Destination Languedoc-Méditerranée

  • Joutes

    Joutes

    © JP Degas

  • © Mairie de Marseillan

  • El País de Thau cuenta con el sello “Vignobles et Découvertes” (Viñedos y Descubrimientos)

    El País de Thau cuenta con el sello “Vignobles et Découvertes” (Viñedos y Descubrimientos)

    © Alain Marquina

  • El Canal de Midi se lanza a la laguna de Thau en la Punta de Onglous Marseillan

    El Canal de Midi se lanza a la laguna de Thau en la Punta de Onglous Marseillan

    © Mairie de Marseillan

  • Spa termal O’Balia de Balaruc-les-Bains

    Spa termal O’Balia de Balaruc-les-Bains

    © OT Balaruc-les-Bains - Hugo Da Costa

Destination Languedoc-Méditerranée Sète fr

R350 años del canal de Midi y el Puerto de Sète

Entre tierra y mar, el departamento de Hérault es un destino privilegiado para los amantes de gastronomía, vino, naturaleza y patrimonio. con motivo del 350º aniversario del Canal de Midi y del Puerto de Sète, 2016 será el año perfecto para unas vacaciones en Sète y País de Thau.

 

Sète es la capital del país de Thau, una auténtica oda a la naturaleza que se ubica en Hérault, entre la tierra y el mar. Lo que más sorprende al llegar, ya sea por tren o carretera, es la imagen omnipotente del Monte Saint Clair, una suave colina que parece dominarlo todo.

A sus pies se extiende esta antigua isla que unida tan solo a la tierra por dos angostas lenguas de arena. Fue edifi da por orden de Luis XIV, con el fin de abrir al Mediterráneo un puerto más seguro que el de Marsella.

En poco tiempo se establecieron aquí pescadores talianos en su mayoría, mientras los intercambios prosperaban con las colonias. Los canales todavía hoy se llenan al atardecer de barcos pesqueros que descargan sus onerosas capturas.

Ya en la ciudad, con los canales portuarios que llegan hasta la estación de tren y, siempre con el monte como telón de fondo, vemos la cara obrera de la ciudad, tintada de edificios burgueses que dan aún más colorido y mezcla al puerto.

Esta ciudad de dimensiones humanas ha sabido conservar su particular ambiente. Se antoja como un oasis en mitad de un desierto azul y amarillo. El mar y la tierra unidos, crean un polo de vida en esta landa llana y aparentemente vacía.

¿Quién sospechaba que en este entorno iba a llegar la riqueza vitivinícola?

Y es que, seducidos por toda esta belleza, los seres humanos se establecieron en Sète para desarrollar la pesca y la conchicultura pero también, aunque de foma más dis- creta, la viña reveló sus diferentes tipos de uva como la Sauvignon, la Chardonnay o la Viognier, el País de Thau cuenta con el sello “Vignobles et Découvertes” (Viñedos y Descubrimientos).

En Frontignan no les sorprende: el célebre moscatel, vino dulce y natural de reflejos dorados como el sol, es la más antigua denominación de origen de Francia. Muy cerca, los senderos del macizo de la Gardiole, que puedes visitar en bicicleta, en vehículo todoterreno o a pie, muestran un Frontignan distinto: el de los paseos en la naturaleza, en un paisaje de garriga.

Al SE y NE de Sète, dos grandes lagunas costeras rodean la ciudad, una llegando casi a Montpellier, la otra a Adge. Dos estrechas bandas de tierra las separan del mar y por ellas circula el tren que nos lleva desde España hasta Marsella.


CULTURA Y TRADICIONES

 

La construcción del puerto de Sète es una consecuencia del Canal de Midi. En 1666 el rey Luis XIV promulgó el edicto para la construcción de este canal de comunicación de 240 kilómetros que une el Atlántico y el Mediterráneo. Se trata del más antiguo y prestigioso canal de Europa. Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, el Canal de Midi permite descubrir de una forma original toda la riqueza y la identidad del Languedoc: el vino, la naturaleza y el patrimonio. Sète, el Canal del Midi, los vinos y el marisco: estos son los cuatro pilares del arte de vivir en el País de Thau.

Desde mediados de junio hasta finales de agosto, las “Joutes” reúnen a las multitudes en torno a los canales de Sète. Allí se celebra un particular torneo de justas a bordo de las embarcaciones.
A lo largo de todo el año te aguardan unos recorridos gastronómicos en el País de Thau.

Al volver de la playa, podrás saborear unas ostras directamente en el local del productor o recorrer los mercados y contemplar los puestos perfumados y llenos de colorido de frutas y verduras, los peces recién pescados o las “tielles” (tortas típicas) recién salidas del horno, a la venta en el mercado cubierto de Sète.

Este año, el puerto de Sète cumple 350 años. El momento álgido de las celebraciones será “Escale à Sète” (a finales de marzo). ¡En Sète, la belleza y lo auténtico siempre van de la mano!

En Marseillan, el Canal de Midi termina su recorrido en la laguna de Thau. En el pasado, esta situación geográfica permitió a este puertecito del Languedoc ser uno de los más poderosos de la región, la “capital” de los licores espirituosos, exportados en el mundo entero. La estrella es el célebre vermut Noilly Prat, que sigue fabricándose en los muelles de Marseillan. Un secreto de fabricación que podrás entrever durante una visita.

En esta región puedes disfrutar del agua a raudales, desde la laguna, pasando por el mar y finalizando con el termalismo. Reputada desde la Antigüedad por sus efectos benéficos, una larga historia ha permitido a Balaruc-les-Bains convertirse en la primera localidad especializada en reumatología y flebología.

Sète también rinde homenaje a sus grandes hombres, como Paul Valéry o el músico y poeta Georges Brassens, no en vano, como diría el historiador Fernand Braudel: “El Mediterráneo es un camino”.



 

Qué ver