cahors.es, en www.destinationcahorsmalbec.com y en www.vindecahors.fr.

Etapa 2: Los maridajes del vino de Cahors

Nuestra segunda etapa, 100% gastronómica, nos lleva al Château de Haute-Serre, un lugar excepcional no solo por su ubicación escondida en el viñedo, a tan solo 20 minutos de Cahors, sino también por la amplia oferta enoturística que propone.

El Château de Haute-Serre produce vinos que se pueden descubrir durante una visita guiada de 45 mn / 1 h, en inglés o francés,  que permitirá entender las características del viñedo, del terruño de Haute-Serre, las etapas de elaboración de un gran vino y degustación.
Propone también otras actividades más insólitas que permiten sumergirse de lleno en el mundo de sus vinos a través de cursos de cocina, talleres de degustación o talleres de vendimias.

Pero la mejor manera de descubrir los sabores de los vinos que produce el Château de Haute-Serre es sentándose a la mesa de su restaurante La Table de Haute-Serre, un concepto de Table Vigneronne (Mesa Vitivinícola) en un ambiente moderno de « bistronomie ». Fragancias de barricas, arte moderno y arquitectura de diseño, creatividad culinaria y audaz enológico caracterizan el restaurante y el chef Adrien Manac´h reinventa los productos estrella de los mercados de Lot asociándoles al Malbec. Propone una cocina del terruño creativa y varias secuencias temáticas están propuestas a lo largo del año entorno al trío Malbec, Trufa y Azafrán. Una experiencia que garantiza vivir instantes de degustación poco comunes.

Nosotros nos sentamos a comer con el propietario del Château de Haute-Serre, Bertrand Vigouroux, para una comida "accord mets-vins"  o cómo disfrutar a la vez del talento del chef del restaurante y de los consejos de un especialista en vino para un momento gastronómico excepcional.

De entrante comimos un pressé de conejo con mostaza y Bertrand nos aconsejó maridarlo con un vino de añada joven (Château Haute-Serre 2014) para que la frescura del vino combinara bien con la frescura de este plato.
Con el plato principal, la carrillera de buey, Bertrand eligió un vino más potente, opulento (Cuvée Prestige du Château de Haute-Serre) explicándonos que las proteínas del buey maridaban perfectamente con los polifenoles de los vinos de Cahors. Y fue todo un acierto.
Nos sorprendió también descubrir que los vinos de Cahors acompañaban perfectamente el chocolate en general y lo comprobamos marinando el postre Parfait au Chocolat con un vino de Cahors de vieja añada. De hecho, Bertrand nos comentó que siendo el vino de Cahors un vino de reserva, va cobrando con los años aromas terciarios, de chocolate, por lo cual es normal que maride tan bien con el chocolate.

Gastronomía y vino son dos palabras que no se pueden disociar y en la Table de Haute-Serre han creado un plato especial para maridar con la cosecha « icône 2010 » del Château de Haute-Serre: un cordero de Quercy en vienesa de azafrán, con alcachofas poivrade y cebolla confitada. Un plato de textura grasa que combina muy bien con el vino Icône 2010, relativamente concentrado y que marida con las carnes grasas.
Pudimos entrar en cocina y ver cómo el Chef procedía para el emplatado…¡Toda una experiencia!

El restaurante La Table de Haute-Serre abre todos los días excepto miércoles y domingo noche. Al mediodía, de 12.00 a 14.00h y para cenas de 19.30 a 21.00h
Château de Haute-Serre propone visitas guiadas de unos 45 min para descubrir la peculiaridad del terruño de Haute-Serre, visitar la bodega descubriendo los procesos de elaboración de los vinos y catar los vinos de la propiedad. Otras actividades posibles: taller degustación, taller vendimias, clases de cocina, eventos gastronómicos. Visitas de martes a sábado de 10.00 a 12.30h y de 14.30 a 19.00h; los domingos en julio y agosto de 14.30 a 18.30h. Visitas en inglés y francés (5 €).
Más info en www.hauteserre.fr

Etapa 3: Descubrir las etapas de su producción

La guinda del pastel de nuestro viaje fue la visita de una explotación vitícola, Château Gautoul,  en compañía del maître de su bodega, Thierry Meze.

Château Gautoul es una magnífica cartuja escondida en sus viñedos desde el siglo XVIII. El dominio está situado en frente del pueblo medieval de Puy L´Évêque y domina el río Lot.

Château Gautoul ofrece un vino de Cahors de excepción.

Las 20 ha de viñedo de entre 30-40 años se reparten entre las mejores terrazas de Lot, con una variedad de suelo que ofrece una verdadera riqueza a los vinos de Château Gautoul.
En 1992, Alain Senderens, Chef del Lucas Carton en París (***Michelin) fue tan seducido por la belleza del sitio y la calidad del terreno que decidió comprar el dominio. Hoy día los propietarios Eric y Claudine Swenden dirigen el dominio en estrecha colaboración con Thierry Mèze, el regidor y todo su equipo, que trabajan cada día para sacar la mejor calidad posible de la uva. Aquí cada parcela se trabaja en función de sus características.

