Nos vamos de picnic

  • Picnic a orillas del río Sambre, en la región Altos de Francia

    Río Sambre - © CRT Nord Pas de Calais / Xavier Alphand

    Picnic a orillas del río Sambre, en la región Altos de Francia

    Río Sambre - © CRT Nord Pas de Calais / Xavier Alphand

  • Desde hace generaciones, el mar es el universo de la conservera La Belle-Iloise en Quiberon

    Quiberon - © Conservera La Belle-Iloise

    Desde hace generaciones, el mar es el universo de la conservera La Belle-Iloise en Quiberon

    Quiberon - © Conservera La Belle-Iloise

  • Cesta preparada para el picnic del Manoir d´Apreval

    Domaine d'Apreval - © Domaine d'Apreval

    Cesta preparada para el picnic del Manoir d´Apreval

    Domaine d'Apreval - © Domaine d'Apreval

  • La península de Quiberon, en Bretaña, alterna las playas con los acantilados de escarpadas rocas

    La península de Quiberon - © CRT Bretagne / Yannick Le Gal

    La península de Quiberon, en Bretaña, alterna las playas con los acantilados de escarpadas rocas

    La península de Quiberon - © CRT Bretagne / Yannick Le Gal

Nos vamos de picnic Alsace fr

"Pocas cosas son tan fáciles y gratas como un buen almuerzo al aire libre. La clave está en acertar con el lugar, la compañía y en elegir el mejor surtido de delicias locales para la cesta" Anne Segui.

Cerca de un río, en un prado, frente a un lago, mirando el Atlántico o junto a un castillo de ensueño... qué mejor manera de visitar Francia que descubrir su gastronomía disfrutando del paisaje.
Te vamos a proponer sugerencias para que, en esta ocasión, te olvides del improvisado picnic de bocadillo y aproveches para acercarte a los mercados, las tiendas tradicionales y los productores locales para conocer y saborear las especialidades de la región por la que viajas.

La península de Quiberon en Bretaña

En Bretaña, bañada por el Atlántico, encontramos la península de Quiberon, con sus impresionantes vistas al mar y un paisaje que deja sin aliento. Son 14 kilómetros que alternan bonitas playas de arena fina al este y, al oeste, un magnífico y escarpado litoral de erosionados acantilados, rocas perforadas, arrecifes y calas, acompañados siempre de un sobrecogedor oleaje.
Al extremo sur de la península, la Punta de Conguel, con su área de picnic, puede ser una buena opción para combinar paseo y buena comida. Un sendero da la vuelta a la punta y te lleva hasta una mesa de orientación desde donde se aprecian dos islotes y el faro de la Teignouse. Después del picnic, te proponemos recorrer el sendero costero de la Costa Salvaje, que va del castillo de Turpault hasta la Punta de Percho. Las playas de la Costa Salvaje no son muy adecuadas para el baño pero puedes dirigirte a la Gran Playa de Quiberon donde además disfrutarás con las vistas a la isla de Belle-Île.
Antes tenemos que recorrer Quiberon para llenar la cesta del picnic con las delicias autóctonas: el caramelo con mantequilla salada, la niniche (piruleta cilíndrica fabricada solo en Quiberon), el far bretón (con ciruelas pasas y aromatizado con ron), la andouille de Guémené, el queso Tomme de Rhuys, las conservas de sardina, las ostras lisas o el pescado ahumado, sin olvidar la cerveza con agua de mar o la Breizh Cola.
Ubicadas en la zona artesanal de Quiberon, las cuatro tiendas del Quai des Saveurs ofrecen degustación y venta de productos. Se puede visitar la conservera La Belle-Iloise, empresa familiar fundada en 1932 y comprar preparados para bocadillos y ensaladas; en la fábrica de mermeladas La Cour d´Orgères y en la confitería La Maison d’Armorine hay que probar sus tradicionales confituras y sus niniches; y en el taller de ahumado de pescado la Maison Lucas se redescubre el salmón salvaje afinado a la antigua. Y no se puede partir de Quiberon sin pasar por la lonja, en Port Maria, o recorrer su céntrico mercado y saborear in situ el pescado y marisco fresco. Así, ya podemos partir a la costa o a visitar las aldeas bretonas de callejuelas estrechas y casitas blancas.
www.vacaciones-bretana.com
www.quiberon.com

