De la Prehistoria al futuro

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    Parque de la Prehistoria

    © CRT Midi-Pyrénées / P. Thebault

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    Parque de la Prehistoria

    © CRT Midi-Pyrénées / D. Viet

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    Castillo de Foix

    © CRT Midi-Pyrénées / P. Thebault

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De la Prehistoria al futuro D223B 09400 Tarascon-sur-Ariège fr

Si viajas con niños, seguro que te gusta encontrar ideas de visitas aptas para que todos lo disfrutéis. Te proponemos seguir las ideas de Christine, la bloguera de turismo de la región Midi-Pyrénées y emprender un viaje que te llevará de la Prehistoria hasta el futuro y el espacio! ¿Listo para la aventura?


 1. El Parque de la Prehistoria, cerca de Foix

A unos 100 km de Toulouse, tienes la posibilidad de emprender un viaje a la Prehistoria y de vivir una historia basada en hechos reales. Una experiencia vivida durante el “Préhisto’Loft*” que tiene lugar en el Parque de la Prehistoria de Tarascon-sur-Ariège, muy cerca de Foix, colección Grandes Parajes Midi-Pyrénées.

(*) El Préhisto’Loft es la Prehistoria en directo delante de tus ojos. Desde 2014, durante el verano una tribu prehistórica se instala durante unos días en el Parque de la Prehistoria, para que los visitantes puedan verles vivir y compartir su intimidad.

¿Te ha ocurrido alguna vez caer en un campo gravitacional sumamente poderoso y encontrarte en otra época?
Ya te encuentras al borde de un bosque, un poco aturdido y  es entonces cuando los ves: un grupo de hombres vestidos como indios americanos, llevando lanzas, unas talegas así como un gamo muerto dispuesto sobre un gran palo. ¿Qué es esto?
Los sigues y, al llegar al campamento, te mezclas con los miembros de la tribu lo más discretamente posible. Claro está, han advertido que había alguien nuevo, pero como estás vestido como ellos, no les supone un problema.
¡Y es entonces cuando comprenderás que estás en una tribu prehistórica!

Tu primera misión prehistórica será cocinar para unas 20 personas. Tienes que dar la talla porque ¡un montón de estómagos cuentan contigo!
Así pues, durante 1h30 estarás de rodillas preparando unas “tortas” y cociéndolas en unas piedras de pizarra. Lo más difícil es mantener la pizarra a una temperatura suficiente para cocer las tortas, pero sin que el fuego esté demasiado fuerte para que no agriete las piedras…

Mientras tanto, los hombres recortan el gamo con sus instrumentos de sílex (sumamente afilados) y lo transforman en brochetas. No se trata de los pinchos para la típica barbacoa dominical: no, ¡son unos trozos de carne grandes como una mano sobre unos palos de 1,20 m de largo!
Comerás carne y tortas acompañadas de dientes de león y flores de malva y tras la comida, las actividades en el campamento son más tranquilas. Algunos incluso echan una siesta.

¿Qué más pasa?

Los niños juegan protegidos del sol bajo un tipi.
Unas mujeres limpian en el río los utensilios de madera que han servido para la comida (frotados con heno y ceniza y aclarados en el agua limpia). En cuclillas delante de un pequeño tipi que sirve de ahumadero, un hombre comprueba que los peces capturados la víspera se curan bien.
¡Una muchacha enciende un fuego en menos de 30 segundos sin mechero! ¿Su secreto? Marcasita, sílex, yesca y soplar un poco para encender la pequeña brasa en las hierbas secas que tiene entre las manos.

Un grupo de jóvenes se entrena al lanzamiento de propulsor.
Ahora hay que ocuparse de la piel del gamo. Algunos insectos que revolotean alrededor te recuerdan que es la hora de limpiarlo y curtirlo. No resulta muy complicado pero hay que ser paciente. Armados con un sílex muy afilado, se trata de quitar los restos de carne y las fibras pegadas, sin agujerear el cuero.
Una vez que la piel ha sido bien limpiada y secada, llega el momento de curtirla. El método más sencillo es utilizar los sesos del animal. Has leído bien: los sesos… Se colocan los sesos en un odre de piel lleno de agua muy caliente para cocerlos (para vuestra información: se calienta el agua con piedras previamente puestas en el fuego). A continuación, se mezcla esta preparación hasta obtener una papilla homogénea. Luego se extiende sobre la piel y se masajea cuidadosamente para lograr que la mezcla penetre bien.