En compañía de Thierry visitamos las distintas salas de la bodega y nos explicó que la uva se recolecta en general a principios de octubre, que las vendimias aquí se hacían con máquina (no es así en todos los Châteaux, Thierry iba acompañado de Liz, una amiga viticultora de Puy L´Evêque, que hace las vendimias de su viñedo bio a mano) y que después empezaba el proceso de fermentaciones alcohólicas, de vinificación, de trasiego y de maceración. Normalmente es en diciembre cuando se puede empezar a probar y decidir cuáles serán los mejores vinos. También nos comentó Thierry, que en Château Gautoul, el embotellado se hace en el dominio. 

Thierry insistió en que la cepa Malbec es lo que diferencia un vino de Cahors de otro vino y en el hecho de que el mundo del vino no es un mundo donde solo se pueda hablar de ciencia sino que influye mucho el conocimiento, la experiencia y el saber-hacer de los que producen el vino.

Se puede visitar la bodega en julio y agosto, bajo reserva previa. 
En verano también “Peyre et Nature” organiza paseos vitícolas en la DOC Cahors, incluyendo Ruta de senderismo + degustación. Una de estas propuestas permite descubrir Château Gautoul con un paseo de 2h30 (3 km) a través del viñedo que ofrece bonitas vistas sobre el pueblo de Puy l´Evêque y que acaba con la visita de la bodega con degustación.
Más info en www.chateaugautoul.fr

Aprovecha tu estancia en Lot para descubrir la ciudad de Cahors y conocer Saint-Cirq Lapopie, uno de los pueblos más bellos de Francia, encaramado sobre el río Lot.

 

Paseo por Cahors, ciudad de Arte e Historia

Nacida en los tiempos de Roma, la ciudad de Cahors se convirtió en la Edad Media en una plaza comercial y financiera de envergadura europea con huellas de esta época de oro todavía presente hoy en su centro antiguo intacto y deliciosamente vivo.

En compañía de nuestra guía Jeanne, descubrimos primero el puente Valentré, el emblema de la ciudad que franquea el río con sus tres torres fortificadas y sus 8 arcos. Edificio del siglo XIV, el puente Valentré fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en el marco de los caminos de Santiago de Compostela.

Un bonito paseo a orillas del río nos indica que Cahors es una etapa de turismo fluvial viendo la tripulación de un barco sin licencia descargar sus bicis para ir al descubrimiento de la ciudad, además de notar la importancia de la actividad vinícola con vides que plantaron justo a los pies del puente.
Existen varias maneras de descubrir el puente: atravesándolo a pie o durante un paseo por el río Lot. Sea desde arriba o desde abajo, pregunta que te cuenten la leyenda que implica al diablo…

Otros sitios de la ciudad merecen una visita como la Catedral Saint-Etienne con su bonito claustro. Etapa importante en la Via Podiensis hasta Compostela, la catedral de Cahors forma parte del patrimonio mundial de la Unesco en el marco de los Caminos de Santiago de Compostela. Destaca por su nave cubierta de dos cúpulas, las más grandes que se encuentran en el suroeste.

Y si tienes la suerte de acudir un miércoles o un sábado por la mañana, encontrarás en la misma plaza de la catedral, uno de los mercados más bonitos de la zona: una excusa perfecta para probar los productos locales como el foie gras, el queso de cabra "Rocamadour", el cordero de granja de Quercy o el famoso pastel de manzana llamado "Pastis". Otra curiosidad de la ciudad de Cahors que nos gustó mucho fueron los 26 jardines secretos que podrás recorrer durante un paseo divertido. Cada uno es diferente y sorprendente y permite descubrir una vegetación variada.

A las puertas de la región vitícola a la que da nombre, Cahors es tierra de Malbec, cepa principal de la denominación y se pueden visitar numerosas propiedades vitícolas ¡con degustación incluida!

 

Saint-Cirq-Lapopie, un pueblo de ensueño

A solo 30 minutos en coche de Cahors, te recomendamos visitar el pueblo que fue elegido “Pueblo Preferido” por los franceses en 2012. Hablamos de Saint-Cirq-Lapopie, también incluido en la lista de los Pueblos Más Bellos de Francia.

A la salida de Cahors, una carretera jalonada de acantilados se estrecha por el valle del Lot para llevarnos a un espectáculo inolvidable, el de este pueblo medieval, totalmente intacto, encaramado a una roca, 100 metros por encima del río.

Al llegar, nos damos cuenta de la potencia turística de este enclave minúsculo que durante el verano acoge a los turistas en sus nada más que 6 parkings! Recomendamos por lo tanto, y en la medida de lo posible, evitar visitarlo durante los meses de verano si lo que buscamos es la tranquilidad que desprende cuando las olas de turistas se van.
Nosotros tuvimos la suerte de verlo un día de poca afluencia y pudimos disfrutar a nuestro ritmo de sus vistas, sus calles empedradas llenas de tiendas de artesanía, sus fachadas góticas y sus puertas fortificadas.