Altos de Francia

La región más septentrional de Francia cuenta con el idílico paisaje del Parque natural regional del Avesnois. Un mundo mágico que parece la morada secreta de hadas, duendes y personajes de leyenda. Un territorio de praderas, bosques de hoja caduca, vergeles en flor, ríos sinuosos, molinos al borde del agua... donde disfrutar de la naturaleza en estado puro, practicar el senderismo, acercarse hasta el enorme bosque de Mormal, con 9.000 hectáreas de robles y hayas, o visitar la Casa del Parque, una antigua dependencia benedictina de 1735, en Maroilles (www.parc-naturel-avesnois.fr).
Cerca del bosque de Mormal encontramos el pueblo de Landrecies, a orillas del río Sambre. Junto a este curso de agua, la población cuenta con un área acondicionada para el picnic. Landrecies es una zona ideal también para practicar deportes al aire libre. Desde allí los lugares de acceso al bosque son numerosos y el canal del Sambre al Oise, que cruza la población, ofrece caminos de sirga propicios para las excursiones.
La región del Avesnois cuenta con gran número de productores, granjeros y artesanos que comercializan sus producciones a nivel local. Manzanas, peras y zumos, caracoles, queso boulette d’Avesnes o el Maroilles, y también la flamiche (tarta salada de queso), sidras y cervezas. Una buena manera para confeccionar tu cesta de picnic con especialidades gastronómicas de esta zona es acudir a las Boutiques de l´Avesnois®, asociadas al Parque. Te proponemos una parada en el pueblo del queso estrella del Norte de Francia: Maroilles. Allí podrás visitar el centro de interpretación-taller dedicado a este queso, antes de acudir a la Boutique du Terroir Defroidmont para comprar especialidades caseras (tarta flamiche con queso Maroilles, queso crottin del Avesnois o tarta de azúcar mascabado). Y si añades una cerveza del Norte, tu cesta será perfecta.
Tras el picnic con los mejores productos locales, merece la pena acercarse hasta Le Cateau-Cambrésis para visitar el Museo Matisse. Creado por el artista francés en su ciudad natal, alberga 170 de sus obras. Instalado desde 1982 en el antiguo palacio Fénelon, la colección Matisse está situada en el edificio principal: diez salas que recorren la vida y la obra del pintor.
En la misma población se halla la Cervecería histórica de la Abadía de Cateau. Ubicada dentro de un antiguo monasterio benedictino, permite descubrir y saborear la joya de su producción: la cerveza VIVAT.
www.tourisme-nordpasdecalais.fr

Gran Este: picnic en un paisaje de viñedos

Una idea original y sencilla: ¡Llevas tu picnic y el viticultor pone el vino!

Cada año, durante Pentecostés, los viticultores independientes de Francia (Vignerons Indépendants) proponen este encuentro. Una iniciativa que nació en Alsacia hace 21 años. En familia o entre amigos, solo hay que llevar la cesta, el viticultor habilita un espacio para la ocasión con mesas, sillas, sombrillas… y ofrece una degustación gratuita, además de actividades lúdicas y culturales: visitas a las bodegas, catas de vinos, paseos por los viñedos, conciertos al aire libre y actividades para los más pequeños.
www.vigneron-independant.com

La cesta ideal.

El surtido de la zona debería incluir: unos bretzels para el aperitivo (pastel salado a base de pasta de bollo en forma de grueso nudo); una ensalada de col o ensalada típica a base de patatas y salchichas de Estrasburgo; jamón ahumado de Alsacia; queso Munster y tarta de manzanas a la alsaciana. En las tiendas de la Maison Fischer se pueden adquirir quesos, foie gras, miel, patés artesanales, vinos finos y licores (www.maison-fischer.fr).
Para acompañar el vino. La gastronomía alsaciana es famosa entre otras delicias por su choucroute, por la tradicional coca flammekueche y el dulce kougelhopf.

La ruta de los vinos de Alsacia.

Es la más antigua de Francia y de las más importantes, pues recorre 67 pueblos en 170 km, de Marlenheim a Thann, por un paisaje de postal: castillos medievales, pueblos llenos de flores, abadías románicas, viñas que se extienden sobre las colinas o acogedores winstubs. Ineludible es la visita a la encantadora capital Colmar y a algunos de los Pueblos Más Bellos de Francia: Riquewihr, Eguisheim, Hunawihr o Mittelbergheim, sin olvidar las ciudades fortificadas de Dambach- la-Ville y Ribeauvillé; Obernai; o pasear por las callejuelas empedradas de Barr y Kaysersberg. www.turismo-alsacia.com