¿Por qué se utilizan los sesos? En realidad contienen fosfolípidos, un elemento químico que hace que la piel se vuelva flexible y no se pudra. Esa es la explicación…
Los magdalenienses son un pueblo apacible, sin problemas para alimentarse ni ningún predador que les aceche, sin teléfono móvil… Disponen de una organización social clara: cada uno tiene su papel y ningún miembro del clan es superior a los demás. Todos son importantes.

Una experiencia de gran riqueza y cargada de sentido, que podrás vivir en un día en el Parque de la Prehistoria en Tarascon-sur-Ariège.
No tengas miedo: ¡no hay un taller de curtido con sesos aplastados! En cambio, podrás probar el lanzamiento con propulsor y la pintura sobre paredes.
Verás que es posible encender un fuego sin cerillas en menos de 30 segundos. Descubrirás su arte, los animales gigantes que vivían a su alrededor y otras muchas cosas.

En el Parque de la Prehistoria, descubre también:

La exposición “Los gigantes de la Edad de Hielo”:
En una estepa reconstituida sobre 500 m2, unos animales emblemáticos de la Prehistoria y del Paleolítico Superior están expuestos a tamaño real. El león de las cavernas, el bisonte estepario, el ciervo gigante o megalocero, el mamut lanudo y su cría están representados. Un espacio titulado “Desafío con los gigantes” permitirá a los visitantes enfrentarse a la rapidez del león, la fuerza del bisonte…
Los talleres participativos y las demostraciones:

El Parque de la Prehistoria ofrece durante todo el año talleres para impregnarse de la cultura de nuestros antepasados lejanos. Se aprende, entre otros, a tallar el sílex, a encender un fuego o incluso a cazar con propulsor.

Y si te quedas con ganas de más Prehistoria te recomendamos visitar la Cueva de Más d´Azil. Con su arco de 65 m de altura, la cueva del Mas d’Azil es un lugar impresionante. Antaño refugio para los hombres, desde la Prehistoria hasta las guerras religiosas, en la actualidad es el testigo del pasado gracias a su centro de interpretación. Un recinto digital e interactivo de 300 m2 que presenta la vida de los hombres durante la civilización magdaleniense así como el trabajo de los arqueólogos. A 800 metros el museo presenta una colección prehistórica de gran riqueza, complemento ideal para la visita a la cueva.
A los niños les encantará la pasarela por la que se accede al centro de interpretación y que se alza sobre el río, pero también y sobre todo la iluminación de la cueva: ¡una gruta multicolor con un efecto mágico!

2/ El Museo Aeroscopia en Toulouse

Abierto desde hace un poco más de un año y situado en Blagnac, a unos minutos de Toulouse, el Museo Aeroscopia te encantará si eres aficionado a la aeronáutica, sediento de novedades o simplemente curioso.
Compartimos contigo las claves de la visita, a modo de la tradicional checklist que siguen los pilotos para asegurarse que todo está en orden:

1 Rodaje

En la carretera de circunvalación que lleva a la zona Aeroconstellation, sede de Airbus, Aeroscopia está perfectamente indicado. Podrás aparcar sin ningún problema en el amplio parking de 200 plazas. Un recorrido peatonal te conduce hasta la superestructura del museo. Un magnífico Concorde, símbolo por excelencia del patrimonio aeronáutico francés, está aparcado en la pista.

