Algunos de los más bellos pueblos de Francia en Limousin

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    Collonges-la-Rouge

    © Atout France / R−Cast

Algunos de los más bellos pueblos de Francia en Limousin Collonge la Rouge fr

Te presentamos la región de Limousin, un pequeño paraíso natural que incita a descubrir de forma sosegada sus pueblos, donde se encuentran algunos de los pueblos más bellos de Francia.

Collonges-la-Rouge

Es un tesoro de gres rojo con tejados de piedra de lisa azul, separados por estrechas callejuelas. Esta localidad, donde transitaba el comercio de aceite de nuez y vino entre los siglos XVI y XVIII, es una preciosidad que figura entre los Más Bellos Pueblos de Francia.

Turenne

Lleva el nombre de un poderoso vizcondado que reinó en el Limosín, el Périgord y el Quercy y ha conservado numerosas huellas de su historia. El pueblo, con sus casas y palacetes construidos entre el siglo XV y el XVII, decorados con torretas y atalayas y situados alrededor de placitas pavimentadas, se eleva en espiral hasta la torre César y la del Trésor, vestigios del castillo. El pueblo domina la campiña circundante desde las alturas.

Curemonte

Se estira sobre una cresta que domina dos valles. Este pueblo tiene suficientes atractivos para apasionar a los aficionados a la historia con su iglesia del siglo XII, su almacén de grano, la noble mansión de la Johannie y sus casas decoradas con torretas y escudos.

Segur-le-Chateau

Situado en el ismo de un meandro del río Auvézère, ofrece un marco ideal para realizar agradables paseos a orillas del río o al pie de las ruinas del castillo feudal construido por los vizcondes de Limoges.

Saint-Robert

Con sus callejuelas y tiendas de la Edad Media, su iglesia románica y su fuente milagrosa, ha servido de decorado para la adaptación de la novela “Des grives aux loups”. Ofrece también en julio y agosto conciertos de música clásica dentro del festival Verano Musical, convertido hoy en el Festival de las Mil y Una Notas.

Mortemart

En la Alta Vienne, en el pasado una próspera localidad comercial, respira la armonía y un estilo de vida agradable. Este pueblo debe su nombre a la ilustre familia que lo fundó hacia el año 1000 y de la que procede Madame de Montespan. No hay que perderse la visita al castillo de los duques y al convento carmelita.

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