En ruta hacia tus vacaciones, monumentos de excepción

  • Abadía Sauve-Majeure es un lugar muy apreciado por los peregrinos del Camino de  Santiago

    © P. Berthé

    Abadía Sauve-Majeure es un lugar muy apreciado por los peregrinos del Camino de Santiago

    © P. Berthé

  • Castillo y murallas de la ciudadela de Carcasona

    © A. Lonchampt

    Castillo y murallas de la ciudadela de Carcasona

    © A. Lonchampt

En ruta hacia tus vacaciones, monumentos de excepción

"Recorre Francia y visita sus monumentos nacionales. Pasea por las murallas de Carcasona y de Aigues-Mortes o sube a lo más alto de la torre Pey-Berland en Burdeos. ¿Te apetece conocer el castillo de Azay-le-Rideau? Ven al Valle del Loira y lo descubrirás".
María Jesús Tomé.

Disfruta de la belleza de Francia visitando sus monumentos na­cionales. Algunos de ellos han sido testigos de episodios his­tóricos excepcionales como el castillo de Salses, una obra maestra de la arquitectura militar que mandó edificar el rey Fernando el Católico en el siglo XV al ingeniero español Francisco Ramiro López, para proteger el Rosellón, entonces per­teneciente a la Corona de Aragón, de los franceses. Y es que desde esta magnífica construcción, ejemplo de transición entre el castillo medieval y la arquitectura moderna, las tropas españolas vigilaron durante años la frontera con Francia hasta que el Rosellón pasó definitivamente a manos galas por el Tratado de los Pirineos a mediados del si­glo XVII. Hoy desde el castillo de Salses se pueden contemplar unas fantásticas vistas de las lagunas y de la región de Corbières.

A unos 100 kilómetros de este lugar se encuentra la siempre sorprendente ciu­dadela de Carcasona, conocida sobre todo por el castillo condal y las murallas decla­radas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Asimismo esta construcción, otra obra maestra de la arquitectura militar galorromana y medieval, marcó el límite entre Francia y Aragón hasta el año 1659. La visita a su castillo permite descubrir la historia de la ciudadela, su sistema defen­sivo, su torreón y sus tesoros de arquitectura romana, románica y gótica. Paseando por sus murallas se pueden ver unas panorá­micas espectaculares de la ciudad, de su basílica, de la cordillera de los Pirineos, y también de la Montaña Negra, un macizo montañoso muy apreciado por los amantes de la naturaleza.

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