La bicicleta, la nueva llave para conocer el litoral

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La bicicleta, la nueva llave para conocer el litoral 85100 Les Sables-d'Olonne fr

Recorrer la costa "pedaleando libremente”

Pasear en bicicleta junto a los diques y las playas, en completa serenidad: es posible gracias a unos itinerarios reservados a las bicicletas, ciclovías o carriles-bici. La bicicleta promete de este modo unas hermosas escapadas en familia.

La mayoría de las localidades costeras han desarrollado carriles-bici urbanos que permiten pedalear entre la calzada y la acera, de forma bastante segura. Ejemplo en La Baule, en el “terraplén”, es decir el paseo al borde de la playa, que se extiende hasta  Pornichet. Otro ejemplo en Cap d'Agde, localidad costera conectada “en bici” con los diferentes centros históricos: el Grau (es decir, el puerto) y la ciudad vieja de Agde.

Esta práctica urbana se prolonga sobre todo a través de pequeñas carreteras apacibles o amplios caminos dedicados al paseo.

Así, desde La Baule se sigue el trazado del antiguo ferrocarril hacia la marisma de Brière (parque natural regional) o las salinas de Guérande próximas (siete o doce kilómetros en terreno llano).

Desde Cap d'Agde también se puede planear una excursión por las orillas del célebre Canal de Midi o hasta la “cumbre” típica del Languedoc, el monte Saint-Loup.

Mismo principio alrededor de Sables d'Olonne, en Vendée, que desarrolla un eje “especial para las dos ruedas” protegido, entre el bosque y la isla de Olonne o hacia el sur.

Litoral de Aquitania

Otros tantos ejemplos existen en el litoral de Aquitania, pionero y modelo del género, que ha reinventado la escapada en bicicleta, para disfrutar en plena naturaleza, en familia, sin cansarse y sin preocupaciones.

Aprovechando un relieve suave y una antigua red de caminos de “resineros” (que recogían la resina de los pinos de las landas), las localidades costeras de Gironda y de las Landas han podido desarrollar cientos de kilómetros de itinerarios muy suaves, reservados a la bicicleta “en familia” (así como a los patinadores y a los peatones).

Asfaltados, acondicionados, sin desniveles y apartados de las carreteras (dicho de otro modo en “lugar limpio”), estos trazados se han convertido en “vías verdes” que permiten recorrer el paisaje entre el cordón de dunas y los bosques, entre la laguna de Arcachon (y sus pueblos ostrícolas) y los lagos de Lacanau o Biscarosse, tan cerca de las playas del océano.