Nuestra guía Jeanne nos llevó primero a la fortaleza que domina el pueblo, un lugar ideal en tiempo de invasiones. Jeanne nos contó la historia de los 3 castillos que albergó la fortaleza y de los cuales quedan algunas huellas. Subiendo los peldaños, no se pueden perder las vistas desde  el peñasco de La Popie, desde donde podrás admirar el pueblo medieval pero también el valle del Lot, sus molinos, embalses, puertos, esclusas y el célebre camino de sirga. Una estampa que recuerda las épocas de gloria de una actividad barquera que fue floreciente.

Después de haber sacado bonitas fotos desde el peñasco, fuimos con Jeanne al descubrimiento de sus calles que recuerdan las actividades artesanales que hicieron la riqueza de Saint-Cirq: peleteros de la calle de la Pélissaria, caldereros de la calle de la Peyrolerie y sobre todo torneros en madera o "roubinetaïres", en cuyos talleres se fabricaban moldes para botones, escudillas, vasos y grifos de toneles. Nos encantó el encuentro que tuvimos en una de las tiendas de artesanía de cuero donde pudimos participar en la elaboración de unas pulseras con los buenos consejos del artesano!

Artesanos y artistas encontraron aquí un lugar de inspiración. A los amantes de arte les encantará el recorrido dedicado al arte contemporáneo y podrán visitar la residencia internacional de artistas que alberga La Maison Daura.
Paseando por sus calles y admirando sus vistas entendemos perfectamente la reflexión del poeta André Breton que dio a conocer el pueblo donde se instaló para vivir afirmando “he dejado de soñarme en otra parte”.

Antes de dejar Saint-Cirq-Lapopie, no podemos resistirnos a sacar más y más fotos de las preciosas vistas del pueblo que domina el río Lot, que nos reserva la carretera justo al sa lir del pueblo…

 

NUESTRAS DIRECCIONES

Para comer: 

L´Auberge du Vieux Cahors: un restaurante situado en el centro histórico de Cahors, en un edificio del siglo XV. Propone una cocina con productos del terruño, en el entorno refinado de la sala con vigas auténticas o en su agradable terraza (en verano). 
Más info en http://aubcahors.free.fr

Le Cantou: Situado entre la iglesia y el museo Rignault, en la parte baja del pueblo de Saint-Cirq-Lapopie, este restaurante acoge a su clientela en su casa típica de la zona de Quercy y en sus terrazas cubiertas para compartir su cocina tradicional y creativa a la vez, llena de aromas y sabores para el deleite de cada paladar. Propone fórmulas entrante + plato a partir de 11,90 € que se pueden completar con deliciosos postres.
Más info en  www.lecantou.net

Para dormir:

Hotel/restaurante Le Vinois: Situado en Caillac, a unos 20 minutos del centro de Cahors: paisajes de viñedos, carteles que anuncian las bodegas con las posibles visitas como las que propone el Château Lagrézette que cruzamos al entrar en el pueblo de Caillac, situado en un entorno histórico entre viñedos y châteaux.
El hotel/restaurante Le Vinois es una etapa ideal para los amantes de relax, gastronomía y ambiente contemporáneo. Las 10 habitaciones del hotel cuentan cada una con una decoración personalizada y moderna con tonalidades que favorecen el descanso. El hotel cuenta con una piscina y propone programa de bienestar con tratamientos BIO y 100% natural en colaboración con los laboratorios Phyt's, en un entorno excepcional, en pleno corazón del viñedo. En el restaurante el talento del chef Jean-Claude Voisin se expresa a través de una cocina creativa basada en los productos del terruño y cómo no…acompañada de los vinos de Cahors. Interesantes también son los cursos tematizados que propone el  chef para compartir su pasión.
Más info en www.levi nois.com

Hostellerie Le Vert: Un hotel / restaurante con mucho encanto que pertenece a la cadena Logis de France y que está situado a 50 minutos de Cahors. Tal vez sea por la amabilidad y la calurosa acogida de Eva Philippe que junto con su marido Bernard (el chef) lo gestionan en el espíritu de acoger a los huéspedes como amigos, tal vez sea por la belleza del lugar y la tranquilidad que se respira aquí…la cosa es que de aquí uno no se quiere ir! El  hotel, un antiguo dominio vitícola del siglo XVII, cuenta con 6 amplias habitaciones, con todo el confort:  4 en la mansión principal y 2 acondicionadas en la piedra natural de la casa del aparcero con terraza o rincón de jardín. De mayo a septiembre se puede disfrutar de la piscina climatizada. A la hora del aperitivo, disfrutamos en la terraza, de un plato de quesos y charcutería con una cerveza local antes de pasar a la sala del restaurante para una suculenta cena a la luz de las velas. En cuanto a la cocina, Bernard reconoce que le “encantan los productos de temporada, los sabores auténticos, el maridaje entre tradición y creatividad”.  De allí una cocina sincera elaborada con lo mejor de los productos de Lot y con mezclas originales….y siempre logradas.
Más info en www.hotellevert.com