Las playas más bellas de Francia

  • El litoral francés

    El litoral francés

    © Atout France / Phovoir

Las playas más bellas de Francia Anglet fr

Desde la Costa Azul a la Costa Atlántica, sin olvidar el litoral de Córcega, realizamosun recorrido por las playas más bellas de Francia donde pasar unas vacaciones bajo el sol.

Playas en el sur de Francia...

  • La Bahía de Pampelonne, en Saint-Tropez, donde toda la jet-set acude a beber champagne con los pies en el agua. Esta bahía de arena fina con 27 playas, a lo largo de 5 km, fue un lugar estratégico durante el desembarco de agosto de 1944. Pero fue en 1955, con el rodaje de “Y Dios creó la mujer” de Roger Vadim, cuando se convirtió en centro de atención: Brigitte Bardot y todo el equipo de la película tomaron como cantina el Club 55… BB se convirtió en una estrella internacional y Saint-Tropez en un mito: el éxito de Pampelonne no ha decaído nunca desde entonces.
  • L'Estagnol, entre La Londe-les-Maures y Bormes-les-Mimosas. En la carretera del fuerte de Brégançon, esta playa, ideal para los niños ya que tiene poca profundidad, adquiere fácilmente el aspecto de una laguna polinesia con sus aguas transparentes. El único “pero”: un aparcamiento de pago con unos precios prohibitivos de abril a septiembre. De la playa al vaso de vino rosado no hay más que un paso: si te apetece una cata, los reputados viñedos de la Denominación de Origen Côtes-de-Provence-La Londe están situados a un centenar de metros de la playa.
  • Rondinara al sur de Córcega posee su encanto en una ensenada perfecta cerrada por dos istmos cubiertos de monte bajo que  avanzan el uno hacia el otro. Entre ambos, un ribete de arena blanca y unas aguas cristalinas color turquesa poco profundas. En verano, hay que añadir al cuadro unos cuantos yates y veleros que han echado el ancla en la bahía y una muchedumbre llena de colorido en la arena o en el agua con una fuerte proporción de italianos. La playa de Rondinara, situada a mitad de distancia de Porto-Vecchio y Bonifacio, es magnífica, pero eso ya es de sobras conocido.
  • L'Espiguette en Gard: Cuando el mar se junta con un mar de arena… Esta punta salvaje nacida de los aluviones del Ródano, es una de las más hermosas playas del Mediterráneo. Aunque es conocida por ser un centro gay y naturista, su playa, que se extiende a lo largo de cerca de 20 km, permite sin embargo codearse a todo tipo de tendencias; encanta también a la gente “vestida” y sobre todo a los amantes de las grandes extensiones de arena desiertas. Vigiladas a partir de junio, las playas, a las que se accede desde el municipio de Le Grau-du-Roi, deben evitarse los días de fuerte viento.

Playas en la zona de los Pirineos Orientales y Atlánticos...

  • Playas de Anglet: La principal baza de esta localidad del País Vasco son sus 11 playas de arena fina a lo largo de cerca de 5 km. Al sur, las playas dejan su lugar a una costa más rocosa, célebre por la cueva de la Chambre d'Amour: la leyenda dice que una joven rica y un joven pobre que se amaban en secreto fueron sorprendidos por la subida de la marea y arrastrados lejos. Un sendero del litoral muy bien acondicionado conecta la playa del VVF y la de La Barre y permite descubrir estas extensiones de arena desde cerca.
  • Playa de Le Racou: Al pie del macizo de Albères, al comienzo de la Costa Bermeja, un cordón de arena fina rodea un agua turquesa con unos fondos rocosos. Esta es la imagen de postal de Le Racou. A primera vista, se trata de una playa de lo más sencillo, bordeada de tamariscos y pequeñas mansiones abigarradas con sus barbacoas donde se fríen morcilla catalana y caracoles. En definitiva, un paraíso para el descanso, al sur de Argelès-sur-Mer. Esta localidad turística de masa ha sido bautizada “Los Ángeles” por los habitantes, cuando la contaminación la nubla en el periodo estival. La playa de Le Racou, por otro lado un spot reputado para el funboard, sirve de coartada agradable a los responsables de llenar de hormigón el litoral. Es preferible evitarla durante la temporada alta.

Playas del Atlántico y La Mancha...

  • La bahía de La Baule es considerada una de las más bellas del litoral atlántico. En el centro de su inmensa media luna de arena dorada, La Baule, mítica localidad costera, es el paraíso de los deportes náuticos y del descanso. En las dos extremidades de la bahía, Pornichet y Le Pouliguen no se quedan atrás. Y aunque la primera, al igual que La Baule, por desgracia ha ahogado sus mansiones de la Belle Époque en medio de una masificación urbana no siempre muy acertada, la segunda ofrece una hermosa escapada en su puerto pesquero, que ha sabido conservar su autenticidad.
  • Les Sables-d'Olonne en la zona de la Vendée: Aquí uno viene para respirar el aire puro. Pero no es fácil encontrar un sitio: la población pasa de 15.000 habitantes en invierno a más de 150.000 en verano. En esta célebre localidad costera, la “Gran Playa” es considerada una de las más bellas de Europa con su extensión de arena fina de 3 km. Pero está realmente repleta durante el verano (¡es mejor venir temprano por la mañana o al atardecer!). Sus grandes olas atraen a los surfistas del mundo entero. Es obligatorio realizar un paseo por el Remblai, a lo largo de la playa, con su casino, su teatro, sus cafés, sus tiendas y sus hoteles.
  • Playa de la isla de Groix en Morbihan: Con un nombre bretón que significa “isla de la Bruja” (Enez Er Coac'h), es normal que la isla de Groix albergue algunas singularidades. Primero está ese atún sobre el campanario de la iglesia de Port-Tudy y esas rocas metamórficas sin razón de ser en la superficie de la tierra. Pero nada iguala la espléndida playa de Grands-Sables: única playa convexa de Europa, se desplaza 160 metros cada dos años, siguiendo las corrientes y el viento. Muy cerca, la de Sables-Rouges se viste de tonos granate, otra curiosidad geológica que también da fama a la isla.
  • Ouistreham llamada la  “Riva Bella” , en Calvados, posee los atributos típicos de las localidades balnearias: casino, talasoterapia y sobre todo una playa de arena, de 3 km de largo, donde las olas dejan reflejos constelados de conchas al retirarse. Esta playa de la Costa de Nácar, muy poblada en verano y muy poética en invierno, vio asimismo a las tropas aliadas desembarcar en junio de 1944.

 

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