Olivier Baussan, alquimista de la Provenza

  • Olivier Baussan

    Olivier Baussan

    © Simon Tanguay

  • © ADT 04 ph. Leroux

  • Terraza Chassagnette

    Terraza Chassagnette

    © Camille Moirenc

Olivier Baussan, alquimista de la Provenza Provenza fr

El creador de L'Occitane es un enamorado de su región, cuyos paisajes y valores forman la esencia de la marca.

En esta entrevista también nos descubre sus rincones favoritos de Francia.

En 1976 Olivier Baussan fundó L´Occitane en Provence y hoy la marca tiene unas dos mil tiendas en ochenta países del mundo. ¿Puede contarnos cómo comenzó la aventura de L’Occitane?

Todo empezó cuando compré a un granjero un viejo alambique, de gran tamaño, impresionante, y empecé a experimentar con él. A la mañana siguiente, cerca del río, corté un poco de romero y puse en funcionamiento la máquina. Cuando el agua empezó a hervir y comenzó el proceso de destilación con las primeras gotas de aceite esencial surgiendo del serpentín supe que estaba ocurriendo algo muy especial. Me sentí como un alquimista y me volvieron un montón de recuerdos de la infancia. En ese momento fui feliz y sabía que podía seguir siéndolo simplemente dedicándome a eso.

Verbena, lavanda, peonía… las fragancias provenzales son la esencia de L’Occitane, ¿cómo y en qué le inspiró Provenza?

A nivel personal, me gustaría citar a René Char (uno de mis escritores favoritos) que solía decir «Esta es mi tierra». Aquí es donde pertenezco y como emprendedor es aquí donde quiero aportar mi granito de arena. Tuve la firme voluntad de ayudar a los cultivadores de lavanda y de otras plantas aromáticas que veían cómo su territorio se reducía día a día y cómo iban desapareciendo sus tradiciones. Inspirándome en los cultivos mediterráneos, en los aromas y el sol, desarrollé productos para el cuidado de la piel y fragancias naturales auténticas, eficaces y agradables.

¿Cree que L’Occitane ayuda a dar a conocer la región de Provenza al mundo y qué valores cree que exporta?

Autenticidad, respeto y sensorialidad son los valores de L’Occitane y, claro está, la marca contribuye a dar a conocer el territorio de Provenza pero, también y de forma más amplia, el Mediterráneo y África a través de Burkina Faso y otros lugares donde la Fundación L’Occitane trabaja.
Usted también creó la marca de delicias mediterráneas Oliviers & Co y ha impulsado distintas formas de colaboración con la región de Provenza.
El desarrollo sostenible significa implicarse por la viabilidad económica de un territorio y ésta pasa por la agricultura. Por lo tanto, me intereso por ingredientes básicos como el olivo y el almendro entre otros. El tema de nuestra revista en 2015 es la Francia espectacular: la belleza de sus paisajes.

¿Qué paisaje francés le inspira esta temática?

La Alta Provenza alberga unos paisajes magníficos. Y elegiría Córcega por el mar.
«L’Occitane es un viaje a través de los caminos del sur de Francia».

¿Cuáles son sus lugares preferidos en Provenza?

Los pueblos de la Alta Provenza, la zona más montañosa, mi tierra. Le Contadour es uno de mis preferidos, así como el camino que sube al pueblo de Puimichel que atraviesa pequeños campos donde crecen la salvia, la lavanda, el trigo... el paisaje es una obra de arte, un recorrido poético, conmovedor.

¿Qué itinerario recomendaría a un español que quisiera descubrir las fragancias de l´Occitane en Francia?

La Alta Provenza, la Drôme, Grasse, también Arles y la Camarga, no tanto por sus aromas, sino por la mujer arlesiana, sublimada por tantos artistas. Y añadiría Córcega por sus fragancias de monte bajo.


FOCUS ON... PLANES FANTÁSTICOS

.- Ir de picnic. Olivier Baussan compraría los alimentos en el mercado de Forcalquier y luego pasaría por Banon para adquirir un queso de cabra e iría a comer a Contadour con un libro de poesía o una obra de Jean Giono.

.- Celebrar San Valentín. Elegiría el Couvent des Minimes en Mane el hotel con spa de L´Occitane. (www.couventdesminimes-hotelspa.com)

.- Un hotel y un restaurante con vistas. Como restaurante excepcional recomendaría La Chassagnette, en la Camarga (www.chassagnette.fr). En cuanto al hotel, escogería Les Bories, en Gordes, por sus excelentes vistas (www.hotellesbories.com).

 

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