Maison Celinni Diamants

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Maison Celinni Diamants Place Vendôme París fr

Historia de la alta joyería francesa

Hasta el siglo XVIII, y pese a sus indudables cualidades, las joyas parisinas sólo se difundían dentro del reducido círculo de una clientela mayoritariamente francesa y aristocrática.

Pero a partir del siglo XIX, la joyería parisina alcanzó fama internacional y clientes procedentes de todo el mundo se desplazaban a París para comprar sus joyas. Esta apertura al mundo permitió la difusión de numerosas formas de expresión artística.

Con las Exposiciones Universales se dio un paso más cuando René Lalique abrió la prometedora vía de la joya de autor.

Durante todo el siglo XX, los joyeros parisinos se inspiraron de las sucesivas corrientes artísticas (Art Nouveau, Art Déco…) y las ilustraron con brillantez.

Los joyeros franceses no abren fácilmente sus puertas, tanto por motivos de seguridad como por confidencialidad hacia las grandes marcas, sus principales clientes. El triángulo de oro está situado entre los distritos 1, 3 y 9 de París, cerca de la plaza Vendôme.

En el siglo XVII, el trabajo de los metales y de las piedras preciosas conoció un gran impulso. El reciente desarrollo del comercio con la India facilitó la adquisición de gemas y los avances técnicos permitieron a los lapidarios inventar nuevas tallas de piedras. Hasta entonces eran principalmente pulidas y talladas en cabujón, pero revelaron todas sus cualidades a través de la talla en facetas. El diamante adquirió sus cartas de nobleza en el siglo XVII y, gracias a la talla en 32 facetas puesta a punto por los lapidarios de Mazarino, conoció un éxito nunca desmentido. El ensamblaje y el realce de las piedras reemplazaron entonces el simple trabajo de los orfebres, dando nacimiento a un nuevo oficio, el de joyero parisino.

Fue bajo el reinado de Luis XIV, en especial durante la Regencia, cuando el lugar de París en el mundo de la joyería pasó a ser preponderante: influyendo en toda Europa, dictaba las modas y orientaba el gusto. Capital dentro de la capital, el Palais Royal (Palacio Real) era entonces el verdadero corazón de este universo de maestría y singularidad.

Les Ateliers du Palais (Los Talleres del Palacio) fueron fundados en 1931 en la cuna de la joyería de París, el barrio de Palais Royal. Realizando, dentro de la mayor confidencialidad, creaciones y piezas por encargo para las mayores firmas internacionales, Les Ateliers du Palais de París, marca dedicada al concepto de la creación a medida, ponen hoy su saber hacer y su experiencia al servicio de las creaciones de sus clientes.

Desde hace décadas, los maestros joyeros trabajan el metal, confeccionan las piezas y entrenan su ojo, nuestros engastadores engarzan las piedras en el metal precioso, mientras que nuestras pulidoras trabajan para devolverle su esplendor original. Cada oficio está integrado por hombres y mujeres especializados que cultivan una habilidad ancestral y su amor por las piedras. Es este saber hacer el que se transmite a diario, en nuestros talleres, de generación en generación; porque nuestro patrimonio se inscribe dentro de una preocupación constante de lograr lo excepcional, combinando de forma armoniosa el respeto de las tradiciones y la creación contemporánea.

Por ello, en 2007 los talleres Celinni recibieron la etiqueta Empresa del Patrimonio Vivo, con la que el Estado reconoce la ejemplaridad de nuestras especialidades y de nuestro saber hacer en París.

 

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