Pueblos con historia en Dordoña-Périgord

  • Gabarras

    Gabarras

    © Gabares Norbert

  • Cueva du Sorcier

    Cueva du Sorcier

    © Grotte du Sorcier

  • Castillo de Hautefort

    Castillo de Hautefort

    © OT d'Hautefort

Pueblos con historia en Dordoña-Périgord perigueux fr

RUTA EN COCHE POR DORDOÑA-PÉRIGORD

Mil castillos legendarios, ciudades repletas de historia, cuevas, pinturas rupestres y una reputada gastronomía nos esperan en el extraordinario territorio del Périgord.

Si tuviéramos que describir un paisaje de cuento, de aquellos de princesas, castillos, mercados en ciudades de piedra y gestas entre caballeros, describiríamos la región de Dordoña Périgord, con la ciudad de Périgueux como punto central, está imbuido por esa plácida atmósfera que otorga el fluir de los ríos a su paso por puentes medievales, viñas y campos frutales. El paisaje ya denota la exquisita gastronomía de la que el visitante pronto dará cuenta: buen vino, el mejor foie gras, el confit de pato, las trufas..., gustos de la tierra para saborear en cualquier población de calles adoquinadas que nos salga al paso. Y eso vamos a hacer en la capital, Périgueux, declarada «ciudad de arte y de historia», como se aprecia en el circuito galorromano alrededor del Museo Vésunna y en las calles medievales en torno a la catedral, Patrimonio de la Humanidad y paso de los peregrinos a Santiago de Compostela.

LOS LUGARES INELUDIBLES

Dejamos el excepcional conjunto arquitectónico de Périgueux para trasladarnos al norte, por Ribérac y el valle del Dronne, otro paisaje de cuento plagado de iglesias románicas, el molino de aceite de Rochereuil y el castillo de Bourdeilles. En Brantôme descubrimos por qué la llaman la «Venecia verde», pues se halla ubicada en medio del río Dronne, rodeada de prados y bosques de robles. En la bonita localidad destaca la abadía del siglo XII, construida en parte en el acantilado, y su campanario del siglo XI, que domina el valle.

Seguimos hasta Saint-Jean-de-Côle, declarado uno de los Pueblos más Bellos de Francia, y luego hacemos un alto obligado en la Maison du Foie Gras de Thiviers, para conocer los secretos del foie gras y, de paso, hacer acopio de los alimentos de los productores locales. Con el coche bien cargado, llegamos a Hautefort, con su castillo, famoso por sus espectaculares  jardines geométricos.

En Montignac nos preparamos para entrar en el valle del Vézère, imprescindible para los amantes de las pinturas rupestres y de la prehistoria en general. La Grotte du Sorcier y La Roque St-Christophe (seis pisos excavados en la roca habitados por nuestros antepasados más antiguos) salen al paso camino de la ciudad medieval de Sarlat, hito imprescindible. Con un número excepcional de edificios protegidos por metro cuadrado, Sarlat, declarada Ciudad de Arte e Historia, es una ciudad onírica, de plazas rodeadas de torretas, portones de madera labrada y patios medievales. Sus mil años de arquitectura perfectamente conservada, sus restaurantes, sus tiendas de artesanía y delicias culinarias, y su animado mercado del casco viejo son hechizos para permanecer allí. Pero Sarlat es también la puerta al valle del Dordoña, con sus castillos y pueblos míticos: más historia, paisaje y leyendas antes de llegar al viñedo de Bergerac, famoso por la Ruta de los Vinos. Las casas de Bergerac, también Ciudad de Arte e Historia, miran al Dordoña desde sus vistosos ventanales y sus fachadas de ladrillo con entramados de madera (bricou). En el mercado, entre quesos, vinos y foie, volvemos a vivir un cuento de final feliz.

VALLE PREHISTÓRICO, UN VIAJE A LA PREHISTORIA

Esa es la sensación que tiene el visitante al recorrer el valle del Vézère, un río que esconde en cada meandro ecos de un pasado remoto: nada menos que 147 yacimientos entre los que despunta las cuevas de Lascaux. Hoy podemos visitar su facsímil a  200 m de la original, con fieles reproducciones de las pinturas rupestres. La zona de Les Eyzies-de-Tayac cuenta también con numerosos yacimientos prehistóricos (Cap Blanc, Laugerie Basse, Laugerie Haute…) y con el Museo Nacional de la Prehistoria. A los niños les encantará el espacio Cro-Magnon de Le Thot, donde podrán interactuar con animales desaparecidos, como el mamut.

LA GASTRONOMÍA

La cocina del Périgord es una cocina campesina, de rellenos, de platos conservados en tarros, de confits cocidos durante horas… En cualquier restaurante encontramos los ingredientes de las especialidades de la región: tournedos Rossini, salsa Périgueux, patatas Sarladaises (con setas), huevos revueltos con trufas, la Mique o el tourin a l’ail... y el foie gras. De oca o de pato, fresco, medio cocido, cocido o torchon (casi quemado), en escalope a la sartén con frutas… el foie gras es siempre una fiesta para el paladar. Como lo es también otra joya de la gastronomía local: la trufa negra del Périgord, una variedad muy aromática que se usa para realzar las salsas. Destacan con denominación de origen las nueces y las fresas, y el sabor del queso de cabra Cabécou.

Más información