2 Justo antes del despegue

Entras en esta impresionante arquitectura de forma alargada cubierta de cinc de color gris. El aspecto de piel de tiburón ofrece un efecto fantástico. Pegado a él, el edificio de recepción es de un tamaño razonable. Luminoso y acogedor con sus sillones de diseño, tiene un aspecto de vestíbulo de aeropuerto en consonancia con el tema. Una gran escalera marca el comienzo de la visita. La subes como si fuera una pasarela que te condujese a bordo. A continuación, hay un pasillo decorado como la cabina del avión. Unos soportes en forma de ventanilla de avión te presentan imágenes de otros tiempos.
Frescos, pinturas, dibujos de la Antigüedad, de la Edad Media, del Renacimiento y así hasta comienzos del siglo XX: es un viaje a través de los siglos y de las representaciones del deseo de volar; un sueño que ha hecho vibrar a los hombres desde siempre, del mito de Ícaro al globo aerostático colosal de Eugène Godard, pasando por las máquinas voladoras de Leonardo da Vinci.

3 Despegue

Al final de la galería se produce el despegue. La superestructura y su rejilla interior de metal te envuelven en una verdadera oda a la desmesura. Todo es inmenso. Desembarco en la entreplanta que domina el espacio donde están expuestos los aviones. Algunos de ellos, las estrellas del museo como  el avión de carga Super Guppy, el Airbus A300B y el Concorde: tres leyendas estrechamente vinculadas a la historia aeronáutica de Toulouse y su región.

4 Crucero

La plataforma sobre la que te encuentras ofrece una retrospectiva de la historia de la aviación.
Imágenes, fotografías y maquetas te sumergen en una inmersión de colores, informaciones y objetos de tanta riqueza que fácilmente podrían realizarse varias visitas. Unos se interesarán por los pilotos heroicos de la gran guerra, mientras que otros quedarán fascinados por la aventura de Mermoz y la compañía Aéropostale o les costará dejar de admirar las muy hermosas maquetas de aviones construidos por Dewoitine en Toulouse.
Y si te apetece podrás subir a bordo del mítico y único Concorde (el número de pasajeros está limitado para que la comodidad de la visita sea mayor) o admirar Super Guppy. Su silueta de ballena voladora, que parece sostenerse milagrosamente cuando vuela, ha recorrido a menudo el cielo de Toulouse antes de ser sustituida por el hermoso Beluga. El morro del avión está abierto: el interior de su fuselaje se ha convertido en una sala de proyección de películas. Desde el Concorde, una pasarela te permite acceder al Airbus A300B. El interior del avión ha sido en parte vaciado, mostrando la maquinaria interna lujosamente complicada. En la otra parte, se puede admirar el refinamiento de esta nave de gama alta con salón privado, habitación, cuarto de baño…

5 Descenso

Ahora desciendo a la planta baja de Aeroscopia, pasando entre los aviones civiles y militares expuestos en una exposición de dimensión internacional. Messerschmitt, Mirage III, Starfighter… Son unos aviones (y helicópteros como el Gazelle) cuyos nombres han entrado a formar parte de la memoria colectiva, tanto si uno se interesa por el tema como si no. Todos ellos son máquinas espléndidas y disfruto observando bajo todos los ángulos su estructura resplandeciente de metal.

6 Aproximación

Para conocer mejor las múltiples f acetas de la aeronáutica, unos espacios temáticos están alineados en todo un lado de la superestructura. Podrás descubrir que existen aficionados que se dedican a la arqueología aeronáutica, realizando verdaderas investigaciones sobre tal avión que cayó en un lugar determinado durante la II Guerra Mundial, por ejemplo. En otro apartado, te proponen conocer las entrañas de un aeropuerto, meterte en la piel de los pilotos de línea. También te informan sobre las numerosas opciones profesionales en el sector de la industria y del transporte aéreo. Otras actividades son diseñar tu propio avión en una pantalla táctil o probar un simulador de vuelo.

7 Aterrizaje

Ya estás de vuelta en el vestíbulo de Aeroscopia. Acabas de realizar un vuelo de dos horas en este museo increíble, sobrevolando países, continentes, gentes… y viajando en el tiempo. Has visto cumbres de tecnologías y océanos de saberes. No ha habido turbulencias. La tripulación era muy competente. Checklist OK.

Te recomendamos combinar la visita a Aeroscopia con la visita al recinto de ensamblado del Airbus A380, situado muy cerca.