Las delicias de Córcega: paisajes y sabores

  • Vista impresionante sobre el litoral de Cap Corse

    Vista impresionante sobre el litoral de Cap Corse

    © Atout France - Robert Palomba

  • Bonifacio

    Bonifacio

    © ATC-S.Alessandri

  • Terraza restaurante Algajola

    Terraza restaurante Algajola

    © Atout France - Robert Palomba

Las delicias de Córcega: paisajes y sabores Córcega fr

El gran atractivo de Córcega está en su diversidad paisajística, que la convierte casi en un microcontinente en medio del mar, con ambientes mediterráneos pero también alpinos

Córcega es una montaña en medio del mar. Siempre se ha descrito así a esta isla que en poco más de 8.000 km2 reúne paisajes de lo más diverso; una cultura propia que es, además, mezcla del paso de otras a lo largo de su historia; y una gastronomía que actúa como destilado de esa variedad, desde los mariscos a los embutidos montanos.

La isla tiene una silueta única, la de un puño con el pulgar alzado en gesto optimista. Ese «dedo» es la península de Cap Corse, territorio de vinos y donde muchos visitantes arrancan su periplo. A partir de ahí descubren que si bien Córcega es montañosa, pueden regocijarse en más de 200 playas. Algunas de las más bellas se hallan en el Désert des Agriates, con arenales vírgenes y cadenas de dunas que miran a un mar azul destellante. Resiguiendo ese litoral occidental, se encajan plácidas localidades costeras como Calvi o L’Île Rousse, donde se aprecia el universo mediterráneo en toda su extensión: pueblos blancos, torres de vigía en los acantilados, marisco en los platos... Y, para los que no se sacian de romanticismo, U Trinichellu, el tren-tranvía que recorre la costa a ritmo pausado.

UN MUNDO DE CASTAÑAS

Al dejar el litoral y adentrarse en la isla, el visitante descubre un mundo que palpita paralelo al del Mediterráneo, con montañas de ríos cristalinos repletos de truchas –que inevitablemente acaban en el plato–, lagos de altura, picos que llegan a superar los 2.700 m cubiertos de nieve en invierno y unos bosques mágicos donde se ocultan seres poderosos. Ello se vive especialmente en el territorio nororiental de la Castagniccia, con un topónimo que lo dice todo: el árbol de la castaña no solo proporciona algunos de los paisajes más bellos de la isla, también fija la base de los siempre suculentos platos de la gastronomía corsa, que deslumbra con licores de castaña, creps de harina de castaña, cerveza de castaña... Es el territorio alpino y boscoso donde ovejas, cabras y cerdos negros se ofrecen como «padres» de los prodigiosos quesos y embutidos clásicos de la cocina local.

CITA CON LA HISTORIA

Corte, la ciudad situada en el centro de la isla, es la sede de la universidad, con el bullicio de estudiantes que ello supone. Allí el viajero debe decidirse por volver a las playas de ensueño como las del Golfo de Porto –Patrimonio de la Humanidad– o seguir por esa espina dorsal montañosa que facilita el contacto con los corsos rurales, para descubrir que la fama de ferocidad de sus habitantes ha quedado atrás. Ahora son gentes habituadas a los visitantes, orgullosas de mostrar sus tradiciones. O de presumir de la casa natal de Napoleón Bonaparte, en Ajaccio, la vivaz capital corsa. A medida que viajamos hacia el sur vamos dando con los cimientos fundacionales de la historia isleña. Bien sea en el fabuloso yacimiento arqueológico de Filitosa, con sus menhires grabados de cuatro mil años de antigüedad; o asistiendo a las maravillosas procesiones de Sartène, pueblo medieval que garantiza un viaje en el tiempo.

El viajero con ganas de aventura tiene un reto mayúsculo que le acercará a Bonifacio –villa fijada sobre estratos minerales que cierra Córcega por el sur– si se atreve a recorrer el sendero GR-20 por la columna vertebral de la isla. Un reto de 180 km de caminata en varias etapas. Córcega es una montaña en medio del mar. Siempre se ha descrito así a esta isla que en poco más de 8.000 km2 reúne paisajes de lo más diverso; una cultura propia que es, además, mezcla del paso de otras a lo largo de su historia; y una gastronomía que actúa como destilado de esa variedad, desde los mariscos a los embutidos montanos.

CÓMO LLEGAR.

Desde España hay que ir en avión o en coche hasta Marsella o Niza y desde allí tomar un ferry hacia Bastia o Ajaccio. En verano, hay vuelos directos de Barcelona a Bastia con Vueling.

 

FOCUS ON... LA RUTA DE LOS SENTIDOS AUTÉNTICOS

Para conocer la exquisita y variada gastronomía corsa se han organizado varios itinerarios que invitan a vivir una gran experiencia para los sentidos.

Las rutas se articulan en diez zonas que abarcan toda Córcega. Merece la pena perderse por carreteras secundarias y topar con rebaños de ovejas y cabras con cuya leche se elaboran suculentos quesos y visitar los castaños de Castagniccia, los olivos de Balagne y los viñedos que se extienden por toda la isla y que producen hasta nueve vinos con D.O.

Para redondear la experiencia, hay que dar una vuelta por las ferias en las que se citan productores, artesanos y curiosos y que están dedicadas a los productos emblema de Córcega como la miel, las castañas o el queso. >> www.visit-corsica.